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Paula Bonet: “Lo importante es mi trabajo y lo honesto que éste sea”

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Después del éxito alcanzado con su primer libro, “Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End”, Paula Bonet ha vuelto con un libro mucho más reflexivo y delicado: 813, Truffaut,  un homenaje a la obra de François Truffaut que, pese a llevar publicado algo más de un mes, ya va por su cuarta edición.

¿Podrías describir en pocas palabras, para quien no te conozca, quién es Paula Bonet y qué es 813 Truffaut?

Quién soy yo para mí es muy difícil describirlo, pero 813 es muy fácil: es un homenaje a François Truffaut y a un breve fragmento de su filmografía que intenta englobar todo el universo denso de su obra completa.

El 5 de marzo se inauguró una exposición de tu trabajo sobre el director francés en Las Naves de Valencia, ¿qué tal está siendo la respuesta del público? ¿Piensas trasladar la exposición, una vez acabada, a otra ciudad?

La idea es que la exposición sea itinerante y en principio seguramente la llevemos a Madrid y Barcelona, pero todavía no tenemos confirmados lugares ni fechas. De hecho, es una exposición que ha comisariado McDiego, que comisarió una muy similar de Paco Roca que también está itinerando. En cuanto a la acogida… ha sido todo muy bestia, el día de la inauguración éramos más de 300 personas y está teniendo bastante afluencia de público.

Estoy muy contenta porque está estructurada de una manera muy fiel al libro, están las maquetas que hice, recoge el viaje a París y además hay un montón de guiños a Truffaut… osea que no solamente es una exposición del libro sino que también de su proceso creativo.

En el libro hablas tanto de la vida de Truffaut como de algunas de sus películas. ¿Cómo fue el proceso de elaboración del mismo? ¿Fue muy diferente a “Qué hacer…”?

Sí, fue muy diferente. Fueron dos proyectos que presenté casi a la vez y que se desarrollaron de forma muy distinta. Con “813” he llegado a retrasar la entrega hasta cuatro veces, porque soy muy perfeccionista con mi trabajo y ya que La Galera me hacía el regalo de publicar con ellos, he querido cuidar hasta el último detalle y hacerlo de la mejor manera posible. Fue un proceso muy intenso porque tuve que compaginarlo con la promoción de “The End” y con trabajos que tenía pendientes, pero después, cuando conseguía robarle tiempo al tiempo y meterme de lleno en el libro era maravilloso. Además también me quedo con todo lo que ha conllevado hacer el libro: los viajes a París, el conocer a Arturo Barcenilla, el cómo se ha hablado del libro… Yo tenía muy claro que no quería repetir una fórmula que ya sabía que funcionaba, así que el poder desarrollar este trabajo ha sido un fantástico.

“Jules et Jim”, “La piel suave” y “La mujer de al lado” tienen en común uno –o más- tríos amorosos y un final trágico. ¿Tuvo eso algo que ver en tu elección de las películas que tratarías en el libro?

La elección de estas tres películas fue bastante difícil pero yo tenía claro que quería hablar de las relaciones triangulares. En un principio la primera parte iba a ser solamente una pequeña introducción para presentar al personaje, pero después me di cuenta de que el triángulo, aunque metafórico, de la propia vida de Truffaut era casi más interesante.

Además de esto y de los finales trágicos, estas tres películas tienen en común que los personajes femeninos siempre son los que deciden, las que toman la iniciativa y al mismo tiempo son mujeres muy opuestas, por lo que también de cierta manera transmiten la magnitud de la obra de Truffaut y su manera de profundizar en sus personajes.

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La obra de Truffaut estaba llena de referencias cinematográficas y literarias; un poco al igual que la tuya, muy influida por otras disciplinas artísticas ¿dónde encuentras más inspiración a la hora de realizar un dibujo o ilustración?

Normalmente en libros y en películas, me gusta que mis influencias lleguen de campos ajenos a mi trabajo, consumo muy poca ilustración. De hecho, hace poco presenté el libro en Zaragoza y Antón Castro me regaló su libro de poemas, que se llama “Versión Original”, y me está inspirando mucho, al leer los poemas veo las imágenes.

Además, en tu obra también podemos encontrar muchos guiños al mundo de la música –en “Qué hacer cuando al final de la pantalla aparece The End” hay una lista de canciones recomendada para escuchar mientras se lee el libro-, habiendo diseñado carteles para grupos como The Black Keys o Vetusta Morla, ¿sueles escuchar música mientras trabajas o prefieres hacerlo en silencio? Si es así, ¿qué música escuchas?

Casi siempre trabajo escuchando música, pero también es verdad que cada vez más necesito el silencio; estoy dedicando más tiempo a los dibujos, me estoy profesionalizando más… y por ejemplo, ahora estoy escuchando mucho a Bill Fay.

Hablando de carteles, precisamente fue gracias a un cartel que realizaste para un festival de mediometrajes, La Cabina, por el que se armó un revuelo tremendo y tu nombre empezó a sonar desde entonces por todas partes. En poco más de dos/tres años te has convertido sin duda en uno de los referentes más importantes en ilustración a nivel nacional, ¿cómo has vivido estos últimos años y todo el cambio que, supongo, ha ocasionado en tu vida el ser tan conocida?

Yo intento no pensar en ello porque me abruma y… bueno, realmente no era tan consciente de ello hasta que presenté “The End”, en el que la acogida de la gente fue brutal y entonces me di cuenta de que quizás todo esto era un poco más grande de lo que yo me imaginaba. Lo bueno es que a raíz de eso empecé a bajar aún más los pies en la tierra, a andar con pies de plomo y ser mucho más consciente de cuál era mi objetivo, y a no mostrar tanto mi intimidad en las redes sociales. Al principio me costó un poco pero ahora creo que lo llevo bastante bien, porque tengo muy claro que lo importante es mi trabajo y lo honesto que este sea.

 Igual que ha ido creciendo tu popularidad, tu estilo también ha ido evolucionando…

 Me sentía un poco cansada y alejada de ese universo más frágil, de “chicas tristes” por el que quizás se me empezó a conocer, pero ahora en 813 las imágenes son mucho más duras, no es un libro tan fácil. Al principio tenía un poco de miedo de la reacción del público. Cuando propuse el 813 a La Galerna, iba a ser un libro mucho más sencillo, estilo cuaderno de viaje, más personal… pero ví que no podía hacerlo así. Al final hay que hacer lo que te apetece, en lo que verdaderamente crees. No me sale dibujar lo que dibujaba hace tres años, pero creo que ha habido una evolución lógica.

Foto Miguel Gonzalez de la Fuente III

Además participaste en la muestra de la AECID en Berlin de Ilustradores Españoles, “The color of optimism”, ¿cómo crees que está la situación de la ilustración en España?

Estamos en una época en la que consumimos las imágenes tremendamente rápido y es normal que la ilustración, que se produce a bastante velocidad, se haya impuesto de manera popular. Y además no es solo a nivel nacional, si no que a nivel mundial están saliendo muchos ilustradores, gente con muchísimo talento… yo cuando pintaba al óleo ya empezaba a ver que había producción casi mucho más interesante en la ilustración contemporánea que lo que se estaba haciendo al óleo -o al menos a lo que yo tenía acceso-. Creo que es un terreno que ahora mismo está floreciendo y que nos traerá ilustradores brutales.

Ahora que por fin has publicado 813 Truffaut y, me imagino que después de unos años de trabajo frenético, ¿vas a tomarte un descanso o ya has empezado a trabajar en algún proyecto nuevo?

Quiero tomarme un descanso. Si estos años he estado diciendo que no al 90% de las propuestas de trabajo, ahora estoy limitándolas todavía más porque cada vez dedico más tiempo a los dibujos. En los últimos años me he visto envuelta en un caos de producir que he visto que no me interesaba tanto… por eso he hecho este libro, un libro que te pide tiempo y concentración.
Sí que tengo en mente un proyecto editorial nuevo, pero si ya de por sí me he tomado mi tiempo con 813, con este quiero disfrutar por completo del proceso creativo y no me importan las prisas. Cada vez me esfuerzo más, no quiero hacer las cosas por hacer.

Por último, siempre nos despedimos pidiendo a nuestros entrevistados que nos hagan una recomendación cultural.

Seguramente la habrá recomendado mucha gente pero me gustaría recomendar la película “La gran belleza”, en la que además sale Fanny Ardant –musa de Truffaut- en un pequeño cameo y me hizo mucha ilusión verla en la pantalla, además de que la película es maravillosa.

3 Comentarios en Paula Bonet: “Lo importante es mi trabajo y lo honesto que éste sea”

  1. Os habéis comido una letra en el nombre del director: “…es un homenaje a FraNçois Truffaut”

  2. El libro de Paula Bonet es fabuloso como tal libro. Las ilustraciones, textos, el conjunto. Y luego también como sentido homenaje a Truffaut. Seguro que puede llevar a muchas personas que conozcan el trabajo de la autora a interesarse por el cine de Truffaut. Recomendabilísimo libro y recomendabilísimas películas.

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