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‘Santos y francotiradores’: el pop del underground

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Fernando Alfaro

El pasado año 2016 la editorial 66 RPM Edicions publicó el segundo libro de Luis Boullosa, ‘Santos y francotiradores’, continuación de ‘El puño y la letra’, su debut literario. Este segundo tiene como protagonista la canción y la trayectoria musical del underground, artistas y grupos supervivientes, en nuestro país. En sus páginas, mediante charlas y debates, Boullosa profundiza en estos temas teniendo como referencias a Fernando Alfaro, Rafael Berrio, Marco Serrato, Josele Santiago o Mursego.

Charlamos con Luis Boullosa, autor, periodista y músico, sobre ‘Santos y francotiradores’, así como las reflexiones que plantea su libro:

 

Lo primero que querría preguntarte es acerca de la experiencia que fue publicar tu anterior y primer libro, ‘El puño y la letra’ (66 RPM Edicions).

Fue una experiencia peculiar porque, lo primero, yo nunca había publicado un libro, aunque sabía cómo podía ser todo el proceso de promoción, etcétera, no lo había vivido. Yo descubrí que a mí hacer promo, dar entrevistas y hacer charlas me gusta. Es la típica queja de los escritores, pero es divertido, vas a hablar de tu creación, una cosa que te interesa y la gente te va a escuchar. Me parece un privilegio poder hacerlo. Según tuve esta experiencia empecé a no entender esta queja. No es la parte creativa del proceso, pero es un añadido bastante interesante. En cuanto al debate que planteaba el libro, no digo que no se haya hablado de la relación entre literatura y rock and roll, que sí se ha hablado mucho, pero no había un libro que, por lo menos en España, estuviera hablando de eso poniendo ejemplos de gente viva y en acción, es decir, de gente que esté desarrollando algunos de los mejores momentos de su carrera ahora mismo. En ese sentido, creo, a pesar de ser clásico en el planteamiento, era relativamente innovador porque hay mucho libro musical ahora, pero un enorme montón de esos libros biografías o reflexiones sobre épocas que han sido revisadas una y otra vez, y yo estoy un poco cansado de eso. No digo que no sea necesario, la retrospectiva siempre es necesaria, pero también hace falta hablar del momento actual.

Este libro trata sobre música, pero no son las típicas memorias ni habla sobre un movimiento. ¿Cuál crees que es el público de este libro? Porque no es tan accesible como puede ser la biografía de un artista para sus fans.

Todo (Risas). Es igual de accesible, lo que pasa es que no es tan vendible como un eslogan. Al hablar de mucha gente, de muchos movimientos, de muchas situaciones, claro, es muy difícil de vender. No hay un eslogan que lo pueda resumir, no hay una cara, bueno, está Fernando Alfaro, que está bien traído a la portada, porque es un tío muy importante en el rock de cariz literario español, clave, pero tú no puedes venderlo. Accesible, si la persona se compre el libro y quiere entrar en el libro, me parece perfectamente accesible. Es un libro que creo puede leer cualquiera, pues dada su longitud y variedad temática, la cantidad de personas que son entrevistadas, por un lado, o por otros, va a tener un interés para cualquiera que le guste la música.

978849453305Hablabas de Fernando Alfaro, ¿crees que cumple esos dos requisitos que pones en el título? ¿Es un santo y es un francotirador?

Sí, y además sabe venderse bastante bien. Es un santo, es un francotirador y, probablemente, un negociante, lo cual es una virtud. Y de eso hablo también, pese a que tu talento sea puro, hay gente que sabe utilizar su propia imagen y ser capaz de venderse, en el buen sentido de la palabra, de proyectar una imagen y jugar con esa máscara, que en parte es máscara y en parte no, y él lo dice, que le atraen los autores que también hacen ese juego. Es un tío que ha picado piedra como pocos y que tiene… A mí siempre me sorprendió que Alfaro llegara a ser más o menos conocido, porque era bastante radical lo que hacía, bastante visceral, no eran canciones de amor ni canciones generacionales de estas fáciles, era carnaza bastante sangrante, era intenso. Ahí es uno de esos momentos que reconcilian con el público, si un número bastante grande de gente ha conseguido conectar con esto, que en principio es chocante, es duro e intelectualizado, es que existe un público inteligente en algún lugar. Me interesa también el hecho que los Surfin’ Bichos era una bisagra entre el fin de la Movida y el principio del indie, pero no estaba en ninguno de los dos. Aunque ahora cuando la gente habla de Alfaro parece que es un músico del establishment indie, pero no, si quieres es un precursor porque a Alfaro le interesa estar ahí. Pero es un tío muy aislado en su visión, no hay más gente que haga lo que hace Alfaro.

Cuando publicaste ‘El puño y la letra’, ¿ya había una intención de publicar este segundo, quizá como complemento de lo que allí se hablaba?

No, si te soy sincero. Aquel fue bastante natural. Mientras lo escribía sí, pensaba que en algún momento habría que hablar de eso, pero de los autores españoles. Pero no era un plan, no. Lo que pasa es que las cosas se van extendiendo de manera natural, e igual que ahora, durante el libro, se me han ocurrido otros tres que no tienen nada que ver con esto.

En el prólogo que titulas ‘Advertencias’ dices que la canción pop es una obra literaria.

Hay una cosa muy curiosa, uno de los que entrevisté, yo le preguntaba por esto, por la canción pop, y él me decía que la canción pop era algo muy moderno, y, por tanto, en proceso de ver cuál es su potencial. Yo creo totalmente lo contrario, es algo muy antiguo. No la canción pop, sino lo que entendemos como “canción pop”, que no deja de ser una melodía tarareable con un mensaje determinado, la canción tradicional básicamente, y eso es antiquísimo. La gracia es preguntarse por qué sobrevive, ¿no? Porque, por ejemplo, la novela es un género literario moderno que quizá sobreviva y quizá no, igual que otros muchos han nacido y han desaparecido. Sin embargo, la canción es eterna porque cuando tienes el niño y lo duermes le cantas, y cuando, como decía Josele Santiago, era de noche y tenías miedo la gente cantaba. Eso es una cosa totalmente arcaica, primitiva, que sobrevive y si sobrevive es porque es eficaz. La pregunta es para qué sirve ahora, porque sirve para muchas más cosas que al principio, como propaganda, por ejemplo, pero nada sobrevive si no funciona. Esto lleva funcionando desde el inicio de la humanidad. Antes de que existiera la escritura, o sea, desde que se habla se canta; es probable que se cante incluso desde antes del lenguaje articulado digamos.

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Josele Santiago.

Sin embargo, hoy día está muy desprestigiado ese valor más cultural de la canción pop. ¿Por qué crees que esto ha sucedido? ¿Quizá por lo que hoy se entiende como el pop de radiofórmula?

Bueno, hay versiones muy nobles, digamos, de ese arte y luego hay mucha morralla. Cuando digo versiones muy nobles ni digo necesariamente versiones muy intelectuales. Por ejemplo, el otro día estaba viendo un programa de televisión que básicamente era revisar el pasado de la televisión española, y era sobre música y rock and roll, y tú veías cómo se había reflejado el rock and roll americano en España en los años 60 y 70 y, claro, copiaban las formas melódicas y ritmos, pero lo llevaban todo a un terreno inocuo. Evidentemente era muy difícil hablar de política en ese momento, de cosas serias y tal, pero era todo “tu amor”, “mi corazón”, que es lo que sigue siendo en el 80%. Pero claro, hoy hay muchos ejemplos de canciones que no son arte, son manifestaciones populares dignas desprovistas de profundidad. Yo no creo que todas las canciones del mundo tengan que ser intelectuales, la canción lúdico-festiva sin significado, eso lo habla Josele también, es muy liberador y está muy bien, y creo que la cultura popular encarnada en canciones tiene esas dos vertientes. Creo que ambas cosas están bien, lo que pasa es que como es un vehículo tan potente para vender cosas, la cantidad de morralla que hay es descomunal. Pero no es distinto a la cantidad de morralla que hay en cualquier otra cosa, en la novela, en el cine… La ventaja que tiene el rock, o la música pop, como quieras, con respecto al cine es que tú con cuatro cacharros tú haces música, y la tocas e incluso la grabas de una manera relativamente barata; hacer cine underground es muy complicado porque la película más barata del universo vale una pasta. Es mucho menos portátil el cine.

Un concepto que extraigo de este libro es que, al menos en España, la música underground es como un camino hacia la supervivencia, pero, a su vez, un camino hacia delante.

De ahí viene un poco lo de “santos”. Es un camino muy jodido, en el que es muy difícil llegar a sobrevivir. Yo muchas veces me pregunto, o sea, hay un porcentaje altísimo de los mejores músicos y de la gente que está haciendo las cosas más originales en la música underground española y no se gana la vida con eso, y probablemente muchos de ellos pierden dinero. Entonces, ¿qué hay en la mente de un tipo que insiste, insiste e insiste pese a que pierde dinero? Evidentemente lo que hay es una vocación brutal, una especie de confianza ciega en que eso hay que hacerlo, aunque te traiga problemas. Normalmente una persona menos maníaca, por llamarlo así, si una cosa no funciona deriva hacia otra, y en este caso pasa lo contrario. Yo creo que es muy interesante poner el foco sobre esa gente que está haciendo cosas, pues vivimos una edad de oro de la música española ahora mismo, claramente. Solo que gran parte de lo más valioso está muy soterrado.

 

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