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Fidel Betancourt: “A menudo archivas momentos que vives de verdad”

Conocí a este cubano sirviendo copas en el National Geographic Café de Madrid. Yo buscaba un destino para mis vacaciones, y justo tenía la guía de Cuba en la mano. Cuando me vio se acercó y me explicó como son las cosas allí. Salió de La Habana en su mejor momento como actor en Cuba. Fidel Betancourt empezó de cero y fue creciendo hasta convertirse en el actor que es actualmente. Teatro, cine y televisión le han servido para ganar premios y para hacerse un hueco en el mundo de la interpretación. Se presentó a la convocatoria de actuación en el Instituto Superior de Arte de La Habana donde obtuvo una plaza.

Allí tuvo el privilegio de ser alumno de la destacada actriz cubana Corina Mestre. Una vez graduado en el año 2005 pasó a formar parte de la reconocida Agrupación Escénica Cubana Argos Teatro que dirige Carlos Celdrán. Su debut como actor profesional fue con una gran obra: “Vida y muerte de Pier Paolo Pasolini”, sobre la vida del mítico cineasta. Con gesto de villano, reconoce que le gusta hacer de “malo” de la película, pero no se cierra a ningún papel.

 

Estudiando en La Habana, y sin haber terminado la carrera, recibes un papel en “Vida y muerte de Pier Paolo Pasolini”. ¿Cómo cambia eso tu futuro como actor?

Con ese papel me gané un puesto en la compañía, lo que me puso en el panorama artístico del momento en mi país. Estaba en tercer año y se me quedaba pequeña la escuela. Veía a los compañeros más jóvenes actuando y sabía que fuera, nada era como allí. Como anécdota recuerdo que recibí el Premio Adolfo Llauradó por aquel papel, y subí al escenario del Teatro de La Habana descalzo. Lo hice en homenaje al teatro. Unos lo tomaron como una ofensa, otros como que no tenía zapatos. Pero a continuación entregaron otro premio excepcional y el actor que lo recibió subió descalzo también en solidaridad conmigo y reafirmando mi homenaje.

¿Qué te hace dar el salto a Europa? ¿Y cómo te adaptas a otro país en lo referente a la actuación?

A España vine por amor. Casado con una chica vasca con la que estuve 6 años. Y nada más aterrizar conocí lo que es el frío. Es verdad que no llegué a trabajar en lo mío, de hecho estuve una temporada vendiendo pisos en una inmobiliaria por Bilbao, pero he tenido mucha suerte y pronto me llegaron nuevas oportunidades.

En la vida del actor archivas momentos que vives de verdad. Puede que dejes de actuar pero no de entrenar y aprender.

Dejas la actuación durante algún tiempo, ¿y cómo te reenganchas a ella?

chamacoLa vida me reengancha. En algún lugar hacía falta un recambio para suplir la baja de un actor y alguien se acordó de mí. Es verdad que llegué con mucha ilusión e inocencia, pero vendiendo pisos se me olvidó la actuación. La vida es así. No puedes obsesionarte con actuar ni guiarte sólo por el dinero. En la vida del actor archivas momentos que vives de verdad. Puede que dejes de actuar pero no de entrenar y aprender.

El papel que realmente te devuelve la ilusión es un antiguo conocido.

Sí. Estando ya en España recibo un mail de Juan Carlos Cremata interesado en hacer la película sobre la obra Chamaco que habíamos estrenado años atrás en Cuba. Y en un principio pensé que era una broma de algún amigo. Al poco, el director de la compañía con la que habíamos hecho la obra me escribió diciéndome que era cierto, y no me lo pensé dos veces. Comenzamos con la preproducción, y en 5 meses estábamos rodando en mi país.

fid

Aun así, cambiar tanto de trabajo debe descolocar.

Ese es un proceso que siempre afecta, pero ya tengo la lección aprendida. Yo sé que podría encontrar un puesto de trabajo en el que tuviera una oficina y un puesto fijo con el que ir holgado a final de mes. Pero soy consciente de que hay que ganarse la vida. Y no es fácil compaginarlo con la actuación. Por eso solía tener trabajos de camarero. Poniendo copas es más sencillo poder aceptar papeles y compaginar trabajos.

¿Qué es lo más curioso de ese cambio?

Justo cuando te acercas a una mesa a tomar nota y te preguntan: “¿Tú no eres el que sale en la serie esa?” y contestas “sí, son 14,50€ por favor” (entre risas). ¡Es un shock!

Últimamente te hemos visto en series importantes en España. Pero no es lo mismo hacer 3 capítulos en “Aída” que trabajar durante meses en “El secreto de Puente Viejo”.

Mira, en Puente Viejo descubrí como es la tele de verdad. La tele dura de verdad, en los episódicos es donde más aprendes. Horarios duros, desde las 6 de la mañana estás trabajando. Pero me fascina todo lo de dentro. Desde los decorados al vestuario. Es increíble cómo se trabaja de sol a sol para crear una auténtica ciudad en un escenario.

El personaje de Tristán Castro es de tu estilo. Con cara de malo. Pero, ¿cómo te haces a él?

Yo no puedo dejar el personaje en el trabajo. Me lo llevo a casa. Va conmigo como la vida. Estamos tres meses juntos, pero nos respetamos. Él no se mete en mi vida y yo no me meto mucho en la suya.

puente¿Y en casa no te notan nada raro?

Obvio. Pero mi chica tiene que entender que tengo que sacar esto adelante,  y que es importante para los dos. Necesito tiempo para estudiar y aprender los papeles. Lo meto en mi vida y lo disfruto. Y sí que a veces estoy más irascible, pero pido perdón de antemano.

Recientemente has ganado un premio en el festival de Málaga. Y ese no es un premio cualquiera.

Fue una locura. Me llamó un amigo y me comentó que tenía un papel para mí. El director argentino Fernando Balihaut me explicó su proyecto. Iba a contrarreloj, había gastado sus ahorros de los dos últimos años en una cámara y un equipo de sonido (no más de 2000 euros), y el elenco lo formaba poca gente y desconocida. Hice el casting con unas chicas y lo cerramos. Pero sabíamos que la película dependía de su éxito. Solo cobraríamos si conseguíamos hacer que se vendiera. Y de repente, después de meses de trabajo recibo una llamada y me comunican que hemos sido seleccionados para el Festival de Málaga. Una pasada.

Ganáis la Biznaga y…

De repente nos seleccionan en la sección Zonazine del festival y nos comunican que hemos ganado el premio del público. Biznaga de plata. Increíble. Y más sabiendo que las otras películas eran de bajo presupuesto, y decían, fíjate, solo hemos podido contar con 70000 euros, y nosotros pensando… ¡esto es una locura! Lo mejor es el momento de ver el sobre con el folio en el que aparece el símbolo del festival entre dos ramitas de laurel. Y luego puedes presumir en la fiesta posterior con tu premio en mano.

malagaEso imagino que reactiva la ilusión de cualquiera, pero ¿qué nuevos proyectos tienes ahora?

Pues justo ahora tengo algo para septiembre. Cambio de registro. Cine B español. Rodaremos en Barcelona una película gore. Con lo que eso conlleva. De momento muy ilusionado y con ganas de continuar.

Para finalizar: Cine…

El cine es necesario. Como el teatro. Y más ahora que las nuevas tecnologías lo copan todo. Hoy tienes de todo en un teléfono móvil. No va a ser tan fácil de desaparecer. Y precisamente por eso, sería un sueño que con esa tecnología, si algún día se enviara al espacio un cd con vestigios de la humanidad al cosmos, fuese una escena mía la que se viera. Igual que ahora vemos a Chaplin y pensamos ¡qué locura hacía este hombre en su momento!

 

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