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Camila Moreno: “Amo la poesía, la revolución tiene que ser poética”

Fotograma del videoclip correspondiente a la canción "Sin mí" de Camila Moreno.

Fotograma del videoclip correspondiente a la canción “Sin mí” de Camila Moreno.

“Se ama lo que está encendido, se quema el poder bailando”, podemos escuchar en una estrofa de Máquinas sin Dios, una de las canciones de Mala Madre -el último disco de Camila Moreno-, un disco de letras depuradas y filosas, en el que el sonido nos lleva a un dulce trance en el que danza se convierte en ritual. Escuchar “Mala Madre” o, mejor dicho, experimentarlo, supone sumergirse en un maremágnum de emociones; una mezcla de rabia, hermosa locura y vulnerabilidad, en la que se trasluce algo primitivo, inquietante y muy humano, quizá el misterio que -en el fondo- somos cada uno de nosotros.

Conversamos con Camila, poco antes del concierto de lanzamiento oficial del disco en el teatro Cariola de Santiago de Chile.

 

Por su título y contenido, ¿dirías que “Mala Madre” es un disco feminista o más bien femenino?

Diría que es un disco que apela a la energía femenina como sustancia que existe  y traspasa a toda la naturaleza. Pienso que es la energía de lo salvaje que existe en todas las cosas.

Respecto a la portada, ¿has sufrido algún tipo de censura? ¿Qué querías transmitir con esa imagen?

Si, me han censurado en algunos sitios de Internet. Y he recibido demasiadas advertencias. Quería mostrar a un ser extraño, algo tenebroso y andrógino, que se encuentra en un estado de comunión con la naturaleza, desde su violencia y completo despojo de protocolos o formatos. Podría ser algún tipo de fantasma o vampiro. Quería incomodar al espectador.

En tu música, experimentar es esencial, ¿cómo se ha manifestado la experimentación en “Mala Madre”?

A nivel de sonido sobre todo en las percusiones. Hay un baile agresivo que atraviesa el disco. Hemos construido el disco en base samplers de baterías que nosotros mismos tocamos. Fue un proceso largo de edición. Usé mucho el Kaleidoloop de Critter and Gitari. Y apostamos más por la suciedad del sonido que por la limpieza.

Portada de "Mala Madre", el último disco de la artista chilena Camila Moreno.

Portada de “Mala Madre”, el último disco de la artista chilena Camila Moreno.

En todos tus discos encontramos canciones un poco “punk”, llenas de rabia y fuerza, mezcladas con otras que son pura vulnerabilidad, ¿estás de acuerdo en que el nexo común, el leitmotiv de toda tu música es expresar emociones y al mismo tiempo emocionar al público?

Estoy bastante de acuerdo. También asustarlos un poco.

Nunca te has encasillado en un género o un estilo concreto. En cada disco te reinventas y adoptas un nuevo sonido. ¿Qué distingue a “Mala Madre” de tus trabajos anteriores y, en especial, de “Panal”?

“Mala Madre” es un disco más agresivo y extrovertido que “Panal”. Es el tipo de música que a mi me gusta bailar. “Panal” es un disco para escuchar con fonos en un viaje. Este disco es para salir a correr, andar en bicicleta y bailar con los amigos en una noche helada.

¿Qué canción de “Mala Madre” te ha sorprendido más por su resultado final? ¿Y por qué?

Me ha sorprendido como la gente a reaccionado ante la canción Tu mamá te mató. No sé. Creí que la entenderían menos y ha resultado ser una de las que más comentan. Eso es bonito.

Podrías contarnos algo de Julia, que es quizá una de las canciones más emotivas del disco.

Claro. Julia es mi abuela materna que yo quiero mucho. Viví con ella en el campo cuando pequeña. Ella hace un par de años decidió vender esa tierra y fue muy fuerte para mí esa pérdida. Ella viene de un mundo súper católico y conservador. Fue complicado eso entre nosotras. La canción representa mi relación compleja con ese lado de mi familia, y algunos recuerdos de aquel jardín.

Hace casi un año, estrenaste “Las Ruinas del Oro”, un mediometraje en el que interpretabas tus canciones sobre las ruinas de un ex-centro de tortura de la dictadura de Pinochet. ¿Cómo surgió la idea y cómo fue la experiencia? ¿Qué sentiste al cantar en un lugar así?

Ese lugar ha estado muy presente en la historia de mi familia paterna. Muchas veces fuimos de vacaciones allí. Siempre había historias de terror. Pero fue mucho después que nos enteramos que era un centro de detención y tortura no registrado. Cuando supimos fue fuerte y con mi padre siempre quisimos hacer algo allí. Él tiene un guión para una película allí y lo que yo podía hacer era cantar.

Para mí cantar es, entre muchas cosas, una liberación del dolor. Me interesa no olvidar esas cosas porque aún no se ha hecho nada de justicia al respecto en mi país. Eso me da mucha rabia y lo que puedo hacer es eso, para transformar la energía y también exponer ese espacio en modo de denuncia.

A pesar de los cambios que ha vivido Chile desde la revolución estudiantil de 2011, ¿qué legados de la dictadura aún no han sido superados por la sociedad chilena?

Creo que muy pocos. El hecho de que aún no sepamos dónde están los detenidos desaparecidos me parece algo totalmente horrible. No podemos quedarnos quietos con esto. Aún tenemos la misma constitución que escribió ese dictador. La mayoría de los políticos no saben pensar, menos sentir. Creo que sí es bueno que existan diputados jóvenes con valores más claros y lúcidos.

En tus inicios se te etiquetó erróneamente como “folk”, ¿consideras que esa etiqueta hizo que se prestara menos atención a canciones más arriesgadas como Pera o La necesidad?

Creo que sí. No me gustó ser relacionada con ese folk bucólico. Eso me parece muy aburrido.  A mi me gusta mucho el folklore, pero cuando lo transforman en algo estético y bien portado yo pierdo el interés. “Pera” y “La necesidad” son canciones que me gustan mucho y que no creo que se puedan poner en etiquetas. Al final a nadie le gusta esa sensación de estrechez que te dan las estructuras.

En tus vídeos es habitual ver mucho verde, bosques, campos, ¿qué significa para ti la naturaleza?

La naturaleza es parte de mi vida así como los humanos. No hay diferencia. ¿Qué significa para ti respirar? Pues vida, algo que no puedes evadir. Nosotros en las ciudades olvidamos la comunicación con ella y por eso sufrimos. Porque los volcanes te pueden dar mucho poder y los ríos mucha furia. Los pajaritos calma y alegría.  La noche cosas misteriosas. Son esos peligros los que hay que tener cerca.

Foto: Josefina Astorga.

Foto: Josefina Astorga.

Compusiste una canción titulada Reverso Huidobro basándote en un poema de “Altazor”, ¿por lo general, influye la poesía en tus letras?

Claro que sí. Amo la poesía. La revolución tiene que ser poética.

En alguna ocasión te han llamado la Björk chilena. Sé que eres fan de ella. ¿Hasta qué punto te gusta la comparación?

Cada vez me importa menos lo que la gente piense o diga sobre lo que hago.

Planteaste, hace poco, la posibilidad de abandonar la música. ¿Sigues considerándolo? Si lo hicieras, ¿a qué te dedicarías? ¿Seguirías volcada a la creación artística, aunque desde otra disciplina?

Jamás abandonaré la música. Eso sería como abandonar al amor de tu vida y eso es algo imposible para mí de realizar. Pero también amo la danza, la poesía, el teatro, el cine y las artes. Quisiera  darle tiempo a esas cosas, quizá hacer un colectivo de chicas punks que se desnuden en los parques mientras leen a Alejandra Pizarnik.

Un disco que te haga sentir muy bien cuándo lo escuchas.

Big science”  de Laurie Anderson.

Artículo de Esteban Zunín.

 

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