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Jacobo Serra: “Una décima de segundo de éxito suple a horas de sufrimiento”

Fotógrafo: Manuel Solana

Fotógrafo: Manuel Solana

La primera vez que lo vi en directo salí flotando en una nube de la sala. Su voz fusiona potencia y delicadeza a partes iguales y es capaz de cautivar casi cualquier oído que lo escuche. Hablo de Jacobo Serra. No soy el primero, ni seré el ultimo en rendirme ante el talento de este joven cantautor, que cada día que pasa va dejando un poco mas atrás lo de ser promesa, para convertirse en una realidad mas que palpable.

En esta entrevista hablamos de su trabajo “Don’t give up”, de sus inicios, de los proyectos futuros, y hacemos un recorrido por su vida y obra; un genio cargado de humildad. Él es Jacobo Serra.
 

Lo primero de todo, de dónde viene realmente Jacobo Serra, ósea, viene de Albacete, pero ¿cómo empezó a entrarle el gusanillo de la música y como se creó así mismo el artista?

Siempre reflexiono sobre esta pregunta, sobre de dónde vengo y tal… Pero supongo que se nace un poco artista. Yo creo, que se nace y que se va desarrollando, y que la vida te va dando un poco forma y tu vas buscando los caminos para desarrollarte y para ampliar eso que tienes ahí, esa chispa, yo creo con la que naces un poco ¿no?

Porque yo recuerdo que desde pequeño tenía interés por la música, que veía un concierto en directo, de lo que sea, por la televisión o escuchaba música y para mí era como algo mágico ¿no? Hay gente que le pasa con el futbol o le pasa con su vocación. Pero yo desde que era pequeño. Ahora reflexionando y mirando atrás, me doy cuenta de que para mí la música siempre fue algo, el arte en general, pero la música fue algo especial, y creo que fue una cuestión de darme cuenta y de desarrollar un poco esa vocación.

¿Empezaste a tocar la guitarra pronto?

No, realmente a cantar. Cantaba en casa mucho, me gustaba mucho la música, y cantaba. No sé, recuerdo poner discos de los Beatles, que grababan en mono, entonces, si  coges el balance y lo mueves todo para un lado o para el otro, te dabas cuenta de que se quedaba la música por un lado y las voces por el otro. Entonces lo que hacía era que quitaba las voces de los Beatles y cantaba con las letras del álbum rojo y del azul. Cantaba las canciones con mi hermano y pretendía que estaba en un piano en la mesa de mis padres ahí en el salón. Es el recuerdo que tengo, de cantar muy temprano. Y la guitarra empecé a tocarla bastante tarde, porque, eh… No sé, me costó mucho que me compraran una… (risas) y convencí a mi tía abuela para que me comprara una por mi santo, San Jacobo, el día 25 de julio. Me la compro el 25 de Julio del noventa y algo. Tenía 15 años y para mí fue algo increíble que me compran una guitarra española, que la sigo teniendo aún, y ahí fue cuando empecé a tocar. Empecé a comprarme libros de música, pero de música de tabulados, sin notas, empecé a tocar canciones así de los Beatles y cosas así…

Y en cuanto a lo de Albacete pues supongo que cada uno nace donde nace, y yo nací ahí. Nunca he renegado de ello ni nada, lo que pasa que muchas veces te dicen “¿cómo cantas en ingles y como haces la música que haces si vienes de Albacete?” como diciendo, bueno deberías hacer manchegas ¿o qué? (risas) Pues no, no he escuchado nunca manchegas, lo que he escuchado es música folclórica americana e inglesa y música clásica, música clásica occidental, como todo el mundo en la cultura occidental y esa es mi influencia. Pero sí que he nacido ahí y supongo que habrá influido de alguna manera el haber vivido en una ciudad pequeña, cómoda, fría y llena de gente simpática… (risas) Supongo que también es una influencia.

Pasaste un tiempo en Escocia si no me equivoco.

En Inglaterra.

Tocando en la calle ¿no?

Eh… Bueno si. Yo vivía allí, estudié la carrera allí, bueno, un par de años de la carrera y luego hice un máster, y viví en Bristol y en Londres. Cuando vivía en Bristol, que fue mi primera etapa en Inglaterra, empecé a tocar en bares y también en la calle. Porque allí el “basking” es una cosa que es muy usual hacerlo, irte por la tarde a tocar a la calle y la gente te da dinero, y no te miran como te mirarían igual en una ciudad más pequeña, no te voy a decir Madrid, pero en  una ciudad de España más pequeña igual no está bien visto ¿no? Y allí pues eso, tocar en la calle está guay, aprendí mucho de esa experiencia. Porque estaba estudiando, tampoco tenía mucho dinero, y me iba a un pueblo medieval en Devon y tocaba en la plaza del pueblo un rato, amigos míos por ahí tomándose un café y a lo mejor me sacaba 20 libras y con eso los invitaba a todos, nos pagábamos el viaje de ida y vuelta el día… La leche, una hora tocando y te pagaban 20 Libras, mejor que trabajar en el Burguer King o algo así (risas).

O sea que en cierto modo fue también una forma de sobrevivir allí, ¿no?

Bueno, la verdad que no era por dinero, era por la experiencia. La verdad, a mí me gusta mucho tocar, y allí me sentía muy libre, porque en España me sentía como que eso no lo podía hacer, tocar en la calle… Pufff que me iba a decir y tal y cual ¿no? Y, sin embargo, allí era más yo. Me empecé a descubrir mucho a mí mismo, porque hice cosas que en mi vida hubiera hecho, como tocar en la calle, que parece tontería pero…

Podría ser una de las cosas que te ha enriquecido suficiente como para seguir con todo esto.

Si, te enriquece mucho y te enseña también, te enseña muchísimo sobre el público, sobre tocar en directo, sobre tocar sin micrófono. A mí me dicen muchas veces que no me gusta el  micrófono, y es porque tengo muchas horas de vuelo cantando sin micrófono, entonces no necesito el micrófono muchas veces, o me estorba el micrófono para proyectar mi voz. Entonces procuro hacer temas siempre en directo sin micrófono porque me siento muy cómodo.

Te sobra… (Jacobo se pone colorado) ¿Qué es lo que se siente al levantar esas expectativas? Que hay tanta gente que te escucha y que ve en ti una de las promesas más grandes a nivel vocal de este país.

¿Qué se siente? Pues te sientes… A veces no parece que estén hablando de mí ¿no? No me siento identificado cuando leo algo, veo algo, o escucho a alguien, para mí a veces es como que no me lo creo, es difícil muchas veces cuando hay personas que dicen cosas que te halagan tanto o no sé, tan bonitas, que cuesta… Supongo que es un método de defensa psicológico, que no quieres creer para que no se te suba a la cabeza. Yo qué sé por qué es, o un método de defensa para protegerte.

Pero a mí me cuesta creérmelo. Muchas veces es como si no hablaran de mí. Leo algo, leo una crítica del concierto de la sala El Sol y es increíble, y es como “joder, este lo hizo bien ¿no?”. Para mí es un honor, es un halago, y simplemente me anima a seguir, porque es muy duro. El mundo de la música es muy duro, como sabes no hay mucho dinero, no se puede vivir de la música, es muy difícil, no hay una clase media en la música, hay una clase muy alta y una clase baja, entonces o estás ahí arriba o no puedes vivir de ella, y en mi caso no puedo vivir de la música, y es muy duro seguir invirtiendo y seguir luchando, sin rendirse, como dice mi disco. Entonces cuando alguien dice ese tipo de cosas, o la gente piensa eso, pues a mí me anima porque digo “hay algo ahí”, no estoy loco ¿sabes? No me dedico a esto solo porque me gusta la música y soy un freak. Hay algo más.

Una mezcla entre presión y fuerza ¿no?

Sí. Sí, también hay una presión así como dices porque ya llevo una trayectoria como de muy buenas críticas, entonces muchas veces dices “¿cuándo será cuando me van a pegar el palo?” (risas) Porque el listón de pronto se sube arriba y eso no sé, a veces también da miedo. Pero también como responsable de mi proyecto no digo “a ver si voy a hacer un concierto malo hoy”, hay que hacerlo, pero siempre intentas hacerlo lo mejor posible.

Fotógrafo: Manuel Solana

Fotógrafo: Manuel Solana

También tienes el apoyo de veteranos y artistas reconocidos, que se les ve que les gusta tu trabajo, como poco a poco estás creciendo y afianzando tu posición. Imagino que eso también es un plus, pero como dices, al ver que te están poniendo ahí arriba, tiene que dar vértigo, y pensar en el momento que no de una nota bien, a ver qué va a pasar ¿no?

Sí. Yo me pongo nervioso cuando pienso “joder, estoy aquí con Jorge Drexler ensayando una el camerino de la sala El Sol, ahí los dos preparando una canción para tocarla ahora después en mi concierto, y el tío ha venido…” Es como… esta aquí conmigo, hablándome de tú y se ha aprendido mi canción, y le encanta y esta apoyándome, ha venido sin ningún tipo de… Y eso es increíble, eso es una sensación como de “dios, que no se acabe este momento y… Gracias”. O sea, ya he conseguido algo que quizás mucha gente no va a conseguir nunca, o que yo quizás nunca pensé que fuera a conseguir ¿no? Entonces ya me puedo morir tranquilo. Es un poco esa sensación, pero claro, a la vez es una sensación rara por qué dices, quiero más. Vas creciendo ¿no?

Me acuerdo cuando tenía, no sé, 16 años cuando empezaba con la guitarra… Pensaba, ¡y rezaba! pero pensaba… “Un concierto, sólo uno, me gustaría hacer uno, y ya está, y ya me olvido y luego estudio… y acabo ya el instituto” No sé a quién se lo pedía, si a Dios, si a la Providencia o a Lennon… (risas) Y era un concierto. Claro, luego hice uno y me parecía imposible hacer un concierto, pero lo hice y quería más, hacer otro… y hasta ahora. (risas)

O sea, que nunca imaginaste llegar a esto ¿no?

No, no, la verdad que ni lo imaginé ni lo preparé, ni nunca tampoco lo deseé. O sea, que ha sido una cosa que ha surgido un poco de otra manera. Luego claro que lo deseas y trabajas para ello ¿no? Pero sí que hubo un momento en mi vida en el que me vi de pronto en el escenario cantando, y Derecho que por ejemplo era lo que yo estudiaba, de pronto, perdió todo el interés del mundo, y mi hobby y mi vocación pasó a ser la música.

Imagino que para llegar a esto has tenido que pasar por una serie de problemáticas y de cuestiones que te habrán hecho plantearte si dejarlo o no, ¿cuáles han sido quizás los problemas más difíciles para llegar hasta aquí?

Han sido muchas ansiedades, muchas… Muchísimas, muchas veces más que los éxitos. Lo que pasa es que el éxito es tan intenso a veces que igual una décima de segundo de éxito suple a horas de sufrimiento ¿no? Pero… uuh, de todo tipo. Desde conocer a gente muy desagradable en el mundo de la música, gente que te hace la vida más difícil o gente que se porta mal contigo. He tenido varias decepciones importantes en el mundo de la música…

He tenido épocas de sufrimiento, de ansiedad, de pensar… Estar yo solo en mi casa grabando el disco, “Don’t give up”, siempre cito eso porque es una etapa de mi vida súper dura que luego se ve recompensada, pero en ese momento estaba yo luchando contra mí mismo. Estaba en casa, aquí detrás, en un piso donde vivía por aquí, y grabe el disco entero. Bueno, decir grabar el disco entero es una gran generalización porque la batería y el bajo se grabó en casa de un amigo en Toledo, pero el resto del disco se grabó en mi casa, en casa de amigos y en casa de mi novia, en Londres. Me llevé mi estudio, básicamente un ordenador, y ahí grabe con amigos, violines, acordeones, pero sobretodo lo grabé aquí, las voces, las guitarras y casi todo… Como me enrollo ¿eh? (risas)

En ese momento sufrí muchísimo, porque yo fui el productor del disco. Yo decidía cada cuestión de ese disco. El disco empezó como un EP de 5 canciones y acabo como un LP de 10; un trabajo serio de 10 canciones. Con baterías, bajos… Que yo pensaba grabar guitarra y voz, al final se complicó la vida. Y sí que es verdad que fueron muchas horas solo en mi casa, de pérdida de juicio, un poco de “El sueño de la razón produce monstruos” de Goya ¿no? Aquella habitación se me llenaba de monstruos, ya no sabía si el disco estaba bien, si el disco estaba mal. Si ahora abro Protools y abro las sesiones de cada canción… Por ejemplo, de On & on debí grabar treinta y pico de una voz principal. Te pierdes… No tienes un productor, no tienes a nadie, no estás pagando horas de estudio. Entonces “siempre puedes hacerlo mejor”, y fue tremendo, porque no sabía qué estaba haciendo, a veces decía “¿para qué estoy haciendo esto? Si no va a interesarle a nadie… ¿Cómo voy a sacarlo?”. Todas esas decisiones desde que se grabó hasta que después de que se grabara decidí que lo iba a sacar yo con un sello que me hice. La verdad que fue una época dura, y por eso decidí llamar al disco “Dont give up”, porque casi me rindo grabando el disco, casi me rindo. Empecé grabándolo en junio, estuve todo el verano grabándolo y el disco salió en enero febrero y estuve atascadísimo desde septiembre, hasta noviembre diciembre, grabando voces, borrando voces, grababa y borraba, y me volví un poco loco. Ahí me di cuenta de que de verdad era duro, y de que igual el próximo disco no lo hago así… Pero luego ha salido muy bien. (sonríe)

Claro, pero la satisfacción que habrás sentido después habrá sido increíble.

Increíble… Fue genial, cuando empezaron a salir los rewievs, Fernando Neira que fue el primero, hasta el disco de año en Radio 3 o en disco del año en Mondosonoro. Todo ese tipo de cosas que empezaron a salir y que yo no me creía. Hasta que me empezaron a llamar… “Oye que te han dado… ¿Que qué? Si lo he producido yo… ¿Mi disco?” Joder, es un reconocimiento muy grande. Por eso lo que decía antes ¿No? Ese sufrimiento de meses, de casi depresión, de querer dejar la música, de decir “voy a dejar la música, voy a grabarlo, lo voy a terminar, y voy a dejar la música”. No aguantaba más. De estar en casa encerrado, de la voz, psicológicamente te comienzas a sugestionar. Y de pronto, todo ese dolor se recompensa y se cura. Bueno, está ahí y nunca lo voy a olvidar, pero reconozco que es como cuando dicen “cuando te esfuerzas mucho, se reconoce y la satisfacción es mayor”. Desde luego si no hubiese costado grabarlo diría que es una gilipollez de disco ¿no?

¿En qué momento te llega la necesidad de grabar el disco?

Pues bueno, porque grabé un EP primero. Era un EP por cuestiones económicas, porque grabé en un estudio con músicos y el presupuesto daba para grabar 4 canciones. Yo tenía temas ya para grabar un disco, incluso 2 quizás, lo que pasa que, bueno, por razones también de logística sacamos el EP primero, darse a conocer, una tarjeta de presentación… Y con el disco, había pasado ya un tiempo desde el EP y tenía que grabarlo, vamos, tocaba grabarlo, y no tenia apoyo de ningún tipo, de ninguna manera de nadie, pero tenía la necesidad artística de hacerlo.

Estaba tocando mucho por Madrid, hice una gira con el EP por España, alguna crítica del EP, pero bueno tampoco se lo toman muy en serio ¿no? Así que ya tocaba. Además siempre tienes canciones que tienes que quitarte de encima, tienes que grabar, cerrar el libro y coger otro, aunque sea doloroso hay que seguir adelante, y con una mano delante y otra detrás empecé a grabar el disco. Hablé con algún músico, Nacho por ejemplo que grabó las baterías, se las grabó totalmente gratis, “Yo lo grabo contigo y te ayudo a hacerlo” y luego Alfonso también, y empiezas a pedir favores a gente y acabas grabando el disco. Pero surgió por necesidad, y un poco por el timing, “tienes un negocio” y para estar ahí tienes que presentar canciones, tengo que tocar en sitios.

Es underground al final ¿no? Las opciones que te va dando Internet, vas tirando de los contactos que tienes para poder generar algunas ideas que tienes, grabando desde casa en tu estudio…

Sí, la verdad que sí. Si no fuera por los estudios caseros, yo no podría grabar el disco como lo he grabado. Tendría que haber pedido un préstamo a un banco o algo así para poder pagarme el estudio, que quizás hubiera sonado mejor, seguramente, pero bueno, tiene magia. Es otra modalidad ¿no? Me gustaría grabar en estudios y todo eso, en Abbey Road. Este disco también tiene una magia que no tienen otros discos, está grabado en habitaciones normales, con mucho cariño, y luego que el productor no tiene ni idea de producción (risas). Entonces, quizás por eso es original…

Pero yo, pese a todo, lo veo súper cuidado.

Todo cuidadísimo. O sea, todos los arreglos, los paneados, cada cosa donde suena… Todo tiene su sitio, todo está pensadísimo, con cada canción me senté y decidí como quería hacerla, al detalle. Pero luego el disco lo mastericé en un estudio de grabación, para que suene como suena, se mete por una maquina… Porque yo quería que sonara como con grano, entonces se metió por una mesa antigua, de los 70, y cogió grano… Le dimos como un filtro de instagram al disco, y recuerdo que me decía el dueño del estudio “¿cómo has podido grabar esto así?” como que iba en contra del “manual de productores” ¿no? Me apetecía, me sonaba bien así. Al fin y al cabo he hecho lo que quería.

¿ De dónde viene la inspiración en ese momento?

Pues cada canción es un poco de su padre y de su madre ¿no? La canción que para mi resume el disco es Don’t give up, que es la canción que resume el espíritu del disco. Es un espíritu optimista, tiene un pasaje de tristeza con acordes menores, con cuerdas, una parte más de subida y tensión al final, la letra es muy importante su mensaje. Pero luego cada canción tiene su historia, tiene su intención sonora y lirica también. El mensaje es de lucha, un poco de autocontrol, porque es un poco lo que yo también estaba haciendo con el disco ¿no? Y también de estética y de belleza, porque yo también soy una persona muy estética, y a veces me importa más el recipiente que el contenido. A veces prefiero que una canción sea preciosa y que el mensaje sea subjetivo, así que también hay un poco de eso también, por lo cuidado y pulcro que esta el disco.

Pero era también lo que quería, desde la portada del disco, cómo esta cuidado, el papel, el orden de las canciones, cómo empieza, cómo acaba, qué instrumentos suenan. Todo es muy educado, porque cada vez que suena un instrumento deja de sonar otro.

Fotógrafo: Manuel Solana

Fotógrafo: Manuel Solana

Es una pregunta típica, pero, aunque se te ve cómodo, ¿por qué el inglés?

Bueno, pues sencillísimo, por dos razones, fundamentalmente porque siempre he escuchado música en inglés, aparte de en latín, alemán o italiano que viene de la ópera, que parte de la polifonía clásica, y aparte de eso he escuchado mucha música en inglés. No es porque tenga ningún odio, ni ninguna animadversión hacia la música en castellano, mi educación musical ha sido así, y ahora estoy descubriendo a gente que canta en castellano buenísima también, y que me encanta… Y bueno, aparte de por lo que he escuchado, he estudiado en Inglaterra, mi pareja es inglesa y domino el inglés muy bien, he estudiado leyes allí y la mayor parte del disco está compuesto en Inglaterra, son cosas que me pasaron allí, y es un poco un reflejo de mi vida en inglés, porque mi vida se desarrolla, más antes que ahora, pero en inglés. Porque me dedico a dar clases de inglés, porque veo la televisión en inglés, leo en ingles… Y porque el idioma en el que me siento cómodo cantando es en inglés, las palabras y la pronunciación, y porque aprendí de los maestros en inglés.

Dicho lo cual, no sé con quién lo hablaba, llevo tres años aquí viviendo, y supongo que he estado en Inglaterra en la época en la que me he creado como artista, si sigo viviendo en España, y sigo hablándole al público español, y sigo viniendo a la plaza de Olavide a tomar cafés, posiblemente empezaré a escribir en español. No estoy en contra de escribir en español, ni me apetece que la gente no me entienda, me encantaría que la gente se supiera mis canciones, mis letras, y se las cantara… Y seguramente acabe, si sigo aquí, cantando en español. Posiblemente por necesidad de comunicarme con el público ¿no? Porque al final, qué sentido tiene aislarme y escribir en un idioma en el que no me entienden muchos. Aunque bueno, el nivel medio de nuestra generación tiene un inglés que no está mal, si en un concierto repartiera flyers con mis letras (que lo he pensado alguna vez), y la gente lo pudiera leer, quizás se pudiera hacer ¿no? No sé si he respondido a tu pregunta…

Sí, de todas formas, pienso que, pese al idioma, transmites igual de bien. Además se entiende muy bien, tampoco es un nivel de inglés muy complejo…

No, claro, es un inglés tipo pop, tipo Beatles, tipo folk americano. Vamos, que no es poesía, son sentimientos, son letras, historias… Pero bueno, un poco eso, nunca dejare de cantar en inglés. Bueno, he hecho algún guiño al castellano, hice una versión de Antonio Vega, que no conocía su obra, e hice una canción con Ángel Carmona para Radio 3.

Hicieron una especie de proyecto donde mucha gente de la música independiente grababa un extracto en una versión, y fue muy divertido, porque era en castellano, no conocía su obra, casi no conocía a Antonio Vega, y sacamos la canción, canté la canción a mi manera, me divirtió mucho, y puedo cantar en castellano también  que estoy descubriendo ahora, que no sabía… Cuando me preguntaban hace unos meses por qué no cantaba en español les decía que no sabía, y es verdad, pero últimamente he hecho alguna cosita, como cuando cante con Drexler, aquí y en Londres, que también me gusto mucho, y no me extrañaría que hiciera algo en castellano tarde o temprano. ¿Por qué no?

Creo, por cómo me has hablado de ella, que tu canción favorita es Don’t give up.

Es que es difícil decirte una canción del disco, porque también va por épocas ¿no? Pero tengo 3 canciones favoritas, aunque creo que Don’t give up es la canción con la que yo y los músicos con los que la toco más la disfrutamos. Es muy de disfrutar tocándola, de sentirla en el escenario, es un poco como el pulso de un corazón ¿no? El ritmo que tiene… y que además tiene mucho silencio, entre cada golpe tiene mucho silencio. Yo creo que es una canción muy bonita para tocar, yo la disfruto muchísimo.

¿Y cuál crees que es la que más le gusta al público?

Es complicado… Yo creo que hay varias, yo creo que Never gone por un lado, What I was told que me lo ha dicho muchas veces mucha gente que les gusta, pero Long ago que es del EP, que es la canción así como mas folk, así que tengo y es una canción que también suele gustar mucho en directo, así con toda la parafernalia de bajar del escenario, pero es una canción que también suele gustar mucho.

A mí personalmente Fly away, no sé por qué me recuerda un poco a una canción de Gorillaz (Hongkong) y además es una canción que me da paz, una tranquilidad muy especial. Yo soy muy nervioso y valoro mucho cuando encuentro una canción de estas características por que la utilizo casi de una forma “terapéutica”.

Me gusta mucho que digas eso porque es una canción que tiene esa intención, de acabar el disco de una manera… Casi de una balsa de aceite, un poco ¿no? Es el efecto que quería darle, con los arreglos además de guitarras con ecos al revés que se oyen como a lo lejos. Es una de mis canciones favoritas también, quizás de las tres que te decía ¿no? Para mi quizás son Never gone, Fly away y Don’t give up. Fly away es una canción que tiene una historia interesante porque es una canción que no entraba en el disco, porque no existía. El disco era un disco de nueve canciones, y cuando estaba en casa grabando, decidí que tenía que haber una canción más, pensé que el 9 es un numero bonito, que además siempre me ha dado suerte, pero no sé por qué tenía que ser un disco de diez canciones, quedaba demasiado corto o no sé.

Entonces hice la canción exprofeso para el disco y la hice del tirón. Es una de esas cosas mágicas… Que la canción te sale entera. La letra también salió entera, además que me senté, la escribí y se quedo así. De hecho el take que hay en el disco es una guitarra en directo grabada con la voz, tiene como ruidos además que se oyen… Bueno que si lo escuchas con auriculares, dices “joder, ahí hay como un fssssh”, porque está grabada con menos calidad, porque no quería grabarla, era una demo, pero al final tiene tanta magia que la deje así.

Entonces es como el final, ese punto que me decías antes ¿no? Lo concluye todo. Entonces por eso salió tan fácil, por toda esa necesidad de soltarlo.

Si, y supongo que también hay todo ese peso de sufrimiento, de ansiedad, de responsabilidad, de este disco no hay quién lo acabe, del qué va a decir la gente, dónde voy a ir con esto. Creo que todo eso, esa canción expresa lo que hay ahí pero de una manera pacífica y creo que terapéuticamente, parafraseándote precisamente, creo que a mi también me ayudó a terminarlo. Para mí fue un subidón acabar la canción, que me dio también esperanza y es una canción para mí muy importante, por eso la toco siempre al final.

Desde abajo das la impresión de ser un chico muy tranquilo, con un carácter risueño, pero muy humilde. Antes me decías que es como una autodefensa, de no querer creérselo, de no querer aceptar lo que están diciendo. Quizás es también un punto fuerte, no sólo de manera artística, si no como conexión con el público…

Yo intento ser yo, mucha gente me ha dicho. Joder, es que eres igual en el escenario que abajo, y otra gente que me ha dicho que haga lo contrario, que me prepare un discurso, pero siempre he preferido ser yo. Yo siempre improviso, y hay veces que sale muy bien, porque dices cosas graciosas o estas inspirado, y eso a veces cala muy bien. O quizás el sitio es más hostil y ya quizás no hablo porque no me lo pide el cuerpo ¿no?, pero siempre he intentado ser yo, creo que es una cosa muy importante, además no me siento cómodo diciendo lo mismo en cada concierto. He visto a grupos diciendo lo mismo en varias ciudades diferentes, y me sienta hasta mal, las mismas palabras. Lo respeto totalmente, pero yo eso no lo quiero, simplemente voy a subir ahí arriba y voy a decir lo que se me ocurra, dar las gracias 50.000 veces y no sé, hay veces que funciona mejor que otras, pero creo que la gente se siente más identificada.

¿Dónde ha sido el sitio más difícil donde has tocado?

En Cartagena, en noviembre de 2014. Toqué en la sala Clamores, estuvo genial, se llenó de gente, creo que vendimos todo, fue uno de los primeros conciertos que he dado en Madrid donde ya dije “esto esta yendo bien ¿no?” Al día siguiente tocaba en Cartagena yo solo, inauguraban una sala, y era como una especie de festival, pero no era en Cartagena, era como en un polígono industrial. En un polígono industrial, en una sala muy rara de 1.000 personas, y tocábamos varios grupos y luego había un Dj, que era Ángel Carmona por cierto, que fuimos juntos y sé que se trajo la guitarra para tocar alguna canción conmigo.

Pero bueno, a lo que voy, regalaban cerveza y había comida gratis para que la gente fuera. Entonces era gente que no venía a escuchar música, que vino a comer y a beber gratis y hablar. Entonces muy bien, estaba yo ahí para tocar mis canciones, solo en el escenario, delante de 1.000 personas… Vamos a la moraleja, nunca le des comida y cerveza gratis si quieres que escuchen. Era imposible tocar. Imposible, yo les escuchaba más a ellos que a mí. Imagínate a 1.000 personas hablando y tú con la guitarra ahí, y lo pasé mal. Lo pasé mal. Tanto es así que llevaba un repertorio de 11 canciones, y toqué 3 y me echaron del escenario, los del festival me hicieron un gesto y me dijeron que bajase.

Quizá, más bien por ti ¿no?

Sí, es increíble la verdad, pero bueno, dije “os vais a enterar”. Yo muchas veces hago una cosa que toco el banjolele y la toco al aire, entonces pensé “bueno, si no me oyen, lo mismo se callan”, porque como no tenia que cantar por el micrófono, no tendrían que gritar para hablar. Así que les dije voy a tocar una canción sin el micro, pero quiero probar a ver si lo escuchan los de ahí al fondo, para probar la acústica de la sala… Y toqué la canción y se callaron todos. Y según terminé la canción y comencé la siguiente, volvió todo el ruido.

¿Cuáles son tus planes de futuro? ¿Tienes nuevas fechas?

Pues llevo este año muchos conciertos, más de 50 fechas, que son muchísimas fechas para alguien como yo. Y ahora voy a parar un poco. Además acaba la temporada de salas, así que de aquí a septiembre serán festivales. Y quiero ir a Inglaterra e Irlanda de gira por allí, pero voy a bajar el ritmo, porque este año me he pasado un poco, ha sido genial y no cambiaria ninguna fecha, pero necesito parar un poco para reflexionar y pensar en el próximo trabajo.

Ahora quiero grabar un EP, entre este mes y los dos siguientes, una especie de “caras B” del disco, con 5 o 6 canciones que no entraron en “Don’t give up”, no porque fuesen peores, si no porque no quería que fuese un disco tan largo y decidí no meterlas. Pero para continuar con un disco nuevo tengo que grabarlas y quitarlas de en medio, para que no se queden ahí en el limbo, porque no pertenecen a un disco nuevo, sino a “Don’t give up”. Así que quiero grabarlas ahora en verano y sacarlo después de verano, para empezar un poco de cero ¿no? Ese es mi proyecto así mas próximo, estoy viendo un poco cómo lo voy a hacer, qué concepto va a ser, pero bueno, quiero que sea eso, un single del disco y caras B.

¿Piensas acompañarlo de algún video?

Pues puede ser que sí y puede que no, no lo sé, ya lo veremos, depende un poco de cómo vaya la cosa. Sí me gustaría editar un vinilo, y hacer una edición limitada en 45”, o sea, no sacarlo en CD, pero si en vinilo y digital, la edición digital a un precio casi simbólico, y el que quiera el vinilo ya… Que pague (risas).

Y aparte de la música, ¿a que te gusta dedicarte en tu tiempo libre?

Pues tengo poco tiempo para hobbies, pero uno de mis hobbies con los que más disfruto es el cine. El cine y la fotografía. El cine clásico, Luchino Visconti… O me gusta el cine o me gusta Luchino Visconti (risas), es una de las cosas que me he planteado alguna vez. Bueno, Kubrick, Fellini… Y luego la fotografía, soy fan de la fotografía de Don McCullin, por ejemplo, y un hobby que tengo y me gusta mucho es la apnea, buceo sin botella y sin nada, o sea con un tubo y ya, y es un deporte un poco peligroso. Ahora me cuido un poco más porque no soy tan joven, antes lo hacía con 20 años, pero procuro ir a bucear de vez en cuando, aunque aquí estamos muy lejos de la playa, pero me relaja y además me inspira para componer. Y como hobby diario, ir a correr, es una de las cosas que más me relaja también. Pienso mucho, me relaja, es algo muy psicológico.

Me comentabas que tus influencias son la música clásica, inglesa y americana, pero aparte de los Beatles, ¿qué otros grupos son determinantes en la creación de tu propio estilo?

Supongo que desde Frank Sinatra y Chet Baker, son un poco los artistas que mas me ayudado a encontrar mi voz, pero hay muchísimos artistas de los años 60 y 70 sobretodo que me han influenciado, como James Taylor o Neil Young, o los Zombies, es que hay tantos… Los Hollies, los Kinks, son tantos grupos… Pero sobretodo Paul Simon, es uno de mis cantantes fetiche, es mi Bob Dylan particular, todo el mundo siempre cita a Dylan y yo siempre cito a Simon. Paul Simon es mi Bob Dylan, para mí es, aparte de los Beatles, mi esencial e indispensable en la música moderna, como compositor, increíble.

Y así mas actual, me dicen mucho de Rufus Wainwright, que es verdad, me gusta mucho y es verdad que el timbre se parece, es una persona que también me ha influenciado, aunque quizás no tanto como Neil Hannon de The Divine Comedy, que lo conozco de antes. Rufus llegó a mí un poco porque lo escuchó alguien y me dijo que se parecía a mí un poco y cuando me lo pasó, sí que dije “pues es verdad que se parece“, pero fue mas una coincidencia ¿no? Pero The Divine Comedy es un grupo que he escuchado mucho en mis “early twenties”, que me ha influenciado bastante, los he ido a ver en directo en Bristol o en Londres y los he estado siguiendo allí, es un grupo que me gusta mucho, y no sé, hay cantantes de jazz lírico actuales que también me gustan mucho como, Madeleine Peyroux, que es una cantante canadiense-americana, buenísima, no sé, hay tantos grupos…

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¿Y alguno que últimamente te haya enganchado?

Pues hace un año aproximadamente que salió el disco nuevo de Damon Albarn de Blur, “Everyday robots”, que es un disco que me influenció bastante y que me gustó muchísimo, que me pillé el vinilo y es un disco que, de hecho, me hizo mantener muchas cosas y me hizo decir “joder, pues mi disco tiene que ser un poco así”. Me abrió un poco una puerta que no conocía de mi mismo ¿no?

Eso de samplear instrumentos acústicos, mezclado con la electrónica, no sé, me parece interesante. Luego me gustaron mucho los Fleet Foxes, desde el principio, bueno y del final, que tienen un disco y un EP, me gustan mucho. Y luego grupos como Wilco, que me han gustado siempre mucho, y sobretodo Autumn Defense, que es un grupo formado por dos de los de Wilco, y tienen un grupo de folk americano buenísimo, que descubrí antes que Wilco, y tuve la suerte de conocerlos cuando vinieron a Madrid. Hice la gira española con ellos, que les mandé mi disco y les gustó, y me llevaron de telonero con ellos, fue increíble, porque además de increíbles músicos son increíbles personas, y me dejaron pasar con ellos una semana por España que fue genial.

Y un grupo que he descubierto hace poco, que me flipa y que además tengo el placer de conocerlos y soy fan de ellos, son Vetusta Morla. Macho, son increíbles, en el Palacio de los Deportes me quede flipado, ahí con 15.000 personas, cómo suenan, las letras… Y flipé muchísimo, soy fan de ellos, y para mí son referencia de la música independiente, no sólo española. Creo que es un grupo que merece mucho la pena. Sé que es un grupo que lleva mucho tiempo, que no son nuevos, y los conozco hace tiempo, pero no había entrado en su obra hasta hace unos meses, y joder… son muy buenos, quería también añadirlos, así como grupo español.

¿Escuchas algo de algún estilo que no sea tan similar? Quizás algo más hacia el punk, el rap, u otros estilos, por ejemplo Damon Albarn con Gorillaz que no se corta un pelo y hace un poco lo que quiere.

No soy fan de Gorillaz, los respeto muchísimo y siempre me ha parecido genial e increíble lo camaleónico que es el tío, pero nunca consiguió que me sentara a escuchar su disco. Con Blur me parece uno de los grupos más influyentes del brit pop de la historia, me encanta. Me gustó muchísimo y tiene discos acojonantes, y con el último disco me sentí muy identificado. Pero no escucho hip hop, ni punk, pero no por nada, no tengo tiempo quizás y no me he puesto a ello, aun sigo demasiado atrapado con muchas cosas antiguas y modernas, que no me dejan escuchar otras cosas.

Sigo atrapado con la ópera, sigo atrapado con la música clásica, sigo descubriendo sonatas de Chopin o de Beethoven. Bueno Chopin tiene pocas sonatas, pero siempre estoy descubriendo cosas nuevas antiguas, que me flipan y no le dedico tiempo a lo más moderno, pero quién sabe… Quizás el próximo disco sea de hip hop, pero ¿quién sabe? (risas)

¿Me podrías recomendar un libro, una peli y una serie?

Uff, es una pregunta muy difícil, porque hay muchas series, libros y películas que me gustaría decir, y seguro que cuando llegue a casa pienso “tenía que haber dicho este libro…”. “Becket”, es una de esas pelis que no puedo parar de ver ademas actúan dos de mis actores favoritos: Peter O’Toole y Richard Burton, que están espectaculares, me parecen sublimes en esta película.

Una serie, la verdad es que no veo muchas series, pero una serie que me encanta, pero que es una serie bastante rara, es muy freak, es “Only fools and horses”, es una serie de habla inglesa de los años ochenta, que ha envejecido bastante, y seguramente si la vieras pensarías que estoy loco, pero es una de mis series favoritas y hace poco me compré la colección completa en dvd con todos los extras, que es la historia de una familia de clase baja “cockney” que viven en unos bloques de apartamentos al sur de Londres, y es súper graciosa. Y libro… Pues ahora mismo me estoy leyendo “Némesis” de Philip Rothaún no lo he terminado, pero es un autor que me apasiona.

Bueno, pues entonces estamos acabando, ¿te gustaría decir algo a la gente, tanto a los que te conocen como a los que no, que lo pueda leer en la web?

¿Algo como qué?

No sé, lo que te apetezca, dejar un mensaje… O como si te quieres tirar un triple a lo Larry Bird.

(Risas) Pues no sé, animo a la gente a que no se rinda y a que luchen por aquello que ellos piensen que es por lo que han venido a este mundo, siempre y cuando sean cosas buenas. Y que luchen por su sueño, su vocación y a que no se rindan nunca, que aunque haya adversidades no se rindan porque después de la tempestad viene la calma, y siempre hay algo que te va a guiar hacia la magia, porque todo el mundo tiene algo, y animo a que cada uno encuentre lo que es y que lo haga.

 

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