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Ellos: “Escuchas Pop cabrón y es como si te llovieran una somanta de hostias”

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Ellos han vuelto. Sí, Guille Mostaza y Santi Capote están de vuelta con un disco cuyo nombre no podría definir mejor su música y su actitud como banda: “Pop cabrón”. Desde la más pura independencia, autoeditado, autoproducido, financiado a través de crowdfunding, el pasado mes de noviembre publicaron su quinto disco y el para muchos, entre los que nos incluimos, mejor hasta la fecha.

Quedamos con Guille y Santi en el siempre recomendable Picnic Bar (C/ Minas, 1) y con Drácula ye-yé de Doctor Explosión de fondo hablamos de todo lo que han tenido que pasar hasta la publicación del disco, las colaboraciones en “Pop cabrón” y, cómo no, de la fórmula del “neo indie”.

A vuestra música siempre la han etiquetado como “Pop cabrón”, sin embargo, ahora habéis cogido vosotros esa etiqueta para bautizar el disco. ¿Cómo llegó ese momento de decir “qué demonios, aquí está el nombre”?

Guille: (Risas) Realmente es una coña que tenemos desde hace 20 años. Lo de pop cabrón es de un amigo nuestro. Como teníamos muchos grupillos en la adolescencia él definía pop cabrón…

Santi: Hacía música electrónica, y entonces cuando un bombo pegaba fuerte decía “este bombo es cabrón”. Nosotros hacíamos pop electrónica y era pop cabrón pues tenía un bombo pegando.

Guille: Claro, es un híbrido. Y tenía un charles simpático, un bombo cabrón y un bajo vacilón. Esa era la fórmula del pop cabrón. Entonces, no sé por qué, a la gente le hizo mucha gracia aquello. Nosotros lo decíamos un poco de broma, que también en esa época se llevaba mucho estas cosas del “tontipop” y nosotros nos queríamos diferenciar porque no teníamos una la misma filosofía, si bien teníamos gusto melódico por lo mismo que sí se nos asemejaba, pero luego las letras de esta gente era sobre unas cosas más naif, más niñez. Nosotros éramos, dentro de unos parámetros, más cabrones; de ahí lo del pop cabrón. Total, queríamos llamar al disco “Ellos”, simplemente, para hacerlo súper confuso, una cosa que no pudieras ni buscar en Google, “¿Cómo busco yo el disco de esta gente?”. Era una locura.

Santi: Pero luego dices “si me voy a autoeditar y el dinero me lo voy a llevar yo, mejor algo que se pueda comprar”.

Guille: (Risas) Claro, luego realmente las letras son bastante atacantes, ¿no? Digamos más agresivas que, por ejemplo, en “Cardiopatía severa”, y nos hacía gracia volver al término de “Pop cabrón”. Que si a la gente le hizo gracia y se había dicho tres veces, si se decía cien iba a hacer más gracia. Ha calado mucho, no sé si sabes que iTunes nos ha censurado (Risas).

Sí, ¡si quieres comprarlo en iTunes aparece el disco como “Pop c****n”!

Guille: No sabíamos que lo iban a censurar, pero me ha contado hoy Javiera Mena que a ella le han censurado los pechos. Son muy puritanos, pero qué le vamos a hacer. La verdad es que tiene gracia porque estoy por sugerir un concurso, son cuatro asteriscos, “¿qué pondrías en esos cuatro asteriscos?” Pop cerdón.

Santi: Pop cojón (Risas).

Guille: Sí, puede estar curioso.

Conseguisteis la financiación del disco por el éxito de vuestro crowdfunding en My Major Company, ¿tuvisteis algún miedo como que no se pudiese alcanzar?

Guille: Lo del crowdfunding empezó porque Borja Prieto se montó la compañía de My Major Company con su socio Maxime Dodinet, un tío encantador, y nos propusieron eso. Buen no, no nos propusieron, realmente a mí me llegó un mail de publicidad de My Major Company, entonces vi que estaba liado Borja y Maxime, entonces les pregunté “oye, ¿y esto cómo va?”. Y ya me dijeron de ir y hablar, ayudarnos, y salió así. Yo desde el primer minuto pensé que no lo íbamos a conseguir, de hecho, fue Santi el que sí decía que lo íbamos a conseguir. Yo decía que ni de coña, pero al final lo superamos con creces, cosa que me sorprendió bastante. Yo es siempre creo que nadie nos va a hacer caso (Risas). Al final salió muy bien, la verdad. Nos ha permitido hacer un montón de cosas y te voy a decir que, lejos de lo que mucha gente cree, aún nos queda dinero ahorrado de aquello en la cuenta de My Major Company. Sí, porque he llegado a oír gente decir “¡os lo habéis pulido todo!”.

Santi: “¡Que os he visto de fiesta!” (Risas).

Guille: No, aún queda dinero. Ya que dependemos de esto, nuestra vida depende al 100%, hay que ser un poco responsable con el dinero, llevar una cierta contabilidad y ser un poco autosuficientes. Nos ha permitido, por ejemplo, editar  el disco en cassette, varios formatos de CD, en vinilo, en digital… También hemos cogido un pellizquito cada uno para poder hacer nuestro estudio. Todo ha ido para lo que tenía que ir.

Santi: Sobretodo para poder vivir mientras estábamos grabando y no dábamos conciertos, sino no habríamos podido subsistir.

Además, hubo algunas recompensas un tanto surrealistas para aquellos que os conocemos bien. ¿Un concierto acústico de Ellos?

Guille: Sí, ¡es algo que ya no hacemos! De hecho, alguien lo contrató y luego lo cambiamos a eléctrico. Había una que era como espectacular de lo imposible, no recuerdo ni cuánto pedíamos.

Santi: Pedíamos 3.000€ y hacemos tu canción.

Guille: Sí, eso, por si cuela, que no va colar, pero es titular. Yo tenía en mis sueños, y bien pensado que no iba a salir, que de repente llegara alguna campaña de una empresa guay y nos contratara para hacer un jingle, pero nunca ocurrió (Risas).

Decías que habéis cogido un poco del dinero del crowdfunding para montar vuestros estudios. Santi con The Punch y tú Guille con Alamo Shock en El Álamo. ¿Realmente se vive mejor fuera que en el centro de Madrid?

Guille: Es diferente. De hecho me mudé hace un año,  y esto fue porque llegó un momento en que Santi y yo nos planteamos el hacer el disco nosotros. Sacamos Lengua viperina y Aunque te rías de mí, grabado en mi casa, todo en un piso. ¿Qué pasa? Llega un momento que el volumen de trabajo empezó a aumentar. Había que hacer más cosas: grabar, mezclar, los vecinos ya te dan golpes a la pared…

Total, al final me dije que me tenía que ir de ahí. Siempre siento que en la ciudad ya he hecho lo que tenía que hacer. La verdad es que muy bien, el cambio a muy bien. No tengo lujos, ni los quiero, pero vivo de una manera muy económica, digamos sostenible, y bastante bien, no me quejo. Ahora cada vez que vengo a la ciudad me lo paso mucho mejor, disfruto mucho más, mientras que antes era muy rutina, salías por salir, quedabas por quedar, cuando llegaba el verano en casa no podías estar y ahora no, ahora tengo el campo, mi piscinita.

Ya los dos anteriores maxisingles fueron autoeditados, ¿pero qué ventajas habéis encontrado en la autoedición de este LP “Pop cabrón”?

Guille: La ventaja es que tú tienes el control inmediato de todo lo que está pasando. Antiguamente, cuando estábamos en una compañía, ibas a preguntar cuánto se había vendido y te decían “no sé, si no se vende nada”, esa era la frase recurrente. No tenías ni idea. Luego, de repente, tenías que dar la mitad de tus derechos de autor a la compañía porque sí, porque venía en el contrato. Con lo cual, yo cuando tenga 80 años, si llego, PIAS, por poner un ejemplo, va a seguir ganando dinero con nuestros discos, las cosas como son. Lo que se llega a la conclusión es: ¿Qué prefieres? ¿Dirigir un continente delegando en un montón de gente que no sabe lo que hace, ser un Rajoy  y delegar en Camps, o tener tu pequeño pueblecito y ser el alcalde? La segunda opción es mejor. Aparte, es un trato más directo con la gente, vendes los discos, tú mismo los envías… Me parece muy romántico, sí. También económicamente nos viene mejor, así matamos dos pájaros de un tiro. Lo gracioso es que antes trabajábamos todos y nosotros no cobrábamos, en fin (Risas).

Con este disco volvéis a un sonido muy cercano al de aquel pop electrónico de vuestros dos primeros discos, “Lo tuyo no tiene nombre” y “Ni lo sé, ni me importa”. Pero volviendo atrás en el tiempo, ¿cuál fue aquel primer disco que os hizo amar la electrónica?

Guille: A mí el “Actually” de Pet Shop Boys. Era pequeño y cambió mi vida ese disco, flipé.

Santi: Como nacimos en los 80 todo era pop electrónico.

Guille: Sí, era todo pop electrónico, pero yo pasé de Enrique y Ana a los Pet Shop Boys (Risas).

Santi: Luego cuando llegaron los 90 y era todo rock orgánico, yo creo que el salto al lenguaje electrónico fue con los Chemical Brothers. Algo que al principio te sonaba raro. Seguramente si escuchase yo en esos tiempos la música que hacemos hoy no me gustaría nada.

En “Pop cabrón” no ha habido pocas colaboraciones, entre ellas Iván Ferreiro, pero personalmente la que más me sorprende es la de Mariana Montenegro de la banda chilena Dënver.

Guille: Nuestra relación con Dënver viene de hace tres o cuatro años. Dimos un concierto en Madrid y nuestro promotor nos dijo que cuál banda queríamos que nos telonease y dijimos Dënver. Como un imposible, pero movieron hilos y consiguieron traerlos. La verdad es que son gente súper amable, me hace gracia porque son educadísimos, refinados y tienen mucho gusto. Se nos ocurrió la idea de meter un contrapunto femenino, no solemos hacerlo, siempre Ellos somos muy machos, y siempre me gustó la voz de Mariana. Y nada, se nos ocurrió, le escribimos, le mandamos las pistas, las grabó y ella dijo que le había gustado mucho la canción. Me hace gracia porque canta en tres, en dos hace coros y tiene una voz principal en No finjas. Ella me decía “a mí la que me gusta es No finjas, las otras no me gustan tanto”, claro, ¡porque cantas más! (Risas)

Mariana e Iván se suman a la larga lista de voces invitadas de los discos de Ellos, que ya en aquel primer “Lo tuyo no tiene nombre” estaba Manolo de Astrud y en los siguientes han venido Marc Ros de Sidonie, Jota de Los Planetas… ¿Tenéis alguna colaboración pendiente para algún disco futuro?

Guille: Nunca pienso en esas cosas, es como amigos que pasan y se les invita. No es un quiero que este cante a toda costa.

Santi: Siempre quisimos que cantara Jota y en el primer disco se suponía que iba a hacer el “Porque…” de Diferentes.

Guille: ¡Es verdad! (Risas) No me acordaba yo de eso. Pero, claro, no teníamos tanta confianza como ahora con él. Incluso no sé ni si se lo llegamos a pedir.

Santi: Sí, se lo llegamos a pedir, pero pasó olímpicamente.

Guille: Claro, normal (Risas). Lo que me sorprendió es que luego cantó de súper buena gana. Estuvimos en su casa poniendo la canción tantas veces que yo le decía “quita ya la maqueta, que no puedo oírla más”. Y el tío le echó unas ganas, la verdad es que es un lujo.

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Encima no le pegaba nada Mientes cuando todos estamos acostumbrados a escucharle con canciones de Los Planetas.

Guille: Eso demuestra que es un tío muy valiente y hace lo que le sale de los huevos. Las cosas como son, hace lo que quiere. Para mí, ya no por estando en el grupo en el que estoy, a mí como ente aislado digo qué huevos tiene, sí señor.

También en “Pop cabrón” se da la vuelta de Frank Gálvez a un disco vuestro tras aquel speech en Campeón.

Guille: Sí, después de tomarnos cincuenta cervezas puse el micrófono a grabar y grabamos lo primero que se le ocurrió (Risas). La verdad es que Frank al ser actor de doblaje trabaja todos los días en esto y es muy gracioso.

Santi: Y en el vídeo de Hasta el final también hace una locución al principio.

Guille: Pues sí, ahí le tienes a Frank. La verdad es que queda divertida, es todo muy improvisado. De hecho, la frase de Frank y la mía, totalmente enloquecida, es todo improvisado, pero me gusta porque da un toque de no calculado. En este disco hay muchas cosas que son a primera toma, casi todo. Me parece que las cosas se van desvirtuando según repites tomas. Por ejemplo, en el disco negro, en “Qué fue de Ellos”, era todo muy repite toma y las canciones están bien acabadas, están conseguidas, pero para mí es el disco más lineal, menos caótico.

Santi: Este disco es todo lo contrario. No hay una batería que suene igual que otra, luego para masterizarlo es una locura.

Guille: Leí ayer o anteayer una crítica que decía: “Se echa de menos la improvisación y la frescura que encontramos en Qué fue de Ellos”. Sí sí, el disco menos fresco y más calculado. Te lo digo yo que he estado allí (Risas). No es que no me guste, pero me hace gracia cuando la gente tiene una apreciación diferente de las cosas.

Sí, que es totalmente opuesto.

Guille: Claro, es totalmente opuesto, y son valoraciones que hace la gente perfectamente válidas. Me parece muy curioso. A veces me dan ganas de responder, de llamar por teléfono y decir “oye, que sepas que es todo lo contrario”. El otro día a los Jenesaispop les respondí, les dije lo que me parecía de manera muy educada y muy guasona. Me parece bien tener derecho a réplica. Si encima tú les respondes de una manera educada la crítica se enfada mucho, pero a mí me da igual. Si tú das capones aprende a que te los den, de toda la vida.

Nos encontramos a su vez con nuevas versiones de Lengua viperina y Aunque te rías de mí. ¿Era premeditado que entrarían en el disco a pesar de haberse lanzado un año antes en maxisingle?

Guille: Mira, Lengua viperina es una canción súper importante. Lo venía pensando antes en el bus, mientras me tomaba un zumo de tomate, en la carrera nuestra es muy importante porque define, aparte de un sonido, que es el sonido que nosotros siempre hemos estado buscando, define que nosotros solos cuando sacamos ese EP fuimos nº1 en iTunes y nunca habíamos conseguido algo así con ningún disco. Nos impulsó mucho a hacerlo solos, entonces le cogí mucho cariño a esa canción. Es un registro muy diferente, casi un medio tempo, y nos gustaba. Aunque te rías de mí siguió un poco la misma estela y lo conseguimos de igual manera, otro nº1, que tampoco es algo tan importante pero a nivel personal siempre satisface.

Claro, siempre dependientes de un sello discográfico y ahora que os autoeditáis tenéis un reconocimiento.

Guille: Lo que me hace gracia es eso, sin ayuda de nadie conseguimos de repente meternos en el nº1. ¿Y toda esa gente que decía que tanto nos ayudaba? Parece que no nos ayudaba tanto (Risas).

Santi: Como íbamos a sacar el disco pensamos darles una vuelta, hacerlas un poco más rápido, que suenen mejor…

Guille: Sí, grabamos un montón de cosas nuevas, quitamos pistas… Al grabar cosas nuevas hay que empezar la canción de cero, con lo cual son diferentes.

Santi: Son además dos canciones que hicimos en una semana.

Guille: A mí me hace mucha gracia el royo del indie, porque luego ves estos lanzamientos indies y hay detrás un montón de gente currando en compañías y equipos. No voy a dar nombres, que no me quiero meter con nadie y luego pasa lo que pasa, la gente se lo toma mal y yo me río (Risas). Van a hacer una gira y ves un mega camión con setenta personas, ¡que parecen los Bon Jovi! ¿Qué es esto? ¿Dónde está aquí el indie? Me hace mucha gracia hablar en términos del indie.

Santi: Antes independiente significaba un poco ir contracorriente, pero ahora el indie es una corriente tan establecida de la que nadie se sale. Los mismos tíos iguales, las mismas pintas, tocando la misma música… Iba el otro día en avión de Iberia y sonaba…

Guille: Iberia, qué poco indie (Risas).

Santi: Y estaba sonando de hilo una recopilación de música “indie”, ¡y parecía el mismo grupo con un cantante distinto!

Guille: La fórmula del neo indie. También hay gente muy válida y muy guay, pero son muy pocos (Risas).

Santi: Tienen buenas canciones, tocan muy bien, hacen directos impresionantes, pero es que hay una uniformidad que me asombra.

Precisamente de todo esto que estamos hablando, todo lo que gira en torno a este nuevo “indie”, hacéis un guiño en la canción Estrella patria.

Guille: Cuando haces letras, a veces, uno se siente obligado a contar lo que le pasa o lo que pasa. Es como una obligación moral. Era inevitable no hacer un guiño a estas cosas, que a mí me dan mucha risa y mucho que pensar. Sí, es eso, hacer algo pretendidamente independiente que no deja de ser algo muy vulgar en el fondo.

Santi: En nuestros tiempos era impensable vender. La conciencia de “voy a hacer tal cosa para vender”. No, impensable. Para vender ponte a hacer pan, porque haciendo música… (Risas) Y ahora la gente sabe que puede vender, sabe que hay un circuito con mil festivales y sabe lo que tiene que hacer para vender.

Guille: Sí, está muy profesionalizado el mundo del vender. Porque antes tú hacías discos… Mira, por ejemplo, nosotros cuando hicimos el primero en mi habitación, qué gracia todo, y, de repente, nos veíamos en los 40 Principales. Yo nunca lo acabé de entender. Me parecía guay, qué suerte que por lo menos puedo vivir de esto, pero no entendía qué hacíamos en medio de toda esa gente, entre cantantes melódicos, era la época de Operación Triunfo… No entendía nada, y lo sigo sin entender. El indie ahora es un mercado muy popular.

Santi: Es la música popular entre los que son pudientes y pueden pagarse los x festivales al año.

Guille: Es muy clasista. Que luego se pueden comprar unos modelitos de marca, lucir unos botines muy modernos… A mí es lo que me da mucha rabia de todo esto, que mucha crítica con la gente que no va guay o tiene un modelito chachi. Ni se te ocurra dar un concierto en chándal, ¡se nos hunde la carrera! (Risas)

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Nuevo imperio, la cual me recuerda un poco a las composiciones de Carlos Berlanga, cierra “Pop cabrón” y creo que podemos afirmar que es la canción más larga de toda vuestra discografía. ¿Qué nos podéis contar de esta canción?

Guille: ¿Sí? Supongo que por la voz y el tono profundo. Cuando la hicimos recuerdo que yo estaba súper metido, me flipan, me siguen flipando de toda la vida y me fliparán, a OMD. Recuerdo cuando llegó a mi casa el Moog, todas las pistas son con el Moog y sonaba a grupos que mí me flipan de synth pop de los primeros 80. Sí, a mí me parece una canción muy bonita. Quedó muy elegante. Alguna vez hemos hablado de hacer un nuevo rumbo un poco más oscuro y yo creo que puede ser la pauta que marque. Es más relajada también la escucha… Es que el disco nuestro, tú le das al “play”, y es como si te llovieran una somanta de hostias (Risas). Lo hablaba ayer con un amigo que es músico y me decía “es tanta cantidad de información que, ¿por dónde vienen por aquí las cosas?”. Me hace gracia porque a la gente le está gustando mucho esa, incluso, al principio consideramos sacarla como single.

Santi: Fue en realidad la tercera que hicimos, ¿puede ser?

Guille: Sí, hicimos Lengua viperina, Aunque te rías de mí, Nuevo imperio, Ente superior  y se estaba quedando un disco como muy abajo.

Sí, porque Lengua viperina, a pesar de ser intensa, es bastante relajada.

Guille: Claro, y siempre estaba la duda de si iba a ser un poco de bajón (Risas). De hecho, en “Qué fue de Ellos” los tempos son muy lentos, y así con retrospectiva habría acelerado un par de canciones, por lo menos. Pero tú a veces no calculas cómo van a salir las cosas. Por ejemplo, estuve el otro día escuchando la primera versión de Lengua viperina, que estaba yo súper deprimido, tenía una movida sentimental, y era súper lenta. Pero muy lenta, una cosa exageradamente lenta, y duraba un montón la canción. Pero bueno, volviendo a Nuevo imperio, sí, me gusta, es como un reposo a todo el follón que hay delante. Que no deja de ser una característica nuestra, el follón y montar jaleo. Nos gusta, me lo paso muy bien (Risas).

¿Seguís con aquella idea que dijisteis en redes sociales de hacer un disco recopilatorio regrabando las canciones?

Guille: Sí, eso lo hemos pensado muchas veces. Ahora que tenemos los estudios, a mí me gustaría sacar un recopilatorio porque creemos que hay canciones que son buenas, pero nunca fueron single. Sí me gustaría, pero confieso que me da miedo hacer un poco como La Unión y Lobo-hombre en París o ese tipo de cosas que son súper horteras. Nos gustaría hacerlo, pero hay que hacerlo bien, sino no.

¿Alguna que especialmente os gustaría llevar a vuestro sonido actual?

Santi: Quizás las del primer disco, entonces estábamos muy asustados.

Guille: Nosotros hacíamos canciones en nuestro cuarto y en tres meses estábamos en un estudio profesional con un contrato discográfico grabando canciones. Yo no había cantado en mi vida, pero en mi vida. Y ahí estaba, cantando una tras otra y sin saber ni nada. Fue muy traumático. Hay que pensarlo mucho, no me gustaría hacer un remake, respetando el espíritu original de la canción.

Para el single de O tú o él o yo, ¿tenéis pensado su publicación en vinilo como hubo con Lengua viperina o Aunque te rías de mí?

Guille: Sí, tenemos pensada una versión de un grupo que se llama Alpino y su canción Segunda juventud, que es una canción que nos flipaba siempre, desde que salió en su día. Tenían un disco que se llamaba “Trabucchellia” y pensábamos que era mágico, y eso que no sonaba bien ni estaba bien cantado, pero las canciones tenían una magia especial. Por ejemplo, ahora hablando de todo un poco, me recuerda a El Último Vecino, tienen una cierta magia. No es una producción convencional, no es un sonido normal, sino que tienen algo raro y ese algo raro es el que te llega al corazón, es como Family. El disco de Family no suena bien, a nivel técnico, pero sus canciones son bonitas y te cala.

Para terminar, os quería preguntar acerca de ese Tour Cabrón que estáis preparando. ¿Qué nos podéis adelantar?

Guille: El Tour Cabrón (Risas). Pues nada, estamos yendo por fases: primero la grabación del disco, mezclas, el mastering, fabricarlos, enviar crowdfunding, ahora estamos en fase de promo y una vez acabemos empezaremos a preparar el tour. Queremos hacer un directo así con banda. ¿Estuviste el Día de la Música?

No pude estar, pero vi cómo fue todo aquello, y justo os quería preguntar si pensáis retomar esa banda.

Guille: Sí, ese es el royo. Hacerlo así, más visual, más gente. Estoy un poco de fiesta en el escenario.

¿Entonces volvéis al blanco como en el Día de la Música?

Guille: Sí, me hacía gracia el salir de blanco, es una cosa clásica. Lo ha hecho mucha gente, los Talking Heads lo hacían mogollón. A la gente le hizo mucha gracia el blanco, ¡pero si lo hace todo el mundo! Ahí está la gracia. ¿Qué nos ponemos? Abro el armario, veo las prendas blancas y no tengo ni que pensar. ¡Es fantástico! La verdad es que el ir los dos, la Gira Indi fueron 200 conciertos… (Risas). Este disco también tiene una elaboración y mucha más instrumentación, es complicado llevarlo al directo. Hay que hacerlo bien, con músicos, no puedes darle al “play” y que suenen guitarras pregrabadas. Queda cutre y falso. Tenemos, digamos, tres formaciones o escalas, el tri level: “los dos freaks”, “el intermediate o medium” y “el premium”, es decir, la banda con seis personas. De todo.

Una de las cosas buenas que tenemos es que somos muy adaptables. Al tener el control de todo podemos adaptarnos a cualquier situación. Antes una compañía cogía el teléfono y decía “si no me dais x dinero no tocan”, y entonces el promotor de un bar pequeñito, que el tío vive en Zamora y le hace mucha ilusión que vayas pues no podía. No, ahora cojo yo y vamos con menos montaje, pero vamos, lo hacemos todo bien, todos ganamos algo y lo pasamos bien. Lo hacen muchos grupos, es bajarse un poco del pedestal. Ya verás cuando vengan las vacas flacas, ¡a ver quién te va a pagar!

 

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