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Joana Santamans: “La vida del artista de jugar y soñar, rejuvenece”

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Foto: Ariadna Arnés.

 

La ilustradora Joana Santamans estrena su tercer libro haciendo un canto a la belleza de la naturaleza que nos rodea. Mediante una exquisita selección de varias especies animales, realizamos un extenso viaje a través de las más de doscientas páginas que contiene el volumen, siguiendo las precisas pinceladas de Joanna junto con las descripciones con toques poéticos de Ernest Santamans, quién ha dado la palabra a “Vida: Bestiario Ilustrado” (Bridge).

 

Tu nuevo libro ‘Vida: Bestiario ilustrado contiene una selección de animales representados mediante acuarela. ¿Qué te hizo querer recopilar en él sólo pájaros, peces, mariposas y otros insectos?

La verdad es he tenido que hacer una selección brutal de animales y me he ayudado de biólogos. Quería que el libro fuera riguroso, porque es algo impreso y que se queda ahí para siempre. Además, también pensé que podría llegar a servir como libro de consulta para niños, aunque no fuera esa la intención principal.

Me he acercado a la naturaleza desde el punto de vista de una pintora, porque para mí la fauna es mi fuente de inspiración. Aunque esto es hoy por hoy, no significa que me vaya a quedar siempre ahí.  Pero de momento, lo veo como una fuente inagotable de inspiración porque la naturaleza es la fuente primigenia de inspiración. Somos naturaleza, de ahí sale y muere todo. Es que con sólo observar, ya flipas. Pero claro, vamos a un ritmo trepidante y eso sólo sucede si consigues parar y observar. Para mí es alucinante todo lo que puedes llegar a ver si lo haces: los patrones de colores, las formas, los niveles cromáticos… Pero ya no sólo eso. A nivel auditivo, olfativo y de tacto también es increíble. Aunque me estoy yendo por las ramas, ¿verdad? (risas)

No sé, para mí este libro es un sueño hecho realidad, porque yo sueño los proyectos, es como si los tocara y los oliera. Aunque lo primordial es encontrar el tiempo y las ganas para poder llegar a hacerlos realidad. Hace tiempo que quería hacer esto, pero no he podido materializarlo hasta ahora, sobre todo porque tengo una vena muy coleccionista. Si pinto un pájaro tengo que añadir veinte mil, para mí es como que se multiplica la potencia, como en una serie o exposición de arte.

Entiendo, pero más allá del mundo animal, ¿qué otros aspectos te inspiran o te gustaría poder ilustrar?

Me he quedado con las ganas de hacer un segundo volumen de flora, de botánica. Pero de momento tengo ganas de echarle tiempo a otros proyectos que tengo apartados. Aunque también tengo ganas de escribir un libro sobre mamíferos o sobre el ser humano, en concreto sobre la figura femenina. Me gustaría plasmarla desde mi punto de vista personal, al ser mujer. He hecho muchos dibujos de mujeres, de caras, etc. Pero no sé, con los animales siento que tengo toda una vertiente por investigar.

Además, mira lo que te digo, a nivel de decoración en mi casa prefiero tener animales y naturaleza que figuras humanas. Me encanta el contraste de traer un animal al entorno humano, le da como un punto de sofisticación. Por ejemplo, en mi estudio tengo un pulpo gigante y me flipa, porque es difícil ver este animal en todo su conjunto, sus colores, las formas de los tentáculos… No sé, es un contraste que me atrae.

Te quería preguntar sobre eso. He visto que te criaste cerca de la montaña en Montserrat, pero has estudiado en capitales como Barcelona, Londres o Nueva York, ¿cómo piensas que ha podido influir la combinación de vivir en lugares tan diferentes en la creación de tu obra?

Supongo que me ha afectado a todos los niveles, porque desde pequeña me han abierto la conciencia para valorar, respetar y maravillarme de la naturaleza. Mi padre tenía una granja y podía ver a los animales, tocarlos, incluso veía como se reproducían, como creaban más vida. Teníamos hasta pavos reales sueltos ¿sabes? Pero es que mi padre es un apasionado de la naturaleza, le encantaba tener esa granja, ese espacio natural en medio del bosque.

Hablando de tu padre, es él quien ha escrito los textos de tu libro. ¿Cómo surgió la experiencia de trabajar juntos?

Pues el trabajo le cayó un poco por carambola (risas). Hacía tiempo que quería hacer este libro, pero yo lo visualizaba a nivel de cuadros, no como una colección. Para mí un libro es lo que te decía, es como una expo, piensas en toda una serie. Pero hable con los editores y me dijeron: “Bueno, en un libro quizá también habría que meter algo de texto. ¿No has pensado en ello?” (risas) Y claro, yo como: “Ostras, sí. No. Bueno.”

Es que yo pensaba en un texto cortito que hablase un poco del animal y que tuviese un tono poético. A mí me inspira mucho el movimiento romántico del siglo XIX, y de pequeña me encantaba leer a Herman Hesse, porque me gustaba ese punto de mira de entender al ser humano desde la naturaleza, conectado a ella.

Así que bueno, probamos con varios editores para hacer algo a mi gusto y que diese forma a mi idea, pero no encontrábamos el tono. Se nos echaba el tiempo encima y de repente un día pensé: “Ostras, ¿y mi padre?” Es que es un flipado de los libros, se pasa el día leyendo. Encima le encantan los animales y es justo él quien me inculcó esta visión del mundo, así que me decidí a pedírselo. Al principio me dijo que de qué iba, que no le liara, que él ya estaba mayor (risas). Pero finalmente probamos tres entradas. Él se sintió cómodo, a mí me gustó, a la editorial también y seguimos con ello. Así que súper bien la experiencia, muy contenta.

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Estupendo entonces ¿no? Y de pequeña, ¿soñabas tener una carrera artística o aspirabas a otras cosas?

Mmm… pues no sé, porque de pequeña no veía a nadie que trabajara en algo que me gustara, de esto que dices: “Yo seré eso de mayor, ¿sabes? Mi padre estudió arte a los cuarenta años y mi madre había hecho escultura, pero ninguno de los dos se dedicaba a ello. De hecho, mi madre ha sido profesora de matemáticas y mi padre granjero, fíjate. Pero no sé, había esta vibración artística en casa, esta sensibilidad. Además, mi abuela había sido cantante de ópera…

¡Madre mía! Pues sí que llevas el arte en los genes, ¿no?

Bueno, no quiere decir que los tenga todos (risas). Pero supongo que la sensibilidad que había en casa me hacía ver el mundo así. Porque el arte es una forma de vivir. Yo acabé estudiando Diseño Gráfico, y aunque ahora ha cambiado un poco la cosa, en España no ves tantos artistas y claro, por eso la gente piensa que un artista se muere de hambre.

Yo llegué a pensar en hacerme escaparatista, porque alguien me lo dijo una vez y pensé qué chulo, ¿no? Hacer una atmósfera tuya donde pintas y creas los colores. Pero luego pensé, esto deben hacerlo cuatro personas en el mundo (risas). Y mira, al final hice un posgrado de Ilustración Creativa y sustituí poco a poco mi carrera de diseñadora (que ya trabajaba de forma autónoma) por la ilustración. Y bueno, ya hace veinte años que estoy en la carrera creativa, desde que empecé a estudiar diseño gráfico. Es que tengo ya treinta y nueve años, aunque a veces tenga un look así como muy infantil (risas).

¿En serio? Nunca lo habría dicho.

Es la vida del artista de jugar todo el día y soñar, que rejuvenece (risas).

Seguramente, sí. ¿Y cuál ha sido el momento más feliz que has experimentado en estos años de dedicación completa al arte?

Pues cada día soy un poco más feliz, porque cada día me siento más relajada, puedo decir no a lo que no me gusta. No sé, cada día es el más feliz, así que podría decir que hoy. (risas) Estoy como alucinada de poder vivir de lo que me gusta. Y a veces me quejo porque claro, en el trabajo hay momentos en los que tienes que hacer cosas que no son lo que más te gusta. Por ejemplo, tener que poner un post todos los días en las redes sociales, que me jode a veces, porque hay días en los que no te apetece publicar nada y me gustaría poner: “Hola gente, no tengo nada que decir.” (risas).

Pero bueno, también me parece un lujo que la gente me encargue cosas. Ahora, por ejemplo, un padre me ha encargado tres óleos y me ha dado pista libre para dibujar los tres animales que quiera para sus hijos. Y claro, ¿esto quién iba a soñar que me pasaría? Incluso hay gente que viene a fotografiar mi casa porque les gusta y porque dicen que me refleja.

La verdad es que llevó dos años contenta, porque funciona y vivo bien de ello. Y claro, he pasado penurias económicas, pero tampoco me he sentido nunca pobre, porque al final lo importante es sentirse rica de espíritu. Además, para mí el hecho de no tener horarios es un lujo tan grande que aunque tuviera momentos en los que no llegaba a fin de mes me daba igual y decía: “Pues mira, como patatas.” ¿Sabes? (risas). Pero bueno, ahora va bien y al final vas recogiendo frutos. Cuando estás obsesionada con algo se nota, porque al final van saliendo las cosas.

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Foto: Ariadna Arnés.

Sí, además ahora en España, como rezaba el título bajo el que apareciste en La Vanguardia, creo que es verdad que se está produciendo Otra revolución ilustrada. ¿Cuál es tu perspectiva personal y opinión sobre ello?

Yo creo que está muy bien que pase, porque llevamos mucho tiempo a la cola de Europa a nivel de cultura visual y artística. Además, había una élite cultural que estaba muy puesta en el tema, pero a nivel popular había un cero patatero en cultura.

Hoy en día, que a nivel de ilustración la gente se interese y pueda adquirir obras, ya sean reproducciones u obras gráficas a un precio más económico, y que encima puedan escoger y no tener que quedarse sólo con el típico print de la tienda de barrio, me parece muy positivo, porque hace que vaya subiendo el caché cultural. Si la gente pide más, se da más.

Además, me parece muy chulo que se vaya rompiendo la frontera entre ilustración y arte. Porque antes una ilustración se vendía como una cosa por encargo, muy supeditada a un texto. Y ahora mira, justo mi libro es al revés. La voluntad ha salido de mí, de la pintora, para hacer el libro y encima mi padre me ha hecho el regalazo de escribir los textos con el contenido que yo había planteado.

Creo que son las ganas y la necesidad de crearte una marca y una forma de entender el mundo a través de la ilustración, que ya no se diferencia tanto de la pintura, aunque claro, depende del contexto o de qué ilustradores estemos hablando, porque hay algunos que tienden más al cómic y a las viñetas. Pero en mi caso, no se tiene por qué definir si es pintura o ilustración, porque hago lo que quiero.

Y en cuanto al notable número de ilustradoras que hay actualmente, ¿a qué consideras que se debe?

Yo creo que es una reacción normal de equilibrar lo que tendría que ser, porque lo que no era normal es que no hubiera chicas pintando. Y ahora se está normalizando, porque con el mercado también pasaba esto, ya que todo estaba regido y creado por y para los hombres. Ahora están cambiando las cosas, sobre todo desde que ya no está la figura del empresario intermediario que representa al artista, por así decirlo, porque ahora a través de las redes es muy fácil. Tú accedes directamente al público, nadie te filtra. Así que sí, no me sorprende, lo veo como algo normal.

¿Crees que también influyen los contenidos que ofrecen las nuevas ilustradoras, qué quizá aportan una visión diferente o se dirigen a otro público?

Claro, porque el punto de vista de una mujer le suele gustar normalmente a otra mujer. Quizá porque es más sensible. No sé, creo que las mujeres vamos mucho más avanzadas que los hombres, y no es por nada, es sólo por el hecho de poder tener un hijo o por nuestro background emocional.

A mí por ejemplo me llegan más las películas de Sofía Coppola o Isabel Coixet, porque lo que dan me parece mucho más completo. Tienen una percepción más real, más humana, con más matices. Y a todos los niveles de sensibilidad: visual, textura… No sé, además yo creo que no sólo en la ilustración, si no que en todos los ámbitos se está normalizando la situación. Aunque claro, todavía no lo está.

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Bueno, poco a poco. Cambiando radicalmente de tema: ¿’Vida’ ha tenido banda sonora? Es decir, ¿has escuchado más a un grupo en concreto o algún tipo de música en especial?

Pff, es que escucho tanta música… Imagínate las horas que paso en el estudio. Tengo unas playlists eternas. Lo último que estoy escuchando ahora son sonidos de pájaros.

Para meterte en situación a la hora de pintar, ¿no?

Sí (risas). Es que ya llega un momento en el que me saturo. Incluso con la música clásica, que era lo más elevado para mí. Había llegado a escuchar a Bach. Pero es que la música es como un proceso para mí. Me encanta el pop, pero a veces tiene un discurso tan repetitivo de amores y desamores que dices, ya basta de tanto drama. Y por eso estaba ahora con sonidos de pájaros y de grillos (risas).

Aunque últimamente he descubierto a Andrew Bird y me encanta. Rollo folk, toca todos los instrumentos, tiene una voz muy sexy y sí, es que me encanta. Y luego a Michael Kiwanuka, que está bastante de moda, pero es que te da como un horizonte que guau. Y bueno, un grupo catalán que me encanta, me encanta, me encanta, porque tocan una música psicodélica que creo que es como mi pintura traducida a la música. Se llaman El Petit de Cal Eril, ahora han sacado el disco La força. En directo son alucinantes, multiplican por cien lo que se puede oír en Spotify. Y bueno, por último me encanta escuchar a Jordi Savall. Toca una música como barroca que me recuerda a los latidos del corazón.

No sé, me gusta tener un repertorio amplio, porque me gusta que la música no me encierre, si no que me abra. Además, ten en cuenta que el libro tiene más de 200 ilustraciones y llevo casi dos años trabajando en él. Necesitaba música que me abriera, porque si no me ponía histérica trabajando con las acuarelas y buscando conseguir este realismo y que fuese fresco a la vez.

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Para terminar ¿tienes otro proyecto en mente para este año o te vas a tomar un descanso?  

No, no, en esto hay que seguir danzando a todos los niveles, no se puede parar la rueda. Yo sigo con todo. Tengo tres vertientes. Una es más de pinturas al óleo, en la que voy avanzando e investigando y puedo hacer lo que quiero. Luego tengo los murales que me encargan, que es un poco lo mismo, pero es más combinable con la decoración de tiendas, hogares, hoteles… Y por otro lado tengo prints o ilustraciones de productos. Aunque bueno, también hago colaboraciones o lo que sea, así que tengo un poco de todo. Ahora mismo tengo varios encargos de las tres vertientes. Además, estoy hablando con algunas empresas para hacer colaboraciones y… ¡seguramente haya un diseño de zapatos! (risas).

Y ganas de hacer más libros tengo, pero primero quiero dejar que madure este, dedicarme a proyectos más personales y ya empezaré más adelante con otros.

 

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