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El diario ilustrado de un foodie: Juanjo Gaspar

Hace unos días estaba aburrida en casa con una amiga cuando, de repente, me enseñó en la pantalla de su teléfono móvil una foto de una ilustración: “mira, es del restaurante al que fuimos a comer el otro día”.

Después de preguntar quién era el usuario y dónde había visto la foto, me encontré con @Juanjogasp y su maravillosa cuenta en la que no había solo una ilustración sobre ese restaurante al que fui con mi amiga, si no decenas de ilustraciones de la dieta diaria del autor. Me gustó tanto el proyecto que en seguida supe que no me podía quedar así:

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¿Nos podrías contar un poco de ti?

Pues mi nombre es Juanjo Gaspar, vivo en Madrid desde hace quince años y desde hace cinco trabajo por mi cuenta junto con mi socio Antonio García. En Lostium Project, nuestra empresa, desarrollamos aplicaciones para móviles, diseñamos herramientas online para empresas y algunas otras locuras que se nos van ocurriendo y que a veces lanzamos como proyectos propios (y normalmente deficitarios). Anteriormente trabajaba en un broker online y mi vida era mucho más gris y aburrida. Tampoco es que ahora todo sea de luz y de color, pero ha mejorado bastante, y al menos hago lo que me gusta, que suena al gran cliché pero creo que es una de las cosas que todos deberíamos perseguir.

 Viendo tus fotos más antiguas nos damos cuenta de que siempre has sido un foodie pero, ¿cómo se te ocurrió mezclar la gastronomía con la ilustración?

Ha surgido un poco por casualidad, pero era algo que inevitablemente tenía que pasar, ya que son dos de las cosas a las que más tiempo dedico y que más satisfacción me producen. La idea de comenzar el diario ilustrado, aunque llevaba tiempo rondándome la cabeza, me parecía demasiado ambiciosa. Pero luego el día uno de enero, con la mente aún algo nublada, me vine arriba, me lo planteé como reto personal de principio de año y, aunque pensé que lo abandonaría a la semana como todo buen propósito de año nuevo, aquí sigo un mes después. Ahora sí, mis fines de semana no han vuelto a ser lo mismo y mi tiempo libre lo dedico a ponerme al día con las ilustraciones diarias.

Estás llevando a cabo un diario de comidas que empezó en enero de este año, ¿este proyecto tiene fecha límite?

Pues me encantaría poder hacer un año completo. Sé que es difícil porque ahora mismo ya llevo un par de semanas de decalaje, y en algún momento habrá vacaciones o imprevistos que me pueden retrasar algo más en la publicación, pero sería fantástico contar con un archivo de todo un año de ilustraciones. Con el tiempo, y en sólo un mes, ya se empiezan a ver algunos patrones curiosos, como por ejemplo que los lunes son los días que más café suelo tomar, que bebo más cañas de las que me pensaba a pesar de no ser muy fan de la cerveza, cuánto cocino (o no) los fines de semana o cuáles son nuestros sitios de referencia para comer (comemos fuera de lunes a viernes y nos hemos convertido en algo así como expertos en el menú del día madrileño)… Más allá de las ilustraciones, me interesan también los datos y la información que se podría extraer de ellos tras un año entero, y la posibilidad de sacarles más jugo a través de su análisis.

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 ¿Tienes pensado publicarlo o recopilarlo en alguna especie de libro o plataforma una vez lo hayas acabado?

El proyecto surgió como algo bastante personal, lo empecé en una moleskine tamaño A6 bastante guarrera que ni siquiera estaba pensada para dibujar en ella, por lo que todas las hojas han traspasado al colorear. Esto ya lo he solucionado y el mes de febrero ya lo empiezo con una moleskine de hojas más gruesas que soportará mejor la tinta. Como el proyecto está teniendo una aceptación inesperada, acabo de crear una cuenta independiente en Instagram para así separarlo de la cuenta personal. Si os interesa echar un vistazo es @moleskinichi, que además publica automáticamente en un Tumblr que se puede ver en http://moleskinichi.com.

¿De dónde viene el nombre?

El nombre viene de las agendas japonesas hobonichi. Las originales son también en formato A6 y, aunque sus hojas son muy finas, soportan bien la tinta, por lo que son bastante populares para hacer ilustraciones diarias. Básicamente el mismo concepto que mis moleskines, aunque en las mías la tinta sí traspasaba ;).

Si tuvieras que quedarte con una de las comidas que has ilustrado hasta la fecha, ¿con cuál sería?

Creo que las que más me gustan son las de las comidas que hago en casa, en las que muestro también los ingredientes que componen el plato de forma más infográfica (esto es un poco deformación profesional) o como receta, aunque ninguna llega a serlo de forma muy detallada debido a las limitaciones del formato. Me gustaría explorar un poco más esto y jugar de algún modo con otras formas de visualización. Tengo algunas ideas para los próximos meses jugando también con la tipografía, lettering… La caligrafía es también un aspecto a mejorar, así que me he apuntado a un taller donde estamos aprendiendo caligrafía clásica: carolingia, uncial, redondilla… un mundo que desconocía por completo y que me está encantando, por lo que veré también la forma de incorporarlo al proyecto.

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Documentas tanto las comidas que haces en casa como lo que tomas fuera en bares o restaurantes, ¿nos puedes recomendar algún sitio que, gracias a estar realizando este proyecto, hayas descubierto o te haya sorprendido por su comida?

No los he descubierto gracias al proyecto, ya que llevamos los últimos años comiendo fuera todos los días, pero sí que tengo mis favoritos. Y creo que también se nota a la hora de dibujarlos, ya que de forma totalmente inconsciente, se les pone más cariño al hacerlos. Para los que les guste el picante y las comidas internacionales y especiadas, les recomendaría Kitchen 154 en el Mercado de Vallehermoso. Para una comida rápida o para llevar a casa, los bánh mì (bocadillos vietnamitas) de The Big Banh cerca de la Plaza de San Ildefonso son una apuesta segura. Uno de los últimos sitios que hemos descubierto y nos ha encantado es el Lupertz, en una bocacalle de Manuela Malasaña y donde cocinan también en un horno Josper los platos del menú del día… ¡Superad eso! Y ya por último, para los amantes de la carne, no pueden perderse el Smoking Club del restaurante Muta. Todo lo que se diga de sus costillas asadas es poco y no les hará suficiente justicia. Además el Muta, muta, quiero decir que es una propuesta efímera que en breve cambiará a otra temática, por lo que yo aprovecharía antes de que sea demasiado tarde.

¿Te dedicas a algo relacionado con la ilustración? ¡Se te da muy bien!

Pues muchas gracias, siempre arrastro un poco el síndrome del impostor por no haber tenido una formación académica al respecto, pero la verdad es que hoy en día cualquiera puede aprender casi cualquier cosa desde casa. Es cierto que hace tres años comencé a tomármelo más en serio y cursé un año de ilustración en una escuela de dibujo, y que me apunto a todos los talleres que puedo, pero en general he sido bastante autodidacta. Una vez que sientas las bases hay miles de recursos y plataformas en internet para profundizar en lo que te interese. En mi caso, también ha ayudado el hecho de que en nuestro estudio me encargo del diseño gráfico y cada vez incorporamos más ilustración en nuestros proyectos y en los de los clientes.

Si tuvieras que nombrar a algún ilustrador como referente… ¿quién (o quienes) serían? ¿Y un cocinero?

¿Tenéis una semana? Es broma… En realidad suelo tener bastante poco apego por un autor determinado, pero sí soy fan incondicional de obras concretas. Es el caso de Scott McCloud y su libro Understanding comics, publicado en 1993 y que sigue siendo uno de mis libros de cabecera. Este libro es un referente absoluto para cualquier dibujante (y no sólo de cómics), y debería ser lectura obligada para cualquiera que quiera entender el medio en el que trabaja y contar una historia a través de ilustraciones.

Otros ilustradores que me gustan: Adrian Tomine (autor de algunas portadas ya clásicas del The New Yorker), Guy Delisle, Daniel Clowes, Paco Roca, Craig Thompson… suelo leer casi todo lo que cae en mis manos. También me gusta bastante el “manga gastronómico”, aunque lo he descubierto más recientemente, con libros como El gourmet solitario de Jiro Taniguchi (editado en España por Astiberri) o la serie clásica Oshinbo ilustrados por Akira Hanakasi que estoy leyendo actualmente.

Respecto a otros ilustradores que he conocido gracias a internet, me tiene bastante alucinado el trabajo de Mattias Adolfsson y los mundos que crea en cada ilustración, en los que puedes perderte durante horas.
Y ya para no extenderme más, en cuanto a cocineros, dos recomendaciones para los entusiastas como yo de la comida asiática: la primera, para los incondicionales de la cocina coreana, es Maangchi, una coreana que vive actualmente en Nueva York y que se hizo bastante popular en YouTube gracias a sus vídeos de recetas coreanas y ahora publica sus propios libros. Una tipa muy-muy simpática (me sigo desternillando con sus vídeos) y cuya receta de kimchi es infalible. Y la otra, un descubrimiento más reciente para mi, es el muy mediático David Chang. Su serie The Mind of a Chef que están emitiendo en Netflix me tiene bastante enganchado.

 

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