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El death metalero: Una especie de heavy, pero a lo bestia

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Cannibal Corpse.

Cuando conoces a una persona, uno de esos temas que suele salir a relucir en cualquier conversación que se precie, después de si te gusta tal o cual comida, los animales y la nueva colección de Adolfo Domínguez, es la de los gustos musicales. Con un death metalero todos esos temas anteriores quedan en un segundo plano porque lo primero que te suelen decir es:

Interlocutor I: Tú eres heavy, ¿no?

Es un mal comienzo, porque eso es lo mismo que llamar a un rockero, popero. Pero bueno, advertencias sobre integridad física aparte, cuando tan preciado momento llega, y un seguidor de death metal tiene que hablar de este estilo de música con su interlocutor, que lo más probable es que no tenga ni repajolera idea de qué es el death metal, nunca sabe muy bien qué decir. Casi siempre suele empezar por decir algo así con una media sonrisa que oculta el nerviosismo que todos sentimos al revelar una importante parte de nuestra personalidad:

Death metalero: Es una especie de heavy, pero a lo bestia. No creo que te fuese a gustar. (No es que el death metalero tenga algo contra el heavy, pero como el heavy es un estilo más mediático se usa como ejemplo ante gente que puede ser despreciada por el death metalero dependiendo de su respuesta).

Repito que es importante tener en cuenta que tras este ejercicio de sinceridad y apertura, la respuesta debería o más bien tendría que estar a la altura de las circunstancias. Desgraciadamente, entre las muchas respuestas que se suelen dar, una de las más habituales es la del inconsciente que sin más rotundamente afirma:

Inconsciente I: Yo escucho de todo, no te creas.

Cualquier amante de la música en general encuentra en esta respuesta la confirmación de que está ante alguien sin criterio y de una ignorancia supina en todo lo que tiene que ver con la música como arte y expresión de sentimientos, pero un amante de death metal va más allá, porque además de eso, ante tal respuesta, además de pensar lo mismo que cualquier otro amante de la música, daría por muerta la conversación, y probablemente a la persona. Como no podría ser de otra manera. Porque el death metal no puede gustar a todo el mundo. Ni siquiera gusta a la mayoría de amantes del metal, que encuentran en este estilo algo hasta cierto punto inaccesible e incomprensible. Si muchos de ellos no son capaces de escuchar death, ¿cómo cualquier mindungui va a ser capaz de apreciarlo y saborearlo? Por favor…

Entre las muchas también destacan:

Inconsciente II: Eso es todo ruido y voces (véase gruñidos, gritos o, como dice mi madre, “gruar”, que no sé ni si aparece en el diccionario, pero es muy descriptiva).

Inconsciente III: Eso es una mierda. (Advertencia: Esta respuesta tan ligera puede traer consigo un desenlace fatal).

Suffocation.

Suffocation.

Este tipo de respuestas tan triviales como carentes de sentido y sensibilidad acrecientan profundamente el sentimiento misántropo que todo buen death metalero ha de sentir hacia el común de los mortales y confirman, por desgracia (el death metalero lo considera una suerte sin ningún género de duda), su existencia como la de una rara avis dentro del conjunto de seres humanos. Un elegido y, como no puede ser de otra manera, superior a los demás. Y no sólo a los demás, sino a cualquiera que a su vez se considere death metalero. Porque un buen death metalero siempre lo es en mayor medida que otro, y para ello suele poner en práctica una serie de tácticas infalibles que se resumen en los siguientes puntos:

Táctica 1: Si se discute sobre un grupo como, por ejemplo, Morbid Angel, y tu interlocutor considera que su mejor disco no es el primero, te lo pone en bandeja. Puente de plata. Para el jaque mate sólo tienes que decir: “El primero es el mejor. Los demás ya no son lo mismo (es decir, claramente peores)”

Táctica 2: Si se discute sobre el mismo grupo, por ejemplo, y tu interlocutor conoce la táctica, es un profesional, se recurre al golpe bajo, la jugada sucia. “A mí lo que más me gusta son las demos. Como eso no hay nada.” Hay que tener cuidado con esto, porque pueden no tenerlas o desconocerse el título de las mismas, con lo cual se puede quedar como un auténtico tonto, si es que ya no se es. Pero el death metalero prefiere siempre arriesgarse y jugársela coqueteando con la estulticia antes que quedar por debajo de otro amante de tan mortal estilo.

Táctica 3: Si estas ante un auténtico profesional que además juega sucio, se pasa a la táctica de los discos originales. Esto quiere decir que el que tenga el disco original gana, y además aprovecha para regodearse en la desgracia del contrincante. “¿¡No lo tienes!?” El golpe tiene más efecto si la incertidumbre de la sorpresa se mantiene durante unos segundos fijando la mirada sobre el corderito que se tiene delante.

Táctica 4: Y si ninguna de estas tres tiene efecto, se usa la táctica First press. Esto quiere decir que la persona que tenga en su poder la edición más antigua o primera edición, gana. Porque el first press es sinónimo de aunténtico fanático del death metal. Y si el first press es del país de origen, ya ni os cuento.

Es muy complicado que tras la puesta en práctica de todas estas tácticas, no se haya coronado aún al death metalero de mayor rango y, por tanto, la superioridad del uno sobre el otro en todos los sentidos. Es una batalla por ser el líder, por la superioridad y casi la existencia, el ser. Si se sale vencedor, el macho alfa resultante dominará (o se considerará dominador) de ese death metalero al que ha subyugado y hundido en la miseria. Si se sale perdedor el corderito resultante irá rápidamente a su casa, tras tirar al suelo la bomba de humo que esconde en los bolsos interiores de su chupa de cuero llena de parches reservada para ese tipo de situaciones (la bomba de humo, digo), encenderá el ordenador y, enchufado a los cascos, escuchará todo cuanto grupo de death metal encuentre por YouTube pasando a la velocidad de la luz de la pestaña de la Wikipedia a la de la Enciclopedia Metallum, donde estudiará discografías y biografías para evitar en un futuro que se vuelva a producir la enorme deshonra vivida esa noche.

Es un mundo curioso el del death metal. Sin duda en posteriores ediciones seguiremos tratando tan magnífico tema y estilo.

 

Artículo de Simón García López.

 

7 Comentarios en El death metalero: Una especie de heavy, pero a lo bestia

  1. Menudo manual para posers

  2. El tono del artículo evidentenmente es Satírico (humor). No es un manual de nada hombre, no te enfades! 🙂

  3. Me parece un artículo tan estúpido, generalizador y falto de conocimiento que prefiero no comentar nada más.

    • ¡Buenos días Ruben!
      Me temo que no conoces la definición de SÁTIRA. Y también me temo que llamando “falto de conocimiento” al redactor del artículo sólo te dejas en evidencia, pues Simón es el cantante de Legacy of Brutallity, banda que como bien sabrás, llevan haciendo death metal de calidad desde hace un montón de años.
      Descalificar de esta manera es bastante ridiculo. Menos críticas absurdas y ¡más mejorar ese humor! Esto es un artículo SATÍRICO.

  4. Buenos días Andrea.
    Conozco la definición de sátira y por supuesto a Legacy Of Brutality, de los que tengo su discografía (comprada al grupo directamente, para más INRI) y siempre les he apoyado desde el blog. A mi también me gustaría puntualizar algunas cosas para que queden claras ciertas cosas.
    Hace mucho tiempo que cuando se habla de determinadas cosas se me acabó el humor, porque no se si estarás metida en este “rollo” (por llamarlo de alguna forma) del metal extremo, pero me he cansado de pelearme con gente que cuando habla de ciertos estilos habla sin conocimiento ninguno o generalizando demasiado, de ahí que me haya molestado en cierta manera este artículo. Esa cierta manera, es que si el artículo hubiera tratado de los múltiples posers del género, lo habría entendido como una sátira ya que lo que cita Simón es verídico en muchos casos (desgraciadamente), pero no en todos, por ello, si hubiera leído el título “El poser death metalero: Una especie de heavy, pero a lo bestia”, mi opinión hubiera sido la de estar de acuerdo con Simón, pero como se ha jugado a generalizar, ha dado lugar a este malestar. Espero que con estas lineas quede clara mi posición y el porqué he utilizado dichos calificativos.
    Un saludo.

  5. no has entendido nada ruben. y encima empiezas tu parrafo diciendo que tienes todos sus discos jajajaja

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