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Alondra Bentley: “Cuando te sales de tu zona de confort y te sientes cómoda en otra piel te sientes más tú que nunca”

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No exagero al afirmar que “Resolutions” (Gran Derby Records, 2015), el nuevo álbum de Alondra Bentley, es el disco más bonito de este otoño. Sí, es así, diez canciones que suponen una notable evolución en la carrera de la compositora, donde desde la primera escucha se aprecia un giro sonoro sorprendente. Charlamos  con ella en la cafetería del espacio El Imparcial (Madrid) acerca del camino que le ha llevado a este disco, la oportunidad de contar con el músico norteamericano Matthew E White a la producción o, entre otras cosas, el porqué sigue dando conciertos para niños. Conocías a Alondra Bentley en su faceta folk, ahora llega el turno de bailar.

 

“Resolutions”, ya sólo por el título parece que con este álbum llegas a la meta de un camino u objetivo. ¿Cómo ves ahora, en perspectiva, este recorrido?

Es curioso, porque es una cosa que siempre te pasa, cuando grabas un disco la sensación que tienes es como de que este es el disco más importante. Te pasa con el primero, te pasa con el segundo, te pasa con el tercero… Y yo creo que sí, con este he tenido esa sensación, pero más que nunca. Por los temas de las canciones, tengo la sensación de que me he podido expresar mejor que nunca con las letras, son temas más universales pero explicados de una forma más sencilla y más clara también.

A finales de junio estrenabas en Radio 3 el primer adelanto del disco, What will you dream. A nosotros nos sorprendió mucho, para bien, esta canción. ¿Qué tal fue la respuesta de tus seguidores?

La reacción fue buenísima. En realidad, el sonido también es una resolución, un sitio al que quería llegar, desde hace mucho tiempo, además. Una vez que consigues realizar ese sonido dices “esto era lo que quería”. Las reacciones son buenísimas. Digamos que me he salido un poco de mi zona de confort, pero es curioso porque haciendo algo con lo que la gente me identifica un poco menos me he sentido muy yo, más que nunca. Eso es muy interesante, por ejemplo, el disco es menos folk, ¿no? Pero sí que una cosa que sucede es que cuando te sales de tu zona de confort y, de repente, te sientes cómoda en otra piel te sientes más tú que nunca. Es curioso.

¿Qué te llevó a realizar este cambio de sonido? ¿Cuál crees que fue el hecho que te motivó a ello?

Fue totalmente visceral y natural el proceso. Siempre escribo así. Yo no sé sentarme a escribir y decir “voy a escribir algo más marchoso, más ochentero”, no lo sé hacer. Me pongo a escribir y me salen cosas, y tengo poco control sobre ellas; a veces eso me molesta, pero en este caso ha salido un poco solo. En ese sentido es muy sincero, es lo que me sale.

Una de las canciones que más me han gustado del disco es Remedy, la cual me recordó mucho al sonido de una de mis bandas favoritas, Belle and Sebastian. Junto con Our word, por ejemplo, veo que tienen un toque muy clásico, ¡pero también bailable! 

Jo, ¡me encanta que digas eso! Porque realmente, como melómana que soy, escucho músicas muy distintas. La verdad es que escucho muchísima música melancólica, tranquila, un estilo con el que se me identifica mucho, pero también tengo un lado súper optimista a la hora de elegir la música que escucho, y yo creo que este disco es más luminoso en ese sentido, es como un poquito más animado, un estado de ánimo más arriba. Creo que jolín, ahora mismo es un momento para ser muy optimista. Cuando las cosas no van del todo bien, y ahora mismo, evidentemente, es un momento difícil, creo que hay que ser muy optimista.

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Reconoces que te han influenciado en este disco las ideas de Carl Jung y María Montessori. ¿Qué importancia tienen para ti?

Mucha, cuando tenía como 16 años mi madre me dijo “tienes que leer este libro”, era un libro que se llamaba “The man and his symbols” de Jung y me afectó mucho desde entonces. Lo que pasa es que muchas veces hay cosas que todavía nunca has plasmado en ninguna letra, pero desde hace muchísimo tiempo muchos de los mensajes de ese libro me afectaron y tienen hasta que ver en cómo tomo las decisiones de mi vida. Luego, respecto al método Montessori es porque estoy todo el rato en contacto con niños, en conciertos con niños, trabajo con niños… Me interesa mucho cualquier método que se diseñe desde la piel del niño, no desde el profesor, porque es cuando realmente los niños se pueden sentir libres, felices y además aprender sin necesidad de sacrificar su felicidad ni su libertad.

El disco ha sido producido por Matthew E White, un músico admirable que me encanta y productor al frente del sello discográfico Spacebomb. ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con él?

¡Maravillosa! Porque a mí me pasó, seguramente igual que a ti, que escuché “Big inner”, su primer disco, y dije “jolín, ¡cómo suena!”. Ese disco tiene un sonido muy clásico, pero a la vez no suena retro, técnicamente suena actual; entonces esa combinación me gustó mucho. En los créditos de su disco él explica que tiene una comunidad en Richmond, Virginia, y que los músicos de esta comunidad son de Spacebomb (sello discográfico de Matthew E White), y son además un grupo de gente que aporta mucho a su proyecto, y conmigo hicieron lo mismo. Entonces es una maravilla, son músicos increíbles, en muy poquito tiempo grabamos el disco, arreglamos las canciones y todo en un ambiente fantástico, la verdad.

¿Cómo fue la aportación de estos músicos a tu disco? ¿En qué sentido crees que lo engrandecieron, por así decirlo?

Lo han engrandecido muchísimo. Porque piensa que cuando escribo las canciones son voz y guitarra, y de ahí a cómo acaban siendo hay millones de posibilidades. Es difícil saber si la canción podría haber sido mejor, peor, a unos les iba a gustar más, a otros menos el resultado final… Pero, al final, esos intérpretes que se han puesto a arreglar la canción conmigo para mí tienen un valor tan importante en la canción, porque han aportado muchísimo, pero muchísimo, sí. Me siento súper afortunada de haberles encontrado (risas). Además, es curioso porque es la primera vez que ellos trabajan con alguien de fuera de su comunidad. El otro disco que han arreglado es el de Natalie Prass, pero ella es de Spacebomb, es como una de ellos, pero yo soy la primera que ha llegado de fuera, y además de España. Ellos me decían “es justo lo que queríamos que pasara, que algún friki (me lo dijeron así) diga quiero ir a Richmond y quiero grabar un disco con vosotros, y es la primera persona que ha aparecido por aquí”. Matthew  me abrió las puertas de su casa, y los músicos, porque viven todos en una misma casa, y fue chulísimo.

A su vez, como en los discos editados por Spacebomb, entre ellos el fantástico debut de Natalie Prass, has contado con los músicos del colectivo del sello. Esto me recuerda al apoyo mútuo y carácter más familiar que hay en tu sello, un reflejo americano de Gran Derby Records.

Sí, a mí también. Nacho de Gran Derby, que además es parte del proyecto musical mío también porque me acompaña en directo, pero aparte es también la persona que está ahí detrás de todo el trabajo, igual que ellos. Son como los hermanos españoles de Spacebomb (risas). Era muy similar, al final son amigos, todos músicos que han querido tener su propio sello con el que tener libertad, poder tomar las decisiones que quieran, producir las cosas con mucho cariño… Eso es lo mismo, Gran Derby es así.

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Sigues dando conciertos para niños, ¿qué crees que te ha aportado personalmente esta experiencia?

Jo, es que son maravillosos. Te regalan cariño todo el rato, y luego además es un público que todo el mundo dice que es muy exigente, porque es verdad que lo es, pero también, en cierto sentido, es muy sencillo. Porque si no les gusta el concierto o lo que sea te lo dicen igualmente, no hay ningún problema (risas). Aprendes mucho con ellos, porque si ellos se aburren con algo te dicen “esto es un aburrimiento”, ¿no? Y si hay algo que les está flipando enseguida lo notas y puedes ir cambiando tu show. Es que te ofrecen muchísimo, es un público muy muy agradecido el infantil, porque a ver qué adulto viene y te dice “yo he pensado que esto igual es un poco royo” (risas).

¿Alguna anécdota graciosa tienes de uno de estos conciertos?

¡De todo! Mira, hoy me he encontrado con un niño chiquitín que me ha dicho su madre “me dice que se quiere casar contigo mi hijo”. Tiene 3 años (risas). Son graciosísimos. Hay de todo, sí. Es fascinante, hay niños que tienen 3 años y saben lo que es un banjo, un contrabajo… Ya desde súper pequeños están apasionados por la música.

Hace poco en redes sociales has ido dando pistas del inminente nuevo videoclip. ¿Qué nos puedes adelantar?

Como la letra de What will you dream habla de sueños, el vídeo está reflejando un mundo onírico de sueños. Era fácil llegar a esa conclusión (risas). De momento es lo que puedo adelantar, porque no he visto nada de lo que han hecho durante el rodaje. Yo estoy tan expectante como cualquier otro.

El mes pasado participaste en el 20º aniversario del festival murciano Lemon Pop, una fecha que creemos es muy especial para ti. ¿Cómo fue la experiencia?

Ah sí, es que es el primer festival al que yo fui. Bueno, desde que tenía 13 años estaba pidiéndole a mi madre con lágrimas en los ojos “quiero ir a este festival, quiero ir al FIB, quiero ir aquí, quiero ir allá, quiero ir a Glastonbury…” y mi madre “si tienes 13 años, vete a jugar con muñecas” (risas). Yo llorando, lo pasé fatal. El Lemon Pop fue el primero al que fui, porque como era en la ciudad donde vivía fue como “vale, vete, haz lo que quieras y ya déjame en paz un rato”. Claro, como es la primera vez que vas a un festival y empiezas a ver grupo tras grupo se me quedó como muy marcado. Cuando empecé a tocar canciones yo fantaseaba con a lo mejor algún día tocaría en algún escenario como en el del Lemon Pop (risas). Siempre me imaginaba ahí. Cuando pensaba en tocar en algún sitio no fantaseaba con el Olimpia de Madrid o La Riviera, sino con ese escenario del parque Fofó de Murcia. Y sí, claro, al haber vivido tantos años ahí he ido a prácticamente todas las ediciones y le tienes mucho cariño.

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Pronto comienzas la gira, primero tienes una fecha el 4 de noviembre en el Museo del Romanticismo de Madrid. ¿Cómo se presenta la gira “Resolutions”?

La palabra clave es muy energética. Tenemos ahora un disco que tiene ciertas diferencias con el anterior, ¿no? Tengo muchísimas ganas. En realidad eres tú, pero con un papel un poquito diferente en cuanto a poder soltarte un poco más. Yo diría que en mis conciertos no recuerdo haber bailado mucho, ahora ya sí, ¡ahora ya puedo! (risas).

Al igual que con discos anteriores, ¿os planteáis hacer conciertos fuera de España?

¡Sí! De hecho, finales de diciembre principios de enero, para celebrar el Año Nuevo europeo nos vamos a China. Vamos a hacer una gira de 10 fechas otra vez, volvemos y el disco sale ahí también. O sea, que en realidad la gira se puede decir que casi la empezamos en China.

Para finalizar te querríamos hacer unas peticiones culturetas. ¿Qué disco no dejas de escuchar? ¿Y película que recomendar? ¿Un libro que debamos leer cuanto antes?

Vale. Pues mira, venía escuchando el último de Richard Hawley, para mí nunca falla, es fantástico. Aunque también un disco que me parece increíble es el último de Julia Holter, que he estado escuchando en bucle la semana pasada una y otra vez, me he dicho que tengo que quitarlo ya porque voy a enfermar (risas).

Una película, la última que vi en el cine, la última Noah Baumbach, “While we were young“, y la verdad es que me reí, porque son las diferencias entre cuarentones y veinteañeros. Hace ya mucho tiempo que estoy más cerca de los cuarentones, pero vamos, de espíritu soy un poco abuela. Hay quien dice que la edad va en el interior, pero no, yo en el interior soy todavía más vieja de lo que soy, o sea que… (risas). A ver, qué más os puedo recomendar, ¡una serie! “Doctor en Alaska”, sobretodo si eres un admirador de Carl Jung, porque en pocas series hablan o leen textos sobre Jung y en esa sí. Pero bueno, hay tantas series ahora mismo que recomendaría, que digo pues esa, por si alguien no se ha animado a verla todavía.

Y un libro “Blancas bicicletas” de Joe Boyd, es un productor que empezó en los años 50 en Estados Unidos, en los 60 se fue a Londres y montó un club que se llamaba el UFO, y es donde se formaron grupos como Pink Floyd, él era el mánager, Soft Machine, Nick Drake, gente que yo adoro con todas mis fuerzas, y él es en parte responsable. Es un libro que me encanta, mucha gente lo conocerá, pero es que es uno de mis libros favoritos por todo lo que cuenta.

 

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