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7 libros para conocer a las nuevas voces de la literatura chilena

Junto a nombres ya consolidados, como Zambra, Eltit o Meruane, una serie de nuevxs autorxs comienzan a emergen dentro de la escena literaria chilena. A continuación, 7 (o más) libros para conocer a las nuevas voces de la literatura chilena.

 

“La resta”, Alia Trabucco Zerán

la-restaCaen cenizas sobre Santiago, mientras Felipe, Iquela y Paloma se alejan de la ciudad a bordo de un coche fúnebre. Al otro lado de la frontera, los restos de la madre de Paloma aguardan para ser repatriados. La Resta, una especie de road movie novelada y narrada a dos voces, se inscribe dentro del género de “la literatura de los hijos” nacidos en dictadura. Sus protagonistas, marcados a fuego por el pasado, son la consecuencia de la militancia política por la optaron sus padres durante los años de Pinochet: Felipe es hijo de un detenido desaparecido; Paloma, hija de exiliados; e Iquela, hija de un militante que cometió el error de delatar a un compañero en medio de una sesión de tortura. Como dice Zerán, en La Resta los hijos buscan “liberarse del pasado”, pero no con el fin de sustituirlo por el olvido, sino de replantear sus memorias históricas y personales, cambiando las narrativas nostálgicas e idealizadas de sus padres por otras basadas en nuevos afectos, en los que hay espacio también “para el humor, la ironía e incluso el resentimiento”.

“No te ama”, Camila Gutiérrez

no-te-amaDespués de ganar el premio a mejor guión en Sundance por la película Joven y Alocada, Camila Gutiérrez publicó un libro homónimo en el que contaba, con hilaridad y desparpajo, la experiencia que fue vivir su infancia y adolescencia en el seno de una familia evangélica. No te ama es su segunda novela; en ella, la protagonista, que comparte nombre con la autora, se debate entre estar con Vietnam, la compañera de facultad aparentemente inaccesible que terminó siendo su novia, o con Bolivia, un apacible chico paraguayo con el que se siente a gusto. Bajo este argumento, Gutiérrez explora ese sentimiento de insatisfacción, tan propio del amor (y de la vida), por el que tendemos siempre a desear algo distinto a lo que tenemos.

Como afirma la autora, en No te ama, la tensión no está en la relación que su alter ego mantiene con Vietnam y Bolivia, sino dentro de ella misma: “la tensión está en nunca querer estar ahí, siempre querer estar en otra parte, siempre estar echando de menos el futuro. Estar con Vietnam y querer estar en otro lugar. Estar con Bolivia queriendo estar con Vietnam.” En las páginas de No te ama, hay sexo, celos, ¿amor?, misotrol, pero más que nada culpa, ternura, miedos y dudas. Con este libro, Camila Gutiérrez ha vuelto a demostrar que tiene una habilidad particular para moldear las palabras creando una voz propia, un lenguaje único y cercano, que diga lo que diga, logra atrapar a los lectores de principio a fin.

“Las olas son las mismas”, Juan José Richards

Tras publicar poesía y ensayo, Richards incursiona en la narrativa con Las olas son las mismas, una novela en la quelas-olas-son-las-mismas explora una de sus obsesiones: la realidad registrada en diarios de vida o bitácoras de viaje como “formatos extraliterarios que tienen la capacidad de convertirse en literatura”. Juan, un estudiante chileno en Nueva York, encuentra por casualidad una libreta abandonada en la biblioteca de su universidad. Esta bitácora recoge la historia de una pareja de franceses en crisis, Maxime y Aurelien, que vagan por Valparaíso durante los últimos días de 1999. Así, mientras el final del milenio se acerca y el abismo entre Maxime y Aurelien se vuelve cada vez más hondo, Juan los observa desde el futuro, desde la distancia de su (in)cómodo limbo de nieve en el que la literatura se ha convertido en un refugio frente a su aislamiento. Leer Las olas son las mismas supone sumergirse en un mar de soledades, fracasos y distancias, en el que también tienen cabida reflexiones metaliterarias y un sinfín de símbolos y referencias en espejo. En especial, cabe destacar la constante mención a puentes y muelles que muestra las distancias insalvables que conforman la esencia de esta novela, o en palabras del propio Richards: “la imposibilidad de conectar una orilla con otra, un personaje con otro, una realidad con otra”.

“Qué vergüenza”, Paulina Flores

que-verguenzaEditado por Hueders en Chile y Seix Barral en España, Qué Vergüenza reúne una serie de nueve cuentos que tienen como protagonista al precariado: personajes procedentes de las clases medias bajas y populares que intentan sobrevivir y, si pueden, huir de la precariedad que se extiende a todos los ámbitos de su existencia y a la que parecen trágicamente condenados. Qué Vergüenza nos muestra con una dureza no exenta de ciertos toques de ternura y delicadeza a los olvidados del sistema, a la gente que habita el lado “B” del modelo neoliberal chileno.

En la mayoría de estos relatos los personajes, criados en los 90’s (al igual que la autora), repasan sus infancias y adolescencias, las experiencias y las relaciones familiares y personales que los marcaron por aquella época, intentando bajo la luz de su pasado comprender mejor las carencias y ausencias que definen su presente. Con su debut, Paulina Flores ha conseguido deslumbrar a la crítica, a los lectores y a autores de la talla de Alejandro Zambra por su destreza en el manejo del lenguaje y las estructuras, así como por la madurez y la “intensidad extrema” con la que observa a sus personajes; cualidades difíciles de encontrar en alguien que recién comienza a publicar.

“Charapo”, Pablo D.Sheng

“Ahora soy sólo un ave, que triste busca su nido” dice el epígrafe extraído de una conocida canción de la agrupacióncharapo chicha Celeste con el que Pablo D. Sheng introduce su opera prima. Charapo es el apelativo que le dan en Perú a quienes proceden de la selva amazónica y así también llaman a Camacho, un migrante que llega a Santiago dejando atrás mujer e hija. Camacho es de alguna forma esa ave que intenta encontrar un nido, una nueva vida en la capital de Chile. Pero la ciudad lo recibe con una mezcla de indiferencia y hostilidad, incluso por parte de otros migrantes que le niegan su solidaridad. Comienza así para Camacho un largo via crucis, una pesadilla en la que será víctima de constantes abusos, explotaciones y humillaciones, ante las que siempre permanecerá impertérrito.

Sheng ha tenido el acierto de visibilizar en su primera novela una cuestión que hasta el momento había permanecido casi ignorada por la literatura chilena: la situación de los miles de migrantes, en especial latinoamericanos, que han llegado a Chile en los últimos años. Charapo aborda una cuestión global y urgente, hablando desde el hoy, mostrando con crudeza la triste realidad de muchos migrantes y optando siempre por una mirada libre de paternalismos y corrección política.

“Autoayuda”, Matías Correa

autoayudaAl ser abandonado por su mujer, Mena, un exitoso abogado que vive en el barrio cuico de La Dehesa, cae en una crisis existencial.  Deja su trabajo y se pasa los días encerrado en su casa, fumando, alimentándose a base de comida chatarra y dormitando frente a la televisión a la espera de la próxima “cajita feliz”, un combo de drogas y sexo, que le hará llegar su dealer, o de alguna noticia sobre su mujer, que se fue sin despedirse y de la que desconoce su paradero. Mena no se soporta ni soporta su soledad, es incapaz de mirarse al espejo y sentirse cómodo consigo mismo. Un día, por obra y gracia de una lora, conocerá a su vecino, un pintor y escritor de libros de autoayuda llamado Genaro Scott, que sufre de una malformación en el rostro, con el que entablará rápidamente amistad y al que acudirá en busca de ayuda para sanarse a través de una terapia formada por una serie de disparatadas y poco ortodoxas técnicas.

Autoayuda es un libro que desborda ironía, comenzando por su propio título y su portada con estética de medicamento. Correa logra crear una historia oscura y esperpéntica, en la que haciendo gala de un particular humor negro exorcisa y se ríe del exitismo, la superficialidad y las apariencias vacías que definen a los habitantes del barrio de clase alta en el que se crió.

“Hermano Ciervo”, Juan Pablo Ronconehermano-ciervo

La muerte y una cierta aura animal están presentes en los ochos relatos que componen Hermano Ciervo. Decía Yukio Mishima que “sólo si tenemos la oportunidad de mirar de frente a la muerte podemos medir nuestra auténtica fuerza y comprender el grado en que nos aferramos a la vida”. En cada uno de estos relatos, los protagonistas –hombres solos y sin nombre- son empujados con violencia a un encuentro cara a cara con la muerte. Encuentros perturbadores, fruto de las circunstancias y nunca de la propia voluntad, en los que explotan y se liberan, con instintiva animalidad, íntimas contradicciones y latentes conflictos. Roncone, al que algunos lectores y críticos han encuadrado en la línea de Carver, refuerza su propuesta empleando una narrativa austera, cuasi cinematográfica, basada en un lenguaje directo y conciso, sin adjetivaciones y en el que vale tanto lo que se dice como lo que se calla.

 

Bonus track

“Química y Nicotina”, Maori Pérez y María José Viera-Gallo

quimica-y-nicotinaSi bien María José Viera-Gallo es una escritora de amplia trayectoria, Maori Pérez –coautor de este libro– es una voz que recién empieza a ser conocida y a destacarse más allá del ambiente under al que se había circunscrito. Algunos críticos han querido definir Química y Nicotina como una novela epistolar, pero la propuesta de sus autores es mucho más compleja y supera cualquier intento catalogador. En un principio, el libro fue ideado como un intercambio de correspondencia entre Kim, “una rockera norteamericana jubilada en Latinoamérica”, y Nick, su fan, pero con el tiempo el texto fue mutando hasta convertirse en un diálogo de enamorados, punk, desinhibido y sentimental, entre María José, “una escritora en sus 40, madre de dos hijos”, y Maori, un “poeta de culto”, medio “loco” y dueño de una singular y variopinta obra escrita durante su adolescencia. Al leer las cartas de María José y Maori, de Kim(ica) y Nick(otina), el lector se convierte en cómplice de una pareja que no tiene a miedo escribir y compartir su intimidad, expresando lo que piensan y sienten sin límites ni poses ni preocupación por el qué dirán.

 

Otros libros recomendados

  • “Mala Madre”, María Paz Rodríguez
  • “Piquero”, Pablo Fernández Rojas
  • “Colección particular”, Gonzalo Eltesch
  • “Canciones punk para señoritas autodestructivas”, Daniel Hidalgo
  • “Acerca de Suárez”, Francisco Ovando
  • “Junktopia”, Jonnathan Opazo y Rodrigo Figueroa

Artículo de Esteban Zunín.

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