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L.A.: “Soy consciente que es un disco arriesgado, pero creo que tiene que ser así”

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Tras su excepcional anterior disco, “Dualize” (2013), L.A. decidieron poner rumbo a EE.UU. y continuar siendo una de las bandas más internacionales del panorama nacional, haciendo de California su nueva casa. Año y medio después de su marcha regresan con el cuarto disco de su carrera, “From the city to the ocean side”, un nuevo trabajo distinto a la par que muy sorprendente, natural y honesto, que fácilmente te transporta a su aventura americana. Hablamos con Luis A. Segura sobre la gestación de este disco, cómo fue su estancia en California e incluso la incorporación de Lourdes Hernández (Russian Red) a la formación, entre otras cosas.

 

La última vez que hablamos fue allá por diciembre de 2013, previo a tu concierto en La Riviera y ya con la noticia que te irías a hacer las Américas. Ahora has vuelto y quisiera preguntarte cómo ha sido esta experiencia, y si cumplió o superó tus expectativas.

¿Pues qué te voy a decir? ¡Tengo un disco gracias a eso! Nos fuimos de gira, tío, y sin comerlo ni beberlo estamos en el estudio grabando. O sea, derivado de unos ensayos en el estudio en casa de Matt (Matt Wignall, productor del disco) y empecé como a improvisar una cosa, le dio a grabar y ahora estamos aquí sentados con el disco. Muy bien, el balance es cojonudo (Risas).

¿Y qué podría ser aquello que más te haya sorprendido de este viaje?

Infinidad de cosas, infinidad, pero a todos los niveles. Personal, de vivencias, musical… Es muy enriquecedor, lo es viajar y hacerlo por motivos musicales lo es aún más. Hemos hecho festivales, hemos abierto para gente, hemos tocado en garitos, hemos ensayado, hemos hecho de todo. Muy bien. Nuestras cabezas están como a punto de estallar.

Este disco nace de una escapada tuya por la costa Californiana, entre bosques, carreteras, moteles y acantilados. La verdad es que suena muy natural, escuchas las canciones y te hace sentirte uno más de aquel viaje. ¿Querías transmitir las sensaciones de aquella experiencia al sonido del disco?

Pues se gestó tal cómo has dicho. O sea, ha sido un viaje desde que empezó todo. Surgió en un viaje, las letras se escribieron en otro viaje, dentro del viaje, así que describe eso, unas vivencias, yo creo más sónicamente que líricamente, porque las letras no vienen derivadas del viaje, no hablamos de “hemos dormido en un motel”. Sí, el disco es orgánico, sí que me transmite sabor a mar (Risas). Sí que, como digo yo, es muy “oceánico”.

Cierto, el océano está muy presente, incluso en el propio título del disco, y al escucharlo te das cuenta que es sorprendente pero, ¡estas canciones suenan a mar!

Totalmente, está presente desde siempre, desde que nací. Soy un tío de mar, necesito ver el mar cada poco tiempo para que mi cuerpo carbure, funcione y que mi mecanismo esté correctamente. Es como que me voy oxidando si estoy mucho tiempo fuera del mar. Por eso no puedo vivir en Madrid y hace años que se me propone vivir aquí por mi trabajo, obviamente, pero no puedo. O sea, no puedo no ver el mar cada x tiempo. Yo vivo enfrente del mar Mediterráneo, salgo a la terraza y huele a mar, me voy a dormir y huele a mar, y las persianas tienen salitre. Necesito eso para sobrevivir. Partiendo de ahí y de llevar 36 años así, todo eso está metido en las canciones y tengo sal en la sangre.

El nuevo compañero de viaje en la creación de este disco es, sin duda, Matt Wignall. ¿Cómo ha sido su importancia en “From the city to the ocean side”?

Ha sido total. Yo me suelo impregnar bastante con la gente con la que trabajo. Empecé mi carrera haciendo tres discos solo, o sea, grabándolos solo, en casa con cuatro pistas y demás, y en “Heavenly hell” ya comencé a trabajar con un productor, con Antoni Noguera, que es un amigo mío. Durante el proceso de grabación éramos inseparables y ha sido así siempre. Fue así mezclando el “Heavenly hell” con Nick Didia en Atlanta, convivíamos prácticamente juntos, íbamos a cenar, hablábamos de coches, de guitarras, de chicas, de lo que sea. Todo eso hace que vayas como interactuando ya directamente con un ente que es el productor, ¿no? Sucedió con Richard Swift y ha sucedido con Matt. Desde levantarnos por la mañana e ir a desayunar y hablar de mil cosas que no eran del disco, de repente meternos en el estudio y ya la maquinaria somos como uno. Tengo una gran amistad con él y eso ha hecho que el disco haya sido como más fluido.

Si no me equivoco, ya desde los tiempos de “Dualize” Matt estaba presente en L.A., ¿no?

Sí, de hecho Matt entró en “SLNT FLM” como fotógrafo e hizo el videoclip de Over and over, yo lo conocí ahí, e hizo la portada y el arte del mismo disco, y ya ha sido una constante en mi trabajo. Siempre ha estado ahí, pero nunca como productor. Y ahora lo he redescubierto como productor, porque yo había escuchado cosas suyas y es un tío muy peculiar con una visión muy purista del rock, de cómo tiene que sonar la música. Siempre habla del low end, ponía el “Funeral” de Arcade Fire y me decía “mira, subes el volumen y puedes seguir subiendo el volumen, hay discos que se saturan”. Él está como obsesionado con esa sonoridad. Me ha parecido fantástico porque le ha dado una visión totalmente diferente a mi música, y eso es lo que yo busco, que me sorprenda la gente con la que yo trabajo y no que hagan lo que yo podría haber hecho en casa. Nadie con los que yo he trabajado ha hecho lo que yo me esperaba. Nadie. Siempre ha sido como una sorpresa constante, y con Matt ha sido igual. Es un fan loco de Bowie y de Iggy Pop y los Stooges, la pureza del rock, el micro delante del ampli pasado por un compresor y directo a la mesa sin ningún tipo de artificio. El disco yo creo que suena así, ¿no? Suena orgánico, hay errores, ruiditos, y eso me gusta.

¿Y cuál crees que ha sido el valor distintivo que le ha dado Matt respecto a tus anteriores productores o aquello en lo que más te ha sorprendido?

Bueno, me ha sorprendido y me ha gustado mucho que grabase en analógico, en cinta analógica, y también el anarquismo que tiene. Está muy presente en su vida. Él es artista, fotógrafo, hace videoclips, y es como muy anarquista en todo eso. Es muy purista, tiene una visión muy suya, muy cuadriculado en eso. Eso a veces está bien, porque si es un tío muy abierto y que todas las propuestas le viene bien, “ah bueno, pues sí”… “No, esto es así”, Matt es así, y eso hace que se lleve la producción a su terreno.

Hablando ya de las canciones, allá por diciembre hiciste el primer adelanto del disco presentando en el Teatro Lara Secrets undone. ¿Cómo ha sido desde entonces y hasta ahora la repercusión, ya no sólo de esta canción, sino ver la respuesta de la gente que se va interesando por el disco hasta hoy que se publica en formato digital?

Sólo puedo decir que estoy feliz, porque siempre hay un momento de pánico, que me ha pasado siempre y espero que me siga pasando porque es consecuencia de que estás a punto de sacar algo. Te entra el pánico loco de no saber si va a gustar, no estar seguro de las canciones, el orden, la portada… Es todo como una incertidumbre muy loca. Cuando ves que de repente ya está fuera, eso ya está ahí, ya no depende de ti, solo de empezar a ver críticas, que te llamen los colegas, y ver que todo es positivo es un subidón. Desde que sacamos Secrets undone en diciembre hasta los shows en EE.UU. hasta el primer show que hicimos aquí en el San San Festival, después en Barcelona, que por ahora es lo único que hemos hecho hasta la fecha, y ver que todo es positivo, los lanzamientos de los adelantos del disco, la portada, el videoclip de Secrets undone, que todo está cuajando y todo el mundo lo está entendiendo me parece fantástico. Porque sí que soy consciente que es un disco arriesgado, es más, cada disco que he sacado desde “Heavenly hell” es un disco arriesgado.

Es un disco muy diferente a “Heavenly hell”, nada que ver.

Pfu, ¡como la noche y el día! Exacto, así que, por ahora, estoy feliz con eso.

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Otra canción que a mí personalmente me ha gustado muchísimo es In America. Vamos, ¡tiene un flow!

Exacto, ahí le has dado, ¡el flow! (Risas)

¡Pero ahí casi rapeas! Tiene incluso su momento crítico y unos coros alucinantes.

Sí, son muy guay, tío. Pues esta canción es el ejemplo de que se me va mucho la pinza con los discos y que creo que tiene que seguir siendo así, ¿no crees?

Claro, además no es nada parecido a lo que hayas hecho antes. Alguna otra canción del disco te puede recordar a otra anterior, pero esta a ninguna.

¡Para nada! A ninguna, pero incluso a ninguna de ningún disco, pero me gusta jugar con esa noche y el día. Me gusta jugar como en Ordinary lies, que es guitarra y voz, como muy intimista y profunda, y, sin embargo, luego una canción como In America, donde me voy a rapear (Risas). De hecho, las primeras demos que hicimos de eso era prácticamente hip hop, e incluso queríamos pillar a un rapero de Long Beach para participar y hacer como una especie de… Imagínate, una locura. Pero al final quedó así y en el fondo tiene el punto analógico guitarrero guarro. Es como una base que es real, una base de batería, pero procesada, con unas guitarras que podrían ser de “SLNT FLM” en cierto modo, como ruidos de radio, los coros que son como soul… Es un experimento curioso y en directo vais a flipar. Es muy loco, tío. Es posiblemente la canción más loca que he hecho hasta la fecha, y la más arriesgada. De hecho, iba a ser el primer single, pero al final pensamos que sería mejor ver qué pasaba con Secrets undone y poco a poco. Pero sí, es una canción curiosa.

¿Os vais a atrever a llevar coristas en directo para cuando suene In America?

Esa es la idea, pero de momento los coristas son Dimas y Damián, que es el guitarrista nuevo, y también dan el pego (Risas).

Otra canción muy chula, que seguro tiene un valor muy especial para ti, es Steal my rivals¸ donde cuentas con la colaboración a los teclados de Roger Manning Jr., actual teclista de Beck y anterior miembro de Jellyfish. ¿Cómo fue contar con él para el disco?

Lo de Roger es muy loco. De hecho, los teclados de Secrets undone también son suyos, y todo fue por casualidad. Casualidades de la vida, hicimos un show en Long Beach allá por creo fue el mayo pasado y apareció Ikey Owens. Era el teclista de Jack White y de Mars Volta, un chico de color, teclista sobrenatural, una barbaridad. O sea, si escuchas el último disco de Jack White oirás los teclados por encima de todo, son sus teclados. Una locura. De hecho, yo lo vi en directo en el primer show de la gira de Jack White en Los Angeles y se nos caía la baba viéndole tocar. De repente, apareció en un show nuestro, porque es vecino de Long Beach, venía de casa de unos colegas de una cena, pasó por el club donde tocábamos, oyó música, pagó el ticket, entró y se pasó todo el show delante de nosotros flipando. Nosotros estábamos “¿y este tío quién coño es?”. Yo no le reconocí. Después resultaba que era colega de Matt de toda la vida, casi casi de ir juntos a la escuela, y justo estábamos grabando ya el disco y el tío se ofreció a grabar teclados con nosotros, lo que quisiéramos. Flipó con la banda y nosotros estábamos como en shock. De hecho, teníamos pensadas ya unas fechas para que entrase a colaborar ya en el disco, pero desafortunadamente falleció en México. Dio unos shows en México y al tío se le fue de las manos, se fue a Puebla, que es un sitio complejo con mucha droga y mucha fiesta, y allí se quedó el pobre.

Fue un shock, tío. De repente le dio mucho sentido a ciertas canciones del disco donde Ikey iba a meter los teclados, pero bueno las cosas son como son y Matt dijo “Yo puedo hablar con Roger, que lo conozco”. Porque la mujer de Matt es una conocida, no es chef, pero es como creadora de root food¸ comida vegana, y Roger es vegano y es muy fan de la mujer de Matt, se conocen de algunas cenas que han hecho juntos y el tío propuso a Roger. Entonces claro, yo he sido muy fan de Jellyfish. Para mí Jellyfish son una de esas bandas totalmente top. “Spilt milk” es disco de cabecera top ten total de mi vida, y en el 93-94 yo era ultra fan de Roger Manning y de su banda. De repente, el tío comenzó a colaborar con Air, desde entonces está como teclista de Beck, y ahí apareció. Teníamos a Roger Manning metiendo teclados en nuestro disco. Hizo magia y se lo dedicamos a Ikey.

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Lourdes Hernández (Russian Red), la quinta L.A. o “L.A. woman”.

Estos últimos meses habéis contado con una quinta L.A., Lourdes Hernández (Russian Red), la “L.A. woman”.

¡Qué bueno! Se lo voy a decir a Lourdes, la “L.A. woman”, ya verás cómo se va a reír (Risas).

¿Cómo surge esta unión y si va a seguir adelante en la próxima gira?

Sí, de hecho hablamos el otro día y se viene este verano un par de semanas y coincide para una serie de festivales en los que vendrá con nosotros. Bien, yo entusiasmado, muy contento, y ella también. Mola, hay mucha química entre los dos, nos entendemos muy bien. Aparte que, de repente, coge la acústica de nuevo y es curioso girarme y ver a Lourdes encima del escenario con nosotros. Surgió allí en Los Angeles, nos conocimos hace tiempo ya en México, de hecho realmente nos conocimos aquí en Madrid pero en México hicimos un par de shows y en Los Angeles nos volvimos a ver, estando los dos viviendo allí salimos de marcha juntos, nos íbamos a mercadillos o a tomar un café.

Pues así visto, qué mágico todo el viaje por Los Angeles, ¿no?

Sí, es que es una ciudad que se presta mucho a todo eso. Lourdes está feliz allí y mucho más libre de muchas cosas.

“From the city to the ocean side” se ha publicado hoy en formato digital, mañana en físico (CD) y ya a mediados de junio en vinilo. Es muy curioso, porque en digital viene una canción más y en vinilo son tres, intuyo que este es tu formato predilecto.

Para mí el vinilo es El Formato. Es realmente el disco al que destino mi música, ¿no? Y estoy súper contento de que, de repente, esté como en auge de nuevo y que el año pasado se registrase como un 75% más de venta de vinilos. Mucha gente se lo compra porque es cool y mucha gente ni los abre, pero me parece fantástico. Tienes la portada grande, son gordos, lo abres y lees el libreto, ¡pero ha sido así toda la vida! Yo empecé a consumir música en vinilo, mis primeros recuerdos de infancia no son aprendiendo a ir en bicicleta, son aprendiendo a limpiar el disco, a poner la aguja encima… O sea, mis recuerdos son esos. Así que, sí, le tengo un cariño especial a ese formato y me gusta tratarlo y cuidarlo como tal, como pieza de coleccionismo casi. Este disco saldrá en vinilo amarillo, 180 gramos, tiene tres canciones más, el orden de canciones es totalmente diferente, empieza con una canción que es la que le dedico a mi hija, June. Ya lo verás, hay muchas sorpresas y es muy divertido. Poder hacer eso es un lujo.

¿Y cómo ha influido la paternidad en este disco? Porque recuerdo que antes de tu marcha a América, hará año y medio, me comentaste que hacía poco había nacido tu hija. Supongo que el hablar de amor, por ejemplo, en anteriores trabajos es totalmente distinto al que hablas ahora.

Exacto, es totalmente eso. No tanto a la hora de escribir las canciones, sino a la hora de interpretarlas. Digamos que tener una hija me ha abierto ciertos conductos de emociones que tenía dentro, y creo que tenemos todos, pero que no se abren hasta que vivimos eso. A mí me lo habían dicho, me habían hablado de ello, del amor verdadero, y tú piensas “Bueno, yo a mi novia la quiero como a nadie en el mundo, o a mi perro o a mis padres”. Pero, de repente, es totalmente cierto y real. Cuando te ponen a tu bicho encima o cuando te mira a los ojos y te dice “Papá”, o se viene riendo, te da un abrazo o la ves llorar… Esos sentimientos son tan reales, tan puros, que eso hace que ahora mismo cuando me subo a un escenario y ya canto de otra forma totalmente diferente. Tengo la suerte, o la desgracia, de abrir mi corazón totalmente cuando toco en directo, y al abrirlo ahora me voy a dimensiones emotivas totalmente diferentes. Son otros paisajes que no conocía. Ya te digo, es todo a nivel interpretativo, sobretodo, porque no hablo de ella en las canciones, en esa canción en concreto sí, que se llama June, pero no hablo de mi hija en todas las canciones, pero a la hora de interpretarlas y emocionarme cantando una canción ahí sí que entra. Ella tiene la culpa de que ahora esté en otro calibre, en otro nivel, de emoción. Y ahora me viene otra en octubre, no sé qué me va a pasar, a lo mejor me veis llorando en el escenario (Risas).

Tiene que ser duro irse de gira, y más hasta EE.UU., con lo que tienes en casa.

Es muy duro, sí, muy jodido. No te voy a engañar, sí que lo es.

Ya para terminar, ¿cómo se presenta la gira? Tenéis fechas confirmadas en festivales pero, ¿volveréis a México donde habéis hecho varias giras en el pasado? ¿Después de los festivales vendrán las salas?

Empezamos el 27 de junio en casa, en un museo de arte contemporáneo que se llama Els Baluard, en plena bahía de Palma. Es un sitio maravilloso en una ubicación inigualable, es una muralla de hace cientos de años. Vamos a presentar el disco ahí, vamos a montar un quilombo de la ostia. A partir de ahí tenemos festivales todo el verano, en octubre volvemos a México, después noviembre Alemania por primera vez, que estamos intentando sacar el disco allí, y luego volvemos y hacemos gira de salas en España hasta enero prácticamente. Luego vuelta a empezar. Primavera del año que viene otra vez México, EE.UU. y queremos hacer Italia… Bueno, hay mil planes en las hojas hasta prácticamente 2017. Non stop.

 

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