‘Invierno’: una novela fílmica

Invierno1

Amado y odiado, escritor y cineasta, Alberto Fuguet es una de las figuras más polémicas de las letras latinoamericanas. En su obra cine y literatura se mezclan y retroalimentan, dando lugar a películas muy literarias y a libros con tintes muy cinematográficos. Pero es en su cinta Invierno donde esta simbiosis alcanza un nuevo zénit.

1. CineLiteratura

Definida por su autor como una “novela fílmica”, Invierno está dividida en tres capítulos y su duración ronda las 5 horas; porque, según Fuguet, las películas que se limitan a una  duración convencional suelen contar historias con la profundidad de un relato corto o una anécdota y, en consecuencia, para que el cine narre con la fuerza, la hondura y los detalles que caracterizan a las novelas es necesario romper con la dictadura de los 90 minutos y emplear una duración mayor. Este planteamiento supone indirectamente llevar las lógicas de las series al cine y parece responder al cambio de paradigma que ha supuesto el boom de series, como The Wire, Mad Men o House of Cards, entre otras, que se han convertido en la versión siglo XXI de las novelas totales que se escribieron en el XIX. No por nada, Fuguet escribió en su libro “Tránsitos”: “Dickens y Balzac sin duda estarían hoy trabajando para HBO”.

Invierno8

Más allá de la idea de “novela filmíca”, el cine de Alberto Fuguet siempre ha sido un cine de la palabra: un cine hecho con palabras, en el que el guión se trabaja hasta la saciedad (el libreto de Invierno sobrepasó las 200 páginas), en el que los diálogos son uno de los pilares fundamentales para crear relato y construir personajes, y en el que parece ponerse de manifiesto una vez más la influencia que Manuel Puig tuvo y tiene sobre el trabajo de Fuguet, tal y como se refleja en el libro de ensayos cinéfilos, “Cinépata”:

“De Puig aprendí que el cine podía inspirar y moldear y pautear y estructurar tanto o más que los libros. El guión era una pieza literaria, el diálogo era poesía y servía para entregar información. Puig me enseñó muchas cosas: voz, voz, voz. Diálogo, diálogo, diálogo. Detalles, detalles, detalles. La historia era importante pero no tanto. Lo importante era el personaje o los personajes y estos no existen si no hablan, si no tienen voz. Un libro vale solo si conversa con uno. Si parece una confesión. Si se recuerda y se comparte como si fuera una película”.

Invierno4

2. A.C. Alejo Cortés: Andrés Caicedo

Invierno es una película coral en la que el foco de atención cambia constantemente haciendo que aquél que hace un momento era un extra o secundario pase a convertirse en protagonista. Los protagonistas de Invierno están unidos por la figura de Alejo Cortés, un joven escritor que se suicida ahogándose en una piscina después de terminar su primera novela, Caída Libre. La muerte de Alejo supone para su entorno, para su hermana y sus amigos, que están a juntos y solos, un quiebre que les obliga a cuestionarse o replantarse aspectos de sus vidas y de sus búsquedas: sus conflictos latentes estallan y todos cambian, nada ni nadie puede volver a ser igual.

“Cuando se muere un amigo cercano y se está tan joven, uno queda muy tocado por ello. Sobre todo se centra, ya que lo hace pensar no solo en la vida sino en la muerte, y lo que se quiere hacer con su vida.”                                                                                                                    

                                                                                                                            -Luis Ospina

Invierno5

En 2008, Fuguet editó Mi cuerpo es una celda, una selección de cartas y textos inéditos que funcionan como una autobiografía involuntaria de Andrés Caicedo, escritor colombiano que en 1977, a la edad de 25 años, se suicidió el mismo día en que recibió un ejemplar de su primera novela (¡Qué viva la música!), convirtiéndose en un mito, el eterno adolescente de la literatura latinoamericana.

En Invierno, Fuguet revisita el mito de Caicedo. La muerte de Alejo Cortés es, en verdad, la muerte de Andrés Caicedo. Los amigos de Alejo son los amigos de Andrés. Fuguet cambia nombres, sitúa la historia en el Chile de hoy y hace una reinterpretación libre y muy personal del suicidio de Andrés Caicedo y las secuelas que dejó su muerte en su entorno más próximo. Fuguet trabaja desde la ficción la realidad que Luis Ospina retrató en su documental “Andrés Caicedo: unos pocos buenos amigos”.

El día que llegó el primer ejemplar de ¡Qué viva la música! a su departamento en Cali, Andrés se suicidió a los 25 años. Una tragedia, sin dudas, pero también el mayor de los actos mediáticos. Andrés tenía claro qué había sucedido con Jim Morrison, con Janis Joplin. Sabía que James Dean ya estaba muerto para el estreno de Rebelde sin causa. Es imposible analizar o tratar de entender un suicidio. En parte he tratado de hacerlo al ingresar a sus papeles personales y cartas y armar su autobiografía: Mi cuerpo es una celda. No tengo una respuesta. Lo que, claro, aumenta el misterio, enciende el morbo. Pero una cosa está clara: más allá del tremendo dolor, la inmensa sensación de soledad y de estar a la deriva, Caicedo siempre tuvo claro que su fama y su conexión con los lectores sería después. Querrá dejar obra. Intentó matarse varias veces. No era un autor que quería hacer una carrera; era un autor díscolo, nuevo, en ciernes, que no deseaba madurar o crecer o envejecer, pero que sí quería dejar obra.

Y la dejó.

Dejó una obra llena de vida, imperfecta quizás, pero impresionante, real, honesta, desgarrada y desnuda.” 

-Planeta Caicedo, Alberto Fuguet

A medida que va avanzando Invierno, el espectador se va llenando de dudas, preguntas e intuiciones acerca de Alejo: vislumbra a un sujeto complejo, poliédrico y “dañado”, que (como Caicedo) nunca dejará de ser un misterio. Las únicas certezas sobre él son que su suicidio fue “un acto de victoria y no de derrota, porque tenía todas las de ganar” y que murió “tranquilo porque dejaba obra y unos pocos buenos amigos”.

Invierno6

3. My own private Santiago (de Chile)

Invierno junto a Se arrienda y Velódromo podrían conformar una trilogía santiaguina titulada “My own private Santiago (de Chile)”. En la tres, Fuguet retrata su ciudad de una forma casi íntima y siempre desde ángulos y espacios distintos, convirtiendo a Santiago en un personaje más de su narración.

Cada ciudad tiene sus submundos. En Invierno, todos pertenecen (o están vinculados) a una burguesía dedicada a “la cultura” o a oficios creativos, con una identidad globalizada y a la vez latinoamericana, en la que caben también posers y estudiantes. Un mundillo aparentemente cerrado, ajeno a la contingencia política y social, que intenta ser retratado con cierta crítica y acidez, y que tiene un regusto a “Manhattan” de Woody Allen. De hecho, las mismas palabras que usa Fuguet para reseñar esta película de Allen se podrían aplicar a Invierno:

“Era un mundo sofisticado pero apolitizado, en el que las cosas interesantes que se hablaban tenían que ver con el arte y no con la política contingente. Nadie, al parecer, tenía problemas de dinero, pero no era un círculo de millonarios. Se caminaba mucho y la ciudad parecía ofrecerlo todo.”

Invierno2

La ciudad y sus lugares se sienten, se viven y se hacen propios. Santiago está retratada desde el cúmulo de sensaciones que son capaces de generar las grandes urbes: por ejemplo, están los hoteles, en los que uno puede fingir ser otro y alejarse de todo, para replantearse con calma la vida; está la soledad de los pequeños apartamentos y también están, de forma paradójica, aquellos espacios públicos en los que uno se siente cobijado y refugiado. Entre ellos, resalta la plaza Uruguay, un lugar al que los personajes de Invierno acuden para encontrarse y al que vuelven una y otra vez, un escenario clave en la película de principio y a fin, y (sobretodo) clave para Fuguet:

“He estado muchas veces, solo y acompañado, en la plaza Uruguay, una inmensa plaza escondida que, por estar lejos de calles grandes, es en extremo silenciosa (…) Lo curioso, lo que hace que esta plaza perdida en las profundidades más profundas y verdes de Providencia sea entrañable, es que está rodeada de casas y chalés donde, no me cabe duda, viven familias y cuando uno está ahí, de noche, incluso rodeado de neblina, puede captar que, de día, es una plaza donde hay niños, perros, hay pololos, y quizás de ello proviene la energía que, de noche, la protege y hace que aquel que se detenga un rato a escuchar cómo caen las hojas de los gomeros, se sienta en paz, tranquilo, conectado y piense que Santiago es, después de todo, su casa, su memoria; donde ha estado y donde quizás volverá a estar; que cada esquina, al final, cada rincón es de muchos pero también es, sobre todo, propio.”

Invierno3

4. Pop de guitarras

Fuguet siempre se ha definido como un devoto de la “cultura pop”, hasta el punto de convertirla en una de las tantas señas de identidad de su obra. No es de extrañar, que la música (seleccionada siempre con un particular cuidado) sea una pieza fundamental de su propuesta. Ya en su debut Se arrienda, incluyó canciones de una casi desconocida Javiera Mena. Es difícil pensar en su segunda película, Velódromo, sin recordar a Ariel Roth pedaleando por la noche santiaguina mientras suena de fondo Subterráneo de Shogún. En Invierno, gracias a la amplitud del metraje, la música toma un protagonismo particular convirtiéndose en un elemento narrativo más. Fuguet opta por una banda sonora rockera, o mejor dicho, por un pop de guitarras. Suenan canciones de Marineros, Dënver, Sobrenadar, Fakuta, Moshi Moshi… Y suena, en los momentos más emotivos, la delicadeza de Más o menos bien de Él Mató A Un Policía Motorizado que se amolda demasiado bien al luto y a la pena que definen a Invierno.

Invierno7

5. Imperfecta

Invierno es sin lugar a duda el trabajo cinematográfico más ambicioso y visceral que ha realizado Fuguet hasta la fecha. Un ejercicio de imagen, sonido y palabra realizado con una  libertad absoluta y un cierto afán de novela total, que no deja de ser excesivo. Las referencias y las ideas sobre las que se asienta la cinta no llegan a dar los resultados que se esperarían: un metraje mayor supone per se poder disponer de más tiempo, imágenes, sonidos, palabras; pero no significa lograr expresar ideas y emociones con una fuerza mayor que un filme de duración convencional. En Invierno, ciertos diálogos son demoledores. La música es buena. Pero el relato y la puesta en escena decaen por momentos: hay planos y escenas brillantes y otros francamente decepcionantes. Imperfecto e irregular, el filme fluctúa constantemente entre el virtuosismo y la torpeza, lo que lleva por momentos al espectador a vivir una experiencia agridulce. Sin embargo, esto no supone que la película pierda interés: vale la pena ver Invierno por el monumental riesgo y compromiso que asumió su autor al crearla y por ciertas perlas que nos logra regalar, momentos deslumbrantes que (quizás) compensan todo lo demás.  

Tal vez el mejor Fuguet, el que logra expresar y aprovechar todo su talento y potencial, liberándose de las taras de sus trabajos de ficción, sea el Fuguet que narra desde la “no ficción”: con textos como Missing, un libro-investigación sobre su tío y el lado B del sueño americano, extensamente elogiado por la crítica y por autores como Vargas Llosa; o cintas como Locaciones: buscando a Rusty James, un ensayo fílmico que encantó a Francis Ford Coppola y fue incluido en la edición de Rumble Fish que hizo recientemente Criterion.

6. Last but not least

Last but not least, cabe hacer una mención especial al ensayo documental Ejercicios de montaje en el que Sebastián Arriagada, montador de Invierno, reflexiona sobre su biografía y el cine, en una búsqueda personal que toma como punto de partida las experiencias vividas durante los meses que trabajó en la postproducción de la película de Fuguet.

Artículo de Esteban Zunín.

Anuncios
Cultura Fetén

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s