Últimas noticias

Lo Fetén

Cigarrillos Fetén

Fumar en la ETSI de Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid era Fetén

Publicaba hace tiempo Mar Abad en la revista Yorokobu un artículo bajo el título “Palabras moribundas que quizá no oigas nunca más”. Lo hacía a propósito de la publicación del libro del mismo nombre, “Palabras moribundas”, de Pilar G. Moutón y Alex Grijelmo, basado a su vez en una sección en las ondas de Radio Nacional de España. Entre las pobrecitas desgraciadas, cómo no, la palabra fetén. Tan popular. Tan sonora. Tan en desuso.

Fetén agonizaba y estaba a punto de no volver a sonar. Fetén era esa palabra que pronunciaban cada diez minutos de metraje los más grandes actores del cine cómico español de los años sesenta y setenta. El Landismo era fetén, con sus sobredosis de descoque injustificado, tanta pierna y tanto busto con encaje, que se abría paso como podía entre la represión sexual imperante. El género al que dio nombre un grande de la escena patria, Alfredo Landa, fue posiblemente la única “educación” sexual que muchos españoles recibirían durante años. Como para no ser considerado fetén.

Los mujerones que se ligaba Manolo Escobar entre tonada y tonada, las suecas de José Luis López Vázquez y su némesis, Lina Morgan, contrapeso de tamaño erotismo, pregonaban en sus películas la idea de una España de machos ibéricos, sol y una laxitud desconocida en el día a día del españolito promedio. Y lo hacían desde el título. “Los pecados de una chica casi decente” (1975), “Aunque la hormona se vista de seda” (1971) “Dormir y ligar, todo es empezar” (1974) y así, un largo etcétera de joyas que hoy, en pleno XXI, tienen seguidores devotos. Spain is different, vaya que sí, señor Fraga.

Mariano Ozores tuvo la culpa de muchas de las películas perpetradas en esos años. Y a mucha honra. Porque una vez superada la náusea inicial ante tal despliegue de topicazos y machismo typical spanish, es un placer para muchos de nosotros sentarse a verlas. Subsisten con bastante dignidad en canales minoritarios, de pago, como Somos o DCine Español, u otros como el canal local madrileño 8MadridTV. Sin tener que pasar por caja, hay un programa en Televisión Española del que quizá, a lo mejor, hayáis oido hablar. Se llama Cine de Barrio y en el verano de 2015 cumplirá 20 añitos en antena. Tiene su público militante y orgulloso de serlo.

Hay vida en esta palabra. La lengua es orgánica; sus palabras nacen, crecen, se reproducen y desaparecen. Salvo excepciones. La cultura está haciendo mimos a la palabra fetén

Sin embargo, el auge de la palabra fetén viene de aún más atrás. Lo fetén es bueno, estupendo, fabuloso, fantástico. Sin ánimo de ofrecer una soporífera lección de etimología, lo cierto es que parece provenir del caló (la lengua gitana) aunque la comunidad filóloga no se aclara demasiado a este respecto. Cuentan Grijelmo y Moutón en el libro anteriormente referido, que fetén es una palabra muy escuchada en Madrid, muy chula y muy castiza: “Fetén se conoce bien por las obras del llamado Género Chico, ambientadas en el Madrid Castizo, especialmente por los sainetes y las comedias de Arniches (…) La utilizaba sobre todo la generación que ahora tendría más de 90 años. La debieron de aprender para referirse a algo bueno y de calidad en grado superlativo. Cuando querían decir que algo era lo correcto, decían “eso está fetén”, o cuando se referían a algo que era la verdad, decían “ésa es la fetén”.

Landismo

Lo fetén se ha resistido con uñas y dientes a marcharse. En los 50 existió una marca de tabaco canario llamada Fetén, ya desaparecida, pero de la que quedan deliciosos carteles publicitarios. Los anuncios de los 70 presentaban la marca como juvenil y de cierto nivel. Dirigida a un público urbanita, estudiantil, distinguido pero moderno. Fetén era la marca de cigarrillos cuyo claim rezaba “el sabor joven que gusta”.

Actualmente, FETEN son también las siglas de la Feria Europea de Artes Escénicas para Niños y Niñas, que se celebra desde hace más de dos décadas en ese paraíso llamado Gijón. Y Fetén Fetén es el nombre del grupo instrumental de música “artesana” formado por Jorge Arribas y Diego Galaz.

Hay vida en esta palabra. La lengua es orgánica; sus palabras nacen, crecen, se reproducen y desaparecen. Salvo excepciones. La cultura está haciendo mimos a la palabra fetén. La quiere y la ha acogido en su seno para protegerla. En esta época de agregados incomprensibles al diccionario de la RAE, en esta época de amigovios, úsala sin disimulo. Quedarás fetén.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s