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Jorge Alonso y la fascinación por Nick Cave & The Bad Seeds

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Fotograma del documental sobre Nick Cave “20.000 Días en la Tierra”.

La música de Nick Cave & The Bad Seeds sólo está a la altura de los oídos más exigentes y sibaritas, eso lo descubres al escuchar sus canciones por primera vez. Nick Cave es más que un compositor excelente, es también un personaje que simboliza la elegancia, inquietud y trabajo incansable en la música contemporánea. Promocionando su libro “Nick Cave & The Bad Seeds: Compartiendo las semillas”, pudimos entrevistar a Jorge Alonso y, la verdad, es que  la oportunidad de charlar de forma distendida con un autor tan apasionado sobre la figura de este artista fue un auténtico placer. A continuación podéis leer íntegra la entrevista:

 

¿Cómo recuerdas tu primer contacto con la música de Nick Cave y cómo se fue fraguando esta fascinación por el personaje?

Yo la primera vez que tuve consciencia de que existía fue a través de la MTV. Estaba en Gijón, tendría 15 años, sería por el 1991 o 1992, y salió un vídeo que era The weeping song con Blixa Bargeld. Es un vídeo muy guapo con unas olas de plástico negro, ellos como declamando… Pero lo primero que me entró por el ojo era la pinta de ellos, ¿no? De traje, tan elegantes, en plena explosión grunge. Cuando lo que se llevaba eran las camisas de franela y los pantalones rotos aparecen estos tíos de traje. Me llamó mucho la atención. Luego, la verdad, es que fue el estribillo, el tocar algo que, por un lado me sonaba a muchas cosas que ya había escuchado, pero no me sonaba a nada de lo que había escuchado. Esa melodía, esa letra…

Y la verdad es que ahí quedé un poco prendado de él, pero ha sido muy a fuego lento esto, como los buenos discos. El disco que te entra a la primera sabes que vas a pasar de él en 15 días, pero el disco que te gustan un par de ellas y luego va poco a poco creciendo… Con la carrera de Nick Cave and The Bad Seeds ha sido igual, porque yo los conocí en, ya te digo, el 91 y no me compré el primer disco hasta 7 años después, que era un recopilatorio, que a mí me gusta mucho, aunque esté muy mal visto, empezar por un recopilatorio como mapa del territorio para ver por dónde te mueves luego. A partir de ahí, la siguiente vez, fue otro vídeo, Into my arms del “The boatman’s call” (1997), muy potente de Anton Corbijn, en blanco y negro muy sobrio. Cave es un maestro de la figura, de lo que quiere transmitir con la apariencia. A partir de ese recopilatorio la cosa ya fue un poco más rápida y en tres o cuatro años tenía ya todos los discos y estaba totalmente ido de la cabeza (Risas).

Por ejemplo, yo que sé lo justo de Nick Cave pero quiero iniciarme bien en su música, ¿cuál disco me recomendarías para empezar?

¿Para empezar? Aparte del recopilatorio que te digo, que ahora se ha quedado un poco tal porque es de 1998, entonces hay muchos años de carrera que se quedan fuera, pero el disco que yo recomiendo siempre a todo el mundo que no lo ha escuchado porque me parece, aparte que es mi favorito y eso también me tira, que reúne un poco todas las aristas que puede tener la música de Nick Cave and The Bad Seeds es “Let love in” (1994). Un disco que tiene baladas, cosas más arriesgadas, tiene el puntito este de Blixa Bargeld de Berlín y de Einstürzende Neubauten, tiene una madurez de letras, que él siempre ha sido un buen letrista pero llega un momento que explota y probablemente este sea un disco de letras perfectas, tiene rock and roll muy primitivo también, y tiene mucho del personaje Cave ya muy bien hecho. Por supuesto, tiene creo 10 o 12 canciones y 5 o 6 de ellas son clásicos de Nick Cave. Entonces ese es el disco para el que no se ha acercado nunca a Nick Cave sí que recomiendo siempre que empiece por él, aparte es mi favorito y me tira especialmente (Risas).

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Jorge Alonso, autor de “Nick Cave & The Bad Seeds: Compartiendo las semillas”.

Siempre que tenemos una banda o artista ídolo, o que somos incondicionales, nos cuesta más renegar de algún disco. ¿Cuál sería el tuyo que dirías “sí, pero aquí no”?

Sí sí, cuesta mucho, pero yo en el libro lo hago y, no porque sea malo, sino porque, claro, si te gusta, tiene un nivel tan tremendo que en cuanto baja un poquito, por ejemplo, del 9 o 8’5 al 6 o el 7, es un mal disco. El disco en el que él baja, en mi opinión, es “Nocturama” (2003). Es un disco un poco problemático, después de ahí se va Blixa porque no le gusta el rumbo que va tomando la banda, y, de hecho, es un disco que la crítica lo destrozó y él, aunque luego dice que no, pero también en su momento se dio cuenta que no era, ni mucho menos, un trabajo a la altura, porque él desde digamos el “parón” de 1998 a 2001 siempre ha sacado un DVD con un directo de la gira y en ese disco no lo hizo, yo creo que él mismo era consciente… Prácticamente no tocaba, ni toca, canciones de ese disco. Sí se sacó una espinita porque grabó con un ídolo suyo de adolescencia que es Chris Bailey, el cantante de The Saints, pero ese es su disco más flojo, que no es que sea malo, además a mí me costaría mucho decirlo (Risas). Pero sí es el más flojo, sobretodo, no tanto porque las canciones sean malas, que sí es cierto que hay 2 o 3 muy flojas, sino porque es muy incoherente, hay una canción con prácticamente sólo piano y voz, otra con guitarras muy estridentes y acaba con una canción de 15 minutos, que, en realidad, era un calentamiento que ellos hacían para los ensayos y que acabaron metiendo en el disco porque debieron ver que se les quedaba cojo.

Ese yo creo que es el único lunar, pero claro, para mí, luego habrá gente que los discos de piano no los soporta, cuando han sido los que probablemente mejor aceptación popular han tenido. Yo creo que es “Nocturama” y creo que él también lo sabe, tiene una frase Jim Sclavunos, el batería y percusionista, que dice “queremos a todos nuestros hijos, y a los feos más” (Risas). Ellos dirán que le tienen mucho cariño, pero sí es un poco el disco “fallido”.

Centrándonos ya en tu libro, “Compartiendo las semillas”, acaba de alcanzar la segunda edición. ¿Te esperabas esta acogida?

¡Ni de coñas! (Risas) No, qué va, ni de coña. Hombre, sí que es verdad que desde hace 5 o 6 años hasta ahora nunca Nick Cave and The Bad Seeds habían tenido una repercusión en España como están teniendo. Y es cierto también que en castellano sólo había un libro con muchísimo mérito de Daniel Grau, que es una miscelánea y estéticamente el tira por la estética del collage. Digamos que coincide con que el libro salió también cuando esta película “20.000 Días en la Tierra” y en el momento que Nick Cave and The Bad Seeds son más conocidos. También es cierto que hay una herramienta que es Internet que el que tenga curiosidad ahí puede encontrar de todo, de hecho, Nick Cave en muchas entrevistas si le preguntas por algo de los 80 o los 90 te dice “Google it”,  búscalo en Google y olvídame, no voy a volver a responder eso. Pero a los que les interesa este tipo de monografías sobre el rock o música popular, a los que les gusta Cave parece que se lo están comprando, pero ni de coña esperaba que llegara a una segunda edición, y menos ahora que se venden muy pocos libros y menos tan especializados. Porque si fuera una historia de la música de los 90, como está ahora toda esta especie de retorno del royo noventero, pero claro, esto es una cosa muy concreta. Me alegro mucho porque a la gente le guste y por la editorial, que han hecho una apuesta fuerte.

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Fotograma del documental sobre Nick Cave “20.000 Días en la Tierra”.

Por ejemplo, yo ahora estoy leyéndome la autobiografía de Kim Gordon de Sonic Youth, ¿crees que Nick Cave llegará un momento en que quiera hacer sus propias memorias para publicarlas?

Lo veo un poco complicado porque él reniega de ello. Él dice que nunca hacen las entrevistas que hacen sobre él ni las reseñas de sus discos, probablemente sea mentira, es mucho más guay decir que no lo lees (Risas). Me imagino que lo que saque New Musical Express, la Rolling Stone o MOJO sí lo leerá. Él siempre dice que no está interesado, de hecho cuando contacté con ellos para empezar este proyecto me aclararon que no iba a haber ningún contacto ni con Nick Cave ni con ninguno de los Bad Seeds porque tenía permiso para reproducir las letras, pero en ningún momento iba a ser alguna especie de biografía oficial de la banda, entonces a ellos no les interesa. Seguramente si le hubieras hecho esta pregunta a Kim Gordon hace 20 años te habría dicho lo mismo. Yo sé que hay un proyecto por ahí, que se ha debido quedar estancado porque debería haber salido ya, con  Mark Mordue, que es un periodista australiano amigo suyo, donde llegó a anunciar que iba a hacer una biografía digamos “autorizada” porque estaba basada en conversaciones con Nick Cave, pero Nick ahora mismo está metido en tantas historias que sí que le veo tirando más, poco a poco, a lo que sería la creación literaria o los guiones que a la música, pero no le veo a corto o medio plazo haciendo una autobiografía. La verdad es que históricamente él decía que no le interesaba en absoluto contar su vida.

10676143_766715250043125_5651262999171634959_n¿Sabes si él, por algún casual, ha llegado a conseguir tu libro?

Sí sí, lo tiene. Lo tiene porque me lo pidieron.

¿Y te ha llegado alguna respuesta por su parte?

No, no ha habido ningún contacto, pero me lo pidieron desde el sello y durante todo el proceso me mantuve en contacto con el sello, Mute Records, y cuando ya estaba el libro editado les avisé, entonces me pidieron uno para Mute y otro para a oficina de Nick Cave, que también es un eufemismo para no decir “Nick Cave quiere el libro”. Entonces sí que lo tiene, pero no me ha llegado feedback. No sé si le ha gustado, pero está en castellano, con lo cual, como no le guste la portada poco se va a enterar (Risas). Sí que lo tiene, sí que sabe de su existencia, y cuando hicimos un curso monográfico sobre la figura de Nick Cave en la universidad de Oviedo sé que se enteró y sé que alucinó. Dentro de un par de meses viene aquí, a Madrid y Barcelona, a lo mejor entonces sí me dicen algo, pero no lo sé.

En un principio este libro, “Compartiendo las semillas”, iba a ser una recopilación de las letras de Cave,  ¿qué ha llevado a ser eso, que también lo es, a convertirse en una contextualización de las propias letras como de su obra?

Pues precisamente eso: la contextualización. Cuando me puse a traducir letras como un loco, después de conseguir los permisos y muchos correos con el sello, ahí sale en el libro que todas ellas son propiedad de Nick Cave, me parecía que quedaba un poco cojo. Por ejemplo explicar, qué se yo, las letras del “The boatman’s call”, que es un disco muy confesional, sin explicar los motivos que llevaron a escribir esas letras, que en ese momento se estaba separando de su primera mujer, la madre de su primer hijo, que ahí está el romance muy breve, pero muy intenso, y ruptura con PJ Harvey, que ese disco es hijo de esa situación… No explicar eso o las letras tan opresivas de muchos discos de los 80 que tienen que ver con la heroína o con Berlín, o por qué tantas referencias bíblicas sin contar que él viene de un ambiente protestante anglicano, más bien calvinista, que él manejaba la Biblia y era un lector voraz de la Biblia desde su infancia tardía o primera adolescencia…

Sin explicar todo eso me parecía que quedaba un poco cojo. Y luego la verdad es que fue creciendo la explicación, el contexto (Risas). También hubo una cosa, que es que cuando empezamos a cuadrar el proyecto iban a ir más letras de las que van, pero llega un momento que el libro se nos iba. Ya es un tocho y aquello iba a ser desmesurado. Entonces preferimos dejar 3 o 4 letras de cada disco, que sirvan también un poco para que la gente vea porqué se dice que Nick Cave es tan buen letrista, pero claro, hacerlo sin contexto era un poco tonto, y además ahora mismo hay páginas con letras traducidas, me parecía mucho más interesante seguir su trayectoria desde The Birthday Party, a finales de los 70, hasta este último disco.

Si tuvieras que hacer este mismo trabajo de documentación tan bestia y pasional con otro artista, ¿con cuál sería?

Yo no sé si volvería a meterme en este fregao (Risas). En cuanto acabé el de Cave empecé a trabajar en otro proyecto, pero es una novela. Pero si tuviera que ser otro artista… Pues no lo sé. Por un lado me tiraría, a lo mejor, a lo fácil, y te diría que un Tom Waits, que es un tipo que me parece también muy interesante. Igual me tiraba más a lo mainstream y te diría que algún punto de vista más local sobre los Beatles o los Stones, o alguna cosa así, o documentar los 90 en España, porque los viví en primera persona y fui testigo del dichoso “Xixon Sound”, incluso le propuse a Nacho Vegas, que es amigo, hacer algo relacionado con su carrera, pero él está también en ese punto que no le interesa en absoluto todo esto. Pero la verdad es que no creo que me metiera en otra historia de estas, por lo menos a corto o medio plazo (Risas).

Fotograma del documental sobre Nick Cave "20.000 Días en la Tierra".

Fotograma del documental sobre Nick Cave “20.000 Días en la Tierra”.

Respecto al, podríamos llamarlo falso documental, “20.000 Días en la Tierra” en torno a la figura de Cave, ¿qué te pareció?

A mí me gustó mucho. Es un manual de cómo fabricarte una imagen, o cómo acabar de pulir una imagen. Él es perfectamente consciente, de hecho él no hubiera aceptado hacer una cosa así si no hubiera estado interesado en proyectar una imagen definitiva de Nick Cave. Desde esa secuencia inicial con el despertador, él que se levante, dice “me llamo Nick Cave, soy escritor, soy compositor, como, hago canciones…”, él siempre quiere insistir mucho en la importancia sobre el trabajo diario, por eso el royo de la ética y la moral calvinista. Me parece un ejercicio, desde un punto de vista fílmico, muy interesante. La pareja que lo hizo le han hecho muchas cosas, videoclips, un documental que tiene 13 partes y se llama “Do you love me?” y le conocen muy bien. Yo creo que el proyecto está muy bien enfocado, y luego está muy bien hecho, técnicamente está muy bien hecho. Ese encuentro con Blixa, que no se sabe si es guión o no, pero hay una tirantez entre ellos que se les presupone, porque Blixa se fue un poco a la francesa de los Bad Seeds, que parece que Nick Cave siempre le quita hierro, pero le tuvo que joder (Risas). Y que no aparezca Mick Harvey, por ejemplo, es muy revelador.

Pero sí se le menciona en el propio documental.

Hombre, ¡pero como para no mencionarle! El 70% de los Bad Seeds era él. Pero vamos, a mí el documental me gustó mucho, me parece que está muy bien hecho y que la repercusión que está teniendo es absolutamente merecida.

A mí me dio la impresión que el propio Nick Cave era el director en la sombra del documental, que todo pasaba por su supervisión previa.

Sí, él acierta porque él ya tenía en mente lo que quería sacar ahí. En esto de construcción del personaje en el documental se ve muy bien. Por un lado, la imagen del padre de familia comiendo pizza con sus hijos, pero está en traje, ¡joder! (Risas)

¡Eso también te quería comentar! ¿Cuánto crees que hay de cierto o de falso en este documental?

Nada nada, creo que la esencia del documental, es decir, lo del trabajo y todo eso es verdad, luego ese supuesto día a día es todo falso.

¿Y el “Archivo Nick Cave”? A mí me resultó de lo más curioso.

Ese archivo sí me lo puedo llegar a creer (Risas). Sí que es cierto que tiene una rutina. Él vive en Brighton y hay fotos y vídeos de gente que está muy loca, más que yo, que le graba llevando los hijos al colegio. Él lo dicen en las entrevistas, cuando está en casa le gusta encargarse de ese tipo de cuestiones. El resto yo creo que es todo un timo (Risas). La parte del estudio a lo mejor es cierto, que sea así como compone, pero bueno, a mí me parece que es un ejercicio de estilo, por un lado, muy bien hecho, y, por otro lado, un decálogo de cómo se construye el personaje Nick Cave. Sino no habría aceptado ni de coña, si le llega un director y le dice “quiero hacer esto, pero yo te digo cómo lo quiero hacer”… Pfu, ni hablar, ni medio segundo de metraje sale de ahí (Risas).

Te quería preguntar, ¿cuántas veces le has visto en directo y cuál podrías decir que fue el momento cumbre de estas?

La verdad es que no tantas como hubiera querido. Tengo dos veces fallidas por estupideces, entonces le he visto en el 98 en Lleida, le he visto en Barcelona dos veces, la primera vez fue en el Casino de la Aliança y presentaba “La muerte de Bunny Munro”, su segunda novela, y era una cosa muy guapa, que es parecido a lo que va a hacer aquí ahora en mayo que es parte de lo que él llama el “Nick Cave’s Solo Tour”, viene con el piano-guitarra, bajo, batería y violín. En Barcelona creo que no llevaba ni al batería, porque tocaba la batería Warren Ellis. Ese fue muy bonito porque el Casino de la Aliança es muy chiquitín, entonces estabas muy cerca, y encima él, como era presentación del libro, él odia la prensa, no hizo rueda de prensa, pero permitía a los fans que entre canción y canción le preguntaran los que quisieran. Ese fue muy guapo. Luego, el último que vi fue en el Primavera Sound 2013, que con todo lo bueno y todo lo malo que tiene un concierto de festival, que no te va a tocar ni media canción fuera del guión, pero sabes que te va a tocar todos los éxitos, y a él además le dio por recuperar canciones que hacía muchísimo que no tocaba, del primer o segundo disco, un repertorio para mí estupendo. Sobre todo, a quien no le haya visto nunca le va a llamar la atención, Nick Cave ya tiene 57 años y en el escenario es acojonante. De hecho, el día del Primavera Sound después de Nick Cave tocaban Los Planetas y yo soy fan de Los Planetas, pero vi 20 minutos del concierto, porque después de ver a un tío desparramándose sobre el escenario sale Jota como una estatua de sal y con cara de no querer estar ahí fue un bajón de la hostia.

Aunque las que más disfruté fueron las dos en Barcelona, porque ya le controlaba perfectamente, e incluso estaba trabajando en este libro, la que me impresionó muchísimo fue la primera. Ese concierto, en medio de Pirineos, en Lleida, a la 1 de la mañana, tocando todos los éxitos que tenía y un fondo del escenario que era la portada del “Best of” que es un cuadro súper bonito, Nick Cave que todavía bebía algo e incluso consumía, achispado, una luna llena tremenda… Además le vi con los Bad Seeds al completo. Es un tipo que maneja muy bien los tiempos, yo recuerdo que salieron primero los Bad Seeds y él tardó como un minuto en salir, claro, cuando él ya sale hay una atmósfera creada. A muchos de mis amigos lo que le hizo fue acojonarles, pero de meterles miedo que te cagas, pero a mí me encantó, la verdad (Risas). Y me enganchó del todo.

Las presentaciones del libro que has hecho por varias ciudades no han sido unas presentaciones cualquiera, sino con un show en directo, casi siempre acompañado de Igor Paskual a la guitarra y, de vez en cuando, con algún músico amigo más.

¡Sí! Cuando es posible sí. La primera que hice, que fue en Barcelona, lo que hice fue pinchar. Al ir sólo me llevo los discos y hago una sesión de Nick Cave and The Bad Seeds, pero en Gijón la primera vez lo hicimos con banda, absolutamente de lujo, gente que coincidió después de navidades y son amigos, estaba Igor, estaba Manu Molina, que toca con Nacho Vegas, Luis, que es bajista de Nacho Vegas y guitarrista de León Benavente, Mar Álvarez, que es de Undershakers y Pauline en la Playa, Elena Gil, Ana Viñuela haciendo de Kylie Minogue y de PJ Harvey… Fue una gozada, y cantar con Nacho Vegas The weeping song fue muy guapo. Y luego con Igor que somos amigos desde hace muchos años y nos queremos mucho, él se ha leído el libro y además Igor es una puta enciclopedia del rock y yo he utilizado mucho el tener muchos amigos músicos para, digamos, quitarle capas de intensidad. Igor sabe mucho de Nick Cave y es un fan crítico de Cave, que cuando el emperador va desnudo te lo dice. Tengo la suerte que se me ha sumado, tanto presentando el libro como luego haciendo un pequeño set en acústico en Gijón, en Oviedo y ahora en Madrid, con la suerte que Ramiro Nieto (batería de The Right Ons) se apuntara, además que fuera él quien nos dijera “soy fan de Nick Cave, ¿puedo tocar?” ¡Por supuesto! (Risas).

Yo he ido a muchas presentaciones de libros y o el tipo tiene algo que decir o acaba siendo un coñazo, y siendo un libro de música el tener la suerte de poder contar con gente como Igor o Ramiro para hacer un set acústico después yo creo que la gente lo agradece mucho, porque ya no sólo vas a ver una presentación, sino también un concierto, y nosotros lo disfrutamos un montón. ¿Quién me iba a decir a mí que iba a ir por ahí tocando canciones de Nick Cave con estos músicos? Es un lujo absoluto.

 

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